¿Saben cual es la PROBABILIDAD ESTADÍSTICA de que Cepeda sacara 100% de votos en 218 mesas?
MATEMÁTICAMENTE IMPOSIBLE
Derrotamos el mayor fraude y, voto fusil en la historia, lo de Abelardo fue una proeza
Esta camiseta la usaré cuando quiera, donde quiera y las veces que quiera. No solo porque me siento orgulloso de mi país, sino porque el libre desarrollo de la personalidad y las libertades individuales son principios fundamentales de nuestra democracia.
Nadie puede decidir cómo expresa otro colombiano su identidad, sus afectos o su amor por la nación. La camiseta de Colombia es un símbolo de honor, de libertad y de patria. 🇨🇴
¿Ahora sí, cobarde? Te escondiste mientras tu dueño hacía tu campaña, y fallaron.
Primero, reconoce el resultado de las elecciones y vamos a debatir ya mismo. Esto no es con negociadores como los que acostumbras en tu acompañamiento a las FARC y demás bandidos; esto es de cara al pueblo y sin condiciones.
Petro y tú tienen que dar la cara al pueblo, porque están ejecutando un plan para robarse las elecciones. Reconozcan el resultado; no sigan atizando un golpe.
Que Colombia se entere de la diferencia entre el bien que busco y el mal que representa Cepeda; entre la luz de mi propuesta y la oscuridad de la marioneta de Petro.
Convoco a los medios de comunicación a que fijen fecha y hora para ese debate y a que exhorten a Petro y a Cepeda a reconocer el resultado de las urnas. No podemos normalizar lo que están pretendiendo hacer.
(A.D.L.E) 🇨🇴 🐅
Invito a todos los colombianos a que a partir de hoy usemos la camiseta de la Selección Colombia todas las veces que nos sea posible en la semana.
Así apoyaremos a nuestros jugadores, pero también será un símbolo de libertad, democracia y respeto a la Constitución de 1991
🇨🇴
Westcol le puede dar la presidencia a De La Espriella.
En 2024 Trump fue tres horas a Joe Rogan y Kamala no quiso ir. Pero la lectura obvia (que los podcasts mueven votos jóvenes) es la lectura equivocada.
Lo que movió la elección no fueron las tres horas con Rogan. Fueron los mil clips de diez segundos que el equipo de Trump cropeó, subtituló, y le metió en el feed a cada votante indeciso de Pennsylvania durante seis semanas. Milei copió la fórmula en Argentina: una entrevista larga, mil clips chiquitos, dominio total del scroll. Cuando la gente abría TikTok, había Milei. Cuando abría Instagram, había Milei. Cuando abría YouTube, había Milei.
Westcol está a punto de hacer exactamente eso con la elección colombiana. Y hay un candidato que ya entendió y otro que ni siquiera sabe que esto está pasando.
El formato no es neutral. Westcol no es periodista, es un performer de tres horas en vivo, sin libreto, sin contrapregunta, con cien mil personas en el chat empujando hacia lo provocador. Ese formato premia un tipo psicológico muy específico: el que disfruta hablar de sí mismo, el que torea preguntas incómodas con un chiste, el que no se incomoda con el silencio porque nunca se calla, el que ya vive como si tuviera una cámara encima.
Ese tipo psicológico tiene nombre propio y se llama Abelardo de la Espriella. Abelardo y Westcol son la misma persona separada por veinte años y un título de abogado. Dos vendedores. Dos exhibicionistas. Dos paisajes estéticos donde sobran las cadenas, los relojes y el diseño de sonrisa. Westcol vende streams, Abelardo vende defensas penales, Ron Defensor, ropa, relojes, tenis y ahora una candidatura presidencial. Pero el oficio es el mismo: no parar de hablar, ocupar todo el espacio, convertir cualquier pregunta en una historia sobre uno mismo.
Westcol le va a preguntar de todo (de plata, mujeres, Uribe, Petro, cárcel, Venezuela, Dios, enemigos, carros, motos, traiciones) y Abelardo va a responder de todo, sobre todo de sí mismo, porque ese es su tema favorito desde que sabe hablar. ¿Preguntas duras sobre clientes incómodos? Lleva treinta años toreando eso en estrados, en columnas y en Twitter. Sale ileso, sale fortalecido, y salen quinientos clips para TikTok antes de que amanezca.
