Se lo imaginaba, aunque tampoco perdía algo por intentar.
Ha dado un sorbo al termo que llevaba bajo el brazo, antes de poner su mirada sobre la ajena.
“ Nada aún, señorita. Solo estoy de guardia en esta zona por encargo. ”
Sigue sin entender exactamente la razón detrás de su petición, pero no se presta para esas cosas con extraños.
Frunce el apenas el ceño y cruza los brazos sobre el pecho. — ¿Necesita algo?
ᅠㅤㅤㅤㅤ( ִ 🪓 ) 𝓑uenos dias… ﹗﹗ㅤ
La mañana de la asesina fue única , fue al pueblo más cercano por un café y terminó acabando con la vida de la mesera por tardar tanto en servirlo.
En primera instancia, porque es la única persona cerca en un horario como ese y en segunda porque quizás /y solo quizás/ tenga cara de saber acariciar.
No es hasta que se ve reflejado en un espejo detrás de la contraria que deshace su mueca, aunque aún mantiene los ojitos.
Tragó lento y pesado, observando los fajos de billetes con un asombro y una repulsión propia de un mocoso que acababa de descubrir algo horrible. No estaba preparado para algo así, y sin embargo no podía moverse lejos.
“ ¿Haces esto con todos?... ¿Así es como aún estás fuera? ”
Ni siquiera tenía sus ojos en el, al contrario seguía ordenando la gran cantidad de billetes que estaban sobre su escritorio, aunque podía sentir la presencia de él aun en su oficina.
“ ¿Acaso tienes alguna queja? por qué ya terminé contigo y deberías irte ahora. ”