Automáticamente se cubre con el antebrazo entero, soltando una pequeña risilla nerviosa al tenerlo contemplado parte de su cuerpo. Es normal... Dentro de todo, seguía teniendo un cuerpo decente del promedio y era sumamente delgada, a veces demasiado.
Lo sabía por todos los comentarios que había recibido por directa e indirecta de su madrastra o cercanos. Nunca sabía qué responder a ellos... Pero le afectaban, seguro le ocurriría lo mismo con una posible suegra de tener. Cosas. Hinael siempre fue susceptible a su peso...
Ni siquiera tenía un peso ideal, nada. Simplemente no verse desagradable.
“N–no, está bien. A menos que quieras lavarme el cabello y tallarme el cuerpo para ahorrarme tiempo.” Es una broma.
Señor cristo.
Por qué Hina le provoca de esta forma, no ve que está tratando de mantener su mierda en su sitio. Que no quiere pasarse de mano porque todo lo que ha hecho su adultez es remediar algo que cualquiera ha intentado y que, pese a todos los rechazos de Michael con las >
Dos cosas.
Eso debería doler.
Y la otra... Es monstruosa la forma que se contempla en el pantalón al no estar completamente liberado, Hinael echa un vistazo confundida. Le tiembla el labio inferior por un momento antes de echarse encima de él, presionando sus tetas de azúcar mínimas en el pecho de él.
Sin mencionar como su pequeño vientre expuesto se hace con el glande masculino, lo frota con la suave piel de la menorcit■. “¿Cómo... debería hacerlo...?”
No es una inocencia fingida, verdaderamente no tiene idea de cómo se harían ese tipo de cosas. Sin que duelan en el proceso.
“¿Me... ayudarás? ¿Puedes, por favor? Lou me dijo que solamente confíe en ti para cualquier cosa que necesite, señor Malcom... Por favor, realmente no sé qué más hacer. Ayudame, te necesito.”
Señor que le de paciencia y temple, porque fuerza ya tiene de sobra en todas partes, y ahora mismo ahí abajo.
!!!
Hina es brusca, es muy chics, es muy joven para él. Y sin embargo... Bien que se acomoda y él lo permite. Porque si tiene fuerza para quitarla, ¿por qué no lo >
?!?!?
Eso... había sido tan automático que le sacó un pequeño brinco en el mismo lugar, mirando a su esposo y, de vuelta a la entrada donde habían desaparecido esos dos mismos invitados.
“¿P–por qué...? No... No es necesario...” No encuentra las palabras porque es la primera vez que recibe las disculpas de un adulto, la hace parpadear. Paniquear un poco, y nuevamente entrarle el pánico por el torrente sanguíneo. “... ¿E–es por lo ocurrido...? Lo olvide por completo, hahaha... Olvídalo... N–no le he dado vueltas, ni nada por el estilo... Ni tampoco he hablado con Svetlana y Malcom sobre ello.”
Debería callarse....... Podría meter al guardaespaldas en un lío y este que intento por pasiva y activa evitarla.
le dejaba aquello?
(...)
Sus ojos van para la menor, una que, recibiría a su marido arrodillado. Esto es nuevo.
Tomaría su mano, no tan nuevo.
Y besó su dorso, esperable.
“Hina... Te debo una enorme disculpa.”
No entra nada.
No escucha nada más que interferencia, una dolorosa interferencia que escuece sus adentros y no la permite moverse del lugar. Era injusto para ella tener que aceptar ser su esposa de manera titular, no encontrar lo que era la felicidad solamente porque él se encapricho con tenerla.
Lo quiere todo.
Y lastimosamente podía conseguirlo todo.
“No me iré.” Susurro con el cansancio acumulado en su voz, intentando mantener las distancias cuando echo atrás la cabeza. “Pero yo ya no cumpliré mis deberes como esposa, prefiero que Amelia se ocupe de ese puesto. No quiero nada más de ti, Gunner. En lo absoluto.” Porque sí querías a ambas podría tenerlo, lo haría. Estaba bien.