Iván Cepeda es el negativo fotográfico de ese perfil. No tiene diseño de sonrisa. Lleva 30 años hablando con periodistas afines, en escenarios controlados, sobre los temas que él mismo escoge, respondiendo preguntas esperadas. Su retórica es la del activista de derechos humanos: pausada, leída, sin humor, sin improvisación, sin músculo para la repregunta hostil. Imagínenselo con Westcol soltándole en vivo, sin filtro, frente a un millón de personas: “marica, ¿treinta años negociando la paz? Usted lo que tiene ahí es un negocio, papi”. No tiene respuesta para eso. No tiene libreto. Nadie en su entorno se la ha hecho nunca. La pregunta no existe en su mundo.
Y aquí viene lo importante, y lo que casi nadie está diciendo: aunque Cepeda diera la respuesta perfecta (que no la va a dar) pierde igual. Porque la guerra no se libra en la entrevista, se libra en el clip. Y el equipo digital de Abelardo es muy bueno cropeando, subtitulando, redistribuyendo. El de Cepeda es de los peores, si es que tiene. Esa asimetría operativa, no la entrevista en sí, es lo que decide elecciones modernas. Trump lo entendió. Milei lo entendió. Abelardo lo entendió.
La tesis no es que la entrevista con Westcol le entregue la presidencia a Abelardo, sino que en una elección la diferencia la hace el candidato que entendió que la conversación política en 2026 no se libra en RCN, ni en Caracol, ni en la ANDI. Se libra en el feed. Abelardo lo entendió hace meses. Cepeda sigue creyendo que para ganar le basta con la maquinaria del Pacto Histórico. Tal vez le baste, pero tal vez no.
📍APUNTE
○ La oposición pasó años creyendo que la moderación era una estrategia. En realidad era miedo. Miedo a incomodar periodistas, académicos y administradores del buen gusto político bogotano. Mientras la derecha pedía disculpas por existir, Gustavo Petro conquistaba el poder.
Muchos de los que hoy se declaran horrorizados con el deterioro institucional dedicaron demasiado tiempo a explicar que el verdadero peligro era “la polarización”. Traducido al español: oponerse con demasiada firmeza a Petro era considerado de mala educación.
Así se construyó la ficción del “centro virtuoso”: un espacio político obsesionado con parecer equilibrado incluso frente a los excesos del petrismo. Había que bajar el tono, moderar el lenguaje y condenar con más fuerza a quienes advertían el riesgo que al riesgo mismo.
El resultado está a la vista.
Por eso Abelardo de la Espriella produce tanta irritación. No habla como una oposición acomplejada. No pide autorización cultural para defender autoridad, seguridad, autoridad, libre empresa y orden institucional. Y sobre todo no parece interesado en la aprobación de quienes ayudaron a normalizar el petrismo mientras se presentaban como árbitros morales de la democracia.
Eso es lo que realmente incomoda.
No es solo un outsider. Colombia fabrica outsiders en serie. Lo que altera a ciertos sectores es otra cosa: Abelardo rompe el viejo reflejo defensivo de una derecha cobarde entrenada para hablar en voz baja y justificarse permanentemente ante un establecimiento que jamás la aceptará del todo.
La elección de 2026 no será únicamente contra la izquierda. Será también contra la vieja oposición domesticada que confundió moderación con debilidad y prudencia con cobardía.
Porque mientras unos todavía buscan aprobación, "pa'lomismo" otros entendieron que el poder no se disputa pidiendo permiso.
Se acaba el tiempo
Con la consulta del Pacto Histórico del domingo pasado se dio la largada a la carrera por la presidencia de la República. No voy a entrar en polémicos análisis sobre su resultado. Que fue una votación histórica, que el resultado anticipa el triunfo del Gobierno y aliados en las elecciones parlamentarias, que no había garantías y, en contraste, que fue un fracaso. Lo cierto es que a partir de esta semana una importante expresión ideológica y política del país tiene candidato en solitario y, por tanto, espacio exclusivo para promover sus propuestas.
Triunfó el más connotado representante de la izquierda radical. El señor Iván Cepeda no ha ocultado nunca su militancia, la misma que ha venido promoviendo Petro. Que no gusta ni cree en la iniciativa privada, ni en las empresas ni en su capacidad de impulsar el crecimiento y el bienestar, que ama el discurso y esquiva la acción y que tampoco gusta de la Constitución del 91, pues ve en ella un obstáculo para gobernar sin límites. Les gusta la democracia, pero solo para hacerse con el poder. Y lo peor, con inocultables afinidades con todas las estructuras armadas que no disimulan y ejercen su apoyo.
