10/10. NO INTENTES GANAR AL MUNDO MIENTRAS PIERDES A TUS HIJOS.
Predica. Evangeliza. Enseña. Sirve.
Pero vuelve a casa.
Abrázalos. Escúchalos. Juega con ellos.
“Criadlos… en amonestación del Señor” (Ef. 6:4).
Tus hijos también son una responsabilidad que Dios te confió.
9/10. LA IGLESIA NO PUEDE CRIAR A TUS HIJOS POR TI.
El predicador ayuda.
El maestro ayuda.
Pero Dios dijo a los padres:
“Las repetirás a tus hijos” (Dt. 6:7).
No delegues a una clase semanal lo que Dios puso en tus manos todos los días.
8/10. QUE TUS HIJOS NUNCA SIENTAN QUE LA IGLESIA LES ROBÓ A SUS PADRES.
Reuniones. Clases. Predicaciones. Actividades.
Todo puede ser bueno.
Pero ellos también te necesitan.
“Los hijos… son herencia de Jehová” (Sal. 127:3).
No atiendas a todos mientras ellos esperan por ti.
7/10. PIDE PERDÓN A TUS HIJOS.
Ser padre no significa tener siempre la razón.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros” (Stg. 5:16).
Decir “Hijo, me equivoqué. Perdóname” no te hace débil.
Les demuestra que tú también obedeces a Dios.
6/10. ESCUCHA A TUS HIJOS ANTES DE QUE DEJEN DE HABLARTE.
“Eso no es nada.”
“Deja de llorar.”
Un día quizá ya no te contarán nada.
“Pronto para oír, tardo para hablar” (Stg. 1:19).
Escúchalos hoy. Mañana pueden buscar a alguien más que lo haga.
5/10. NO HAGAS QUE DIOS SEA SOLAMENTE UNA AMENAZA PARA TUS HIJOS.
“¡Dios te castigará!”
“¡Eso es pecado!”
Sí, Dios corrige. Pero también:
“Dios es amor” (1 Jn. 4:8).
Enséñales al Dios de la Biblia, no solamente al Dios de tus regaños.
4/10. TUS HIJOS SABEN QUIÉN ERES CUANDO NADIE TE VE.
Puedes predicar hermoso el domingo y destruir con tu conducta lo que enseñaste.
“Sé ejemplo… en palabra, conducta, amor…” (1 Ti. 4:12).
Tu sermón más difícil se predica en casa.
3/10. NO CAMBIES A TUS HIJOS POR TUS RESPONSABILIDADES EN LA IGLESIA.
“Papá, ¿jugamos?”
“Hoy no, hijo. Tengo que servir.”
Y pasan los años…
“Que gobierne bien su casa” (1 Ti. 3:4).
No ganes reconocimiento afuera mientras pierdes a tus hijos en casa.
2/10. PROVEER NO ES SOLAMENTE PAGAR CUENTAS.
Puedes llenar el refrigerador y vaciar emocionalmente a tus hijos.
Necesitan comida, pero también abrazos, atención y tiempo.
“Si alguno no provee para los suyos…” (1 Ti. 5:8).
También necesitan que estés.
1/10. NO DESCUIDES A TUS HIJOS POR SERVIR A OTROS.
Puedes predicar a muchos y estar perdiendo a los tuyos.
Dios también te ordenó: “Criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4).
No salves tiempo para todos mientras tus hijos reciben tus sobras.
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¡La verdad no teme ser examinada!
Prefiero que mi mayor problema sea la economía, y no el no poder dar libro, capítulo y versículo para mis prácticas.
Algunos resolvieron sus problemas de cartera traicionando la doctrina de Cristo; ahora tienen uno mayor: no tienen Biblia para defender lo que practican.
@Luisfecalderonz Con esos apellidos que tienes no sólo debería de darte vergüenza el escribir: Debería de darte vergüenza el existir. Hijo de Jaime Duende y Concha Duende.