El artículo de Miguel Sebastián parte de una confusión deliberada entre individuo y cargo institucional.
Esa confusión es el núcleo del problema, y la Ley la resuelve sin ambigüedad.
La Ley (art. 26.2.b.6ª Ley 19/2013) es clara: los regalos que “superen los usos habituales, sociales o de cortesía” no pertenecen al mandatario que los recibe.
Pertenecen a la Administración Pública a la que representa.
No es una cuestión de hipocresía.
Es pura lógica.
Cuando un gobierno extranjero regala joyas de €30.000-€50.000, no se las regala a la persona que circunstancialmente ocupa un cargo público.
Se las regala a ese cargo.
El día que cesa, el cargo sigue ahí, ocupado por otra persona.
Por lo tanto, el regalo pertenece a la institución, no al individuo.
Ahora bien, no podemos obviar que hay casos en los que un mandatario extranjero pretende hacer el regalo a la persona, y no al cargo.
Eso ocurre habitualmente en autocracias y países sin Estado de derecho.
Y en ese caso, el objetivo no es la cortesía diplomática.
Es influir en las decisiones de un cargo público español, que se debe a los intereses de los ciudadanos de su país; no a los de un régimen extranjero.
Lo contrario abriría una vía de corrupción perfecta: cualquier gobierno extranjero podría “agradecer” decisiones políticas con regalos personales millonarios sin consecuencia alguna.
Eso tiene nombre en el Código Penal: cohecho.
Si Miguel Sebastián no ve la diferencia entre que un amigo te regale una corbata y que un país extranjero te regale joyas por €50.000 mientras ejerces un cargo público, el problema no es la Ley.
El problema es querer defender algo que atenta contra la propia existencia del Estado de derecho.
@Saramurcia@vaticannews_it@Defensagob@CasaReal Sí lo era, puesto que lo tenía asignado personalmente para viajar. Es como si digo me voy a casa de fulanita, y fulanita vive de alquiler. La casa no es de su propiedad, pero tiene la posesión, así que la frase es correcta
@Apapell Puntualizado que soy de la opinión de que los inmigrantes legales que trabajan y cotizan igual que los nacionales, deben tener los mismos derechos, me puede aclarar si opina lo mismo de la desigualdad ante la ley que sufren los súbditos hombres frente a las súbditas mujeres?
@gabrielrufian Soltar eso sabiendo (porque lo sabes)que este señor no invierte en vivienda sino en locales comerciales,oficinas y demás similares, demuestra la afición de los políticos de ensuciar a quién sea por sacar rédito electoral. Qué bajeza.
Las religiones hay que respetarlas... Salvo la católica: la ofenden hasta desde medios públicos.
Los himnos hay que respetarlos... Salvo el español: abuchearlo sí es libertad de expresión.
Las banderas hay que respetarlas... Salvo la de España: es un trapo que puede ultrajarse.
@sanchezcastejon Un hombre pega a su mujer:delito de violencia de género, de 6meses a 5años. Una mujer pega a su marido: violencia doméstica, de 3 meses a 1 año. "Mismo crimen, distinta pena . Eso no es justicia, es un paso más hacia el apartheid"
– Shanti De Corte (Bélgica): a los 17 años, sobrevivió (ilesa) al atentado terrorista de ISIS que dejó 32 muertos en el aeropuerto de Bruselas. El suceso le provocó un trastorno de estrés postraumático. Fue internada en varias ocasiones en unidades psiquiátricas estatales y sometida a fuerte medicación. Con el apoyo de sus padres, en 2022 dos psiquiatras aprobaron su solicitud de eutanasia. En mayo de ese año, a los 23 años, Shanti fue sometida a eutanasia mediante inyección letal en presencia de su familia.
– Milou Verhoof (Países Bajos): fue violada a los 13 años, lo que derivó en una depresión postraumática. Sus padres la internaron en una unidad psiquiátrica estatal, donde fue nuevamente abusada sexualmente. Sus propios padres contactaron a un psiquiatra dispuesto a practicarle la eutanasia. El 2 de octubre de 2023, Milou recibió la eutanasia a la edad de 17 años en la habitación de su infancia, con las uñas pintadas, ataviada con un vestido de gala y calzando tacones altos.
– Noelia Castillo Ramos (España): a los 13 años, sus padres se divorciaron y atravesaban una situación de inestabilidad económica; por consiguiente, el Estado asumió la tutela legal de Noelia y la internó en un centros de menores. En 2022, fue víctima de una violación grupal. Esto le provocó una depresión postraumática, lo que la llevó a intentar suicidarse lanzándose desde un quinto piso. Sobrevivió, pero quedó con lesiones graves. Con el apoyo de su madre, pero en contra de los deseos de su padre, solicitó la eutanasia en 2024. Tras casi dos años de litigios, hoy se le practicará la eutanasia a los 25 años de edad. El hospital que presionó para que se le practicara la eutanasia recibirá la donación de sus órganos.
En cada caso, se trata de mujeres jóvenes que, en su mayoría, gozan de salud física, pero sufren mentalmente. ¿Y qué hace el Estado? En lugar de curarlas, las mata. Los padres y el Estado, las principales autoridades moralmente obligadas a protegerlas, les fallan y, al final, para lavarse las manos, se deshacen de ellas bajo el pretexto de una «muerte digna».
Esto es inmoral.
Esto es perverso.
Esto es, francamente, diabólico.
Hay una agenda en marcha en Occidente, en particular, Europa: la reducción y sustitución de la población. Por eso, el suicidio se ensalza como una virtud y nuestros doctores se están convirtiendo en nuestros verdugos.
La pregunta clave es: ¿quién está detrás de esta agenda inhumana y anticristiana?
Te tiran petardos debajo de la puerta de tu negocio.
Salta la alarma.
Pero el problema, al parecer, eres tú por pedir algo tan radical como que no acumulen un pequeño arsenal en el descansillo de tu planta baja.
La respuesta es la de siempre: “Estamos en #Fallas”.
Como si esa frase funcionara como salvoconducto para la mala educación, la invasión del espacio ajeno y la irresponsabilidad más chusca.
Luego viene el clásico tranquilizador: “Los petardos no incendian”.
Y, por supuesto, la joya final, la frase que resume perfectamente cierta mentalidad:
“¿Tú no sabes con quién estás hablando? Te mandaré una inspección”.
Ese es el verdadero problema.
No son solo los #petardos.
Es la prepotencia de los #falleros que actúan como si la ciudad les perteneciera, como la convivencia, el respeto y las normas quedaran suspendidos por decreto festivo.
No respetan el descanso, no respetan los negocios, no respetan a l@s vecin@s, no respetan el espacio común ni el ajeno.
Porque sienten que tienen impunidad, amparad@s muchas veces en el anonimato y en la certeza de que aquí nunca pasa nada.
Y cuando alguien protesta, encima pretenden convertir a la víctima en culpable.
No, no es tradición.
Es abuso disfrazado de costumbre.
Y lo indignante no es solo que ocurra, sino que todavía haya quien lo defienda con orgullo.
“Cuando una tradición necesita impunidad para sostenerse, ya no estamos hablando de cultura, sino de decadencia.”
@majamica@barrejon@mamaresiliente 5 días dice el zoquete..Llevamos con petardos desde el ultimo domingo de febrero,con las calles cortadas por las carpas desde el día 5.Con calles y calles sin poder aparcar porque se vallan para ser zonas de fuegos, carpas, churrerías y mil milongas; autobuses desviados 10 días.