El comunismo llega para no irse jamás. Que lo digan en Venezuela, en Cuba, en Nicaragua, para solo referirme a Latinoamérica, tantas veces azotada por esta tragedia. Por fortuna, con Cepeda no hay espacio para equivocaciones. No más tablas de mármol con juramentos mentirosos, uno a uno incumplidos por el señor Petro. Con este candidato no hay tintas medias ni zonas de encuentro, el país se juega el todo por el todo.
Y mientras tanto, en la otra orilla, 70 o más candidatos buscan posicionar sus aspiraciones en un proceso que solo ha creado confusión entre los electores. A diferencia de lo que hizo el Pacto Histórico llevando al Estado a gastar más de 200.000 millones de pesos en su consulta, bien hace el Centro Democrático en anticipar por medio de una encuesta su proceso interno de selección. No solo le ahorra al país cientos de miles de millones de pesos, que podrían destinarse, por ejemplo, a la salud o a programas abandonados en vivienda y educación, sino que permitirán ir acotando la lista de candidatos, empoderándolos y permitiéndoles fortalecer sus campañas.
Tiene también este mecanismo la virtud de permitir que aquellos que no resulten ganadores en esta etapa puedan aspirar a conformar las listas al Congreso. En este grupo se encuentran los mayores liderazgos del país y las personas mejor preparadas para servir. De esperar a una gran consulta el 8 de marzo, el Congreso habrá perdido personas valiosísimas que no solo podrían aportar mucho en el Legislativo, sino arrastrar un caudal de votos significativo a opciones políticas distintas a las de los señores Petro y Cepeda.
En los diálogos en los que hemos avanzado con varios dirigentes de las distintas agrupaciones políticas, a quienes anima igual propósito, he sugerido que debería considerarse adelantar estos procesos internos utilizando un mecanismo vinculante que comprometa a los candidatos, de tal manera que antes de finalizar el año podamos tener un menor número de aspirantes que evite dispersión y permita llegar en una posición más sólida a una eventual consulta en marzo para unificarnos en una sola candidatura. Es crítico perder estos cuatro meses valiosos en enfrentamientos, como ya está ocurriendo, y será cada día peor, en vez de plantar cara al verdadero contradictor.
He dicho que no le temo a la polarización bien entendida como la capacidad para asumir posiciones verticales frente a la seguridad, la justicia, la salud, la iniciativa privada, la democracia y, por supuesto, la defensa de la Constitución. No son muchos más los temas sobre los que tendrá que asumir un compromiso inquebrantable quien haya de representar esta opción en las presidenciales de mayo.
El país no puede volver a equivocarse apoyando a personas que contribuyeron a la elección de este gobierno o hicieron parte de él. Ya los conocemos, sabemos muy bien quiénes son y de qué son capaces. Les gustan la ambigüedad, la mentira, la deslealtad y el beneficio personal. Y a esas “virtudes” las quieren llamar ahora falsamente el centro. Si llegásemos a caer en el abismo de un gobierno comunista y antidemocrático, se lo deberemos a ellos.
Se acabó el tiempo de las estrategias personales, de las vanidades y de los egos. Todo está en juego.
https://t.co/4s6rEwwEKb
- @ABDELAESPRIELLA no ha atacado a ningún candidato.
- @MariaFdaCabal no ha atacado a ningún candidato.
- @PalomaValenciaL no ha atacado a ningún candidato.
- @PaolaHolguin no ha atacado a ningún candidato.
- @DanielPalam no ha atacado a ningún candidato.
- @lunadavid no ha atacado a ningún candidato.
- @German_Vargas no ha atacado a ningún candidato.
- @EnriquePenalosa no ha atacado a ningún candidato
- @MiguelUribeT no atacó a ningún candidato.
La única que ha atacado a todos los candidatos es Vicky Dávila, ella tiene una labor y esa labor es dividir y crear conflictos en la derecha, exactamente lo que hizo Rodolfo Hernández en el 2022.
Gustavo Francisco Petro lo que es grave y real es que usted está usando su poder inmenso como presidente para presionar a fiscales y jueces. Todo para que beneficien a su hijo. Aún cuando las pruebas son contundentes y el testimonio de su ex nuera Day Vasquez es irrefutable.
El fiscal Mario Burgos no le sirvió porque se atrevió a llevar a juicio a su hijo Nicolás y no se entregó ni se arrodilló. Lo han perseguido y desprestigiado con calumnias. Ahora tampoco les sirve la fiscal Lucy Laborde, porque no se vendió a sus deseos y presiones.
Respete la justicia Gustavo Francisco.
Así eran mis conversaciones con su hijo cuando estaba contando la verdad de todas las porquerías que hicieron para ganar. Asqueroso. ¿A él también lo presionó?