Se había pasado los últimos días solo patrullando, se encontraba sumamente cansada, no sabía si era por los extraños sueños que la agobiaban en la noche o porque aquél lugar le estaba absorbiendo su energía. Sabía que tenía que salir. No podía quedarse encerrada mirando al techo.
Asintió a lo que decía la enfermera, por el momento le pareció suficiente información. - Gracias. - con estas palabras dio el tema por zanjado, al menos momentáneamente. - Entonces... intentó cambiar de tema, esto le afectaba directamente a Yuri y no era momento para >
> a esas cosas tanto como las odiaba, se estaba molestando, se notaba en su posición y su rostro, podía parecer que estaba molesta con la enfermera, pero no, estaba molesta con los malditos culto.s
Disculpa por ser tan directa. - susurró al ver la forma de responder de la joven. - Pero es un tema que no debería nadie del personal tener miedo de hablar, al fin y al cabo, no nos podemos dar lujos de tener traumas y problemas nosotros...así no podemos ayudar. - estaba siendo>
> dura, lo sabía, pero lo que decía tenía sentido. - Un culto... - mientras hablaba amasaba con agilidad hasta que la masa estaba lista. Le servía tanto para el dulce como para el salado. - ¿Cómo demonios acabaron metidos en un culto? - soltó una maldición en ruso, le temía >
>mantener la conversación ligera, pero dime...¿qué pasó aquí?, sé que está relacionado a fuerzas oscuras y no quiero molestar a Eden con estas preguntas, se ve feliz así que...espero no te moleste a ti.
Rió con la broma de la muchacha, sí, era capaz de reír - Pues hoy las conocerás y yo conoceré sus delicias navideñas. - sin más, empezó a buscar los ingredientes en la cocina, en su mayoría harina, azúcar, carne, queso, cosas básicas para hacer la masa, leche, mantequilla,huevo.>
> - Mientras yo hago la masa y la amaso, ¿qué te parece si tú sazonas y haces la carne picada?, confío en que tienes buena sazón, los latinos suelen tenerla. - decía esto como un halago hacia ella. La dejó hacer por su lado y empezó a unirlo todo en un bol. - Sé que quieres >
Venezuela..¿no estaba en guerra? - realmente le interesaba. Se puso un dedo en labio, pensativa, no sabía si hacer dulce o salado. Al final tras unos segundos se decidió por los dos. - ¿Por qué no pirozhki y vatrushka? algo salado y algo dulce para compartir. ¿Sabes qué son?
¿Hallacas? - preguntó, no conocía ese plato. - ¿No es europeo verdad? ¿De dónde es que eras tú? - era simple curiosidad, esperaba no lo tomara como ofensa. - Me encantaría probarlas sin duda, y espero no te moleste si preparo algo yo también...me está pegando la vena rusa.
> allí se consiguió a su asistente. - Enfermera... - dijo repentinamente en un tono de voz potente detrás de ella, esperaba no asustarla. - ¿Qué cocina?
Aún se sentía mal por no haber ayudado mucho a su paciente la noche anterior cuando estaba en crisis, pero le parecía que empezaba a ver puntos negros y sentía el cuerpo pesado, no podía ayudarlo estando así.
Se despertó temprano para hacer su rutina de ejercicio>
>que había dejado de lado los primeros días, sentía que perdía fuerzas y resistencia y no le gustaba. Pasó por la sala común, le sonrió a las tres personitas en el sofá, parecían estar relativamente bien. - Que tengan un buen día. - dijo, encaminándose a la cocina ahora. >
La rubia veía como la enfermera llegaba y se encargaba de darle el amor que necesitaba en ese momento, así que se levantó, lo dejaba en buenas manos. - Cuida bien de él, iré a descansar un rato. - suspiró y le sonrió. - Buen provecho y buenas noches. Con esto, se alejó del lugar.
> recibir la respuesta, puso frente a él la pizza ya un poco fría y el pie que continuaba, por suerte en una pieza. - Espero te guste, me lo dejó un pelícano hoy en la puerta. - bromeó, sentándose cerca de él. -¿Cómo ha sido tu día hoy?
La doctora había pasado todo el maldito día encerrada en su cuarto pensando en estupideces y había descuidado por completo su alimentación y a sus pacientes, la segunda siendo muchísimo más urgente que la primera. Estúpida, ineficaz, mil veces estúpida, ¿cómo se había >
fue a la enfermería, intentaba calmar su propio pánico. Lo encontró finalmente y suspiró. Esta vez no estaba muy sonriente pero intentó mostrarse agradable. - Hola Eden, ¿llevas todo el día acá? ¿ya mejoró tu garganta? - luego volteó, Nathan no estaba. - ¿Y tu novio?... - tras >