Porque él tenía el poder de tenerlo prácticamente todo como Park, como lo tuvo Sinclair en su tiempo. “No quiero que vuelvas a tocarme, ni tampoco deseo otro gesto falso tuyo. Solo acepta que estaré ahí, te daré un hijo y dejaremos de contar.” ¿Para qué más...? ¿Deseaba complicarse? “Resuelve tus asuntos con tu amante pero tampoco pienso vivir bajo el mismo techo que ella, ni quiero volver a verle la cara o haré que te arrepientas.”
Para qué menos... Podrían llegar a matarse mutuamente, aunque Amelia ganaría con creces.
> divorciemos.” Aún si tenía que... apaciguar la bestia que podía llegar a ser Amelia porque se negara a firmar el divorcio, alguna excusa le vendría.
Cual fuera.
“Espera, espera, espera...”
Le pide en un rápido mohín, se levanta a duras penas de las sábanas porque comenzaba a costarle. Seguro que su padre todavía se encontraba dándole al tema con la pelirroja, unos minutos más, unos minutos antes. Ahora mismo eso era de lo de menos cuando estaban cerca del otro.
Se fue deshaciendo de la camiseta de un rápido tirón, pensaba ya ponerse el pijama y llevar ropa para mañana por la mañana. “Ayúdame... Éste sujetador tiene sus años, me cuesta ponérmelo y quitármelo pero me encanta lo cómodo que es.” ¿Le está pidiendo que le quite el sujetador? Sí.
Con toda la poca decencia. Desnudarse a los ojos del hombre que decía que era un familiar más, por eso mismo se lo estaba pidiendo a él y no a cualquier otro imbécil. “Voy a darme una ducha rápida y ponerme ya algo cómodo para ir directo a la cama, 𝘱𝘢𝘱𝘪.”
> por esa vez... ¿Cuándo sería la próxima? Siempre ocurre, siempre está cercano a lo que sabe que no puede tocar.
“No tardes en prepararte. Voy a despedirme de tu padre, que ya le he arreglado el coche.”
(...) Ciertamente, había creído por completo que Malcom era un ser asexual por el mero hecho de ayudarle hasta en elegirle la ropa y él ni tener una reacción decente. Ni siquiera cuando se va a la cama de él, buscando su consuelo por sentirse insignificante... Poca cosa.
Es difícil sobrellevar ser la señora de una mansión entera, en la que la soledad se intensifica cada vez que todos te ven como la niñ■ que eres.
Titubea pero finalmente le observa el bulto, no es un eunuco. Menos mal...
“...” Se levanta, sentándose encima de él. Fingiendo tener más interés en la pantalla. “No soy buena hablando, quiero que me ayudes... O quizás...” Traga. “Una forma para decírselo sin tener que decírselo, prepararme para mostrarle que estoy lista.”
Quizás intentando entrenar más ese agujero, como por ejemplo, con dilatadores y otras cosas. Esas largas bolas unidas. Cosas de las que jamás había escuchado...
Y... termino con el último dedo, levantándose del suelo para quitarse el exceso del polvo en las medias enteras hasta las caderas que traía en esa ocasión. Poco a poco estaba llenando su armario, le había pedido ayuda a Malcom para tener un aspecto más mayor aunque sentía que esto no era nada de mayores. Sino más... joven, este guardaespaldas no había convivido con muchas mujeres. ¿Eh?
“Gracias, Malcom. Eres un buen chico, ya te puedes ir.” Le deja un beso en la cabeza para sí ella fuera MAYOR. Será creída. Svetlana solo le hace un gesto de rechazo con la faz, mostrándose descontenta con un ruso que se había vendido a las manos de americanos.
Era un insulto para ella.
De todas maneras, solo se levanto tras dejar el vaso en la mesada para moverse a la vera de Gunner en silencio.
(...) Definitivamente estos dos... no se llevaban nada bien.
“Nos veremos otro día, Sve.” Dos besos de mejilla. “Cuídate, ¿Sí? Mándale saludos a Nikolai.”
'Sí, lo haré.' Dobló las labios en una ligera mueca por la mención de su hermano mayor. 'Ya te presentaré a todos mis hermanos en el próximo evento, seguro te caen bien.'
Todo para poder arrastrar a Nikolai lejos, y distraer a su amiga unos momentos. A veces... era demasiado calculadora.
Hinael alzó la mano en dirección a Gunner, sonriéndole con cuidado. “Nos vemos pronto, Gun.” Todo diciéndolo a la vera de Sinclair.