en el último zurdazo se da cuenta que lo mata y afloja es impresionante la técnica y la velocidad mental de maravilla que deportista de la concha de la lora
RENOVAMOS POR COMPLETO LAS MESAS DE CIRUGÍA DEL GARRAHAN
Incorporamos 18 mesas quirúrgicas de última generación que reemplazan el 100% de las unidades con las que contaba el hospital. Con una inversión superior a los $2.500 millones, seguimos modernizando nuestros quirófanos
Las nuevas mesas mejoran la seguridad durante las cirugías, brindan mayor precisión en los procedimientos y ofrecen mejores condiciones de trabajo para los equipos de salud, impactando directamente en la calidad de atención que reciben nuestros pacientes.
De esto se trata el Nuevo Garrahan: ordenar las cuentas para invertir donde realmente importa.
@tiocaniche Me gustaria leer la parte del reglamento donde dice "Presidente de la FIFA bajará al vestuario y hablará con el capitan y le dira q entreguen la copa o el Presidente de su federación se lo llevara el FBI"
Menotti aparecerá cada vez que se trate de comprender el origen de un futbolista, sus experiencias y sus sentimientos, porque “el jugador debe entender para qué juega y para quién juega”. Esto que cuenta Jorge Valdano –lo dirigió en España 1982– en Los 11 poderes del líder (2013) rastrea en las identidades de un jugador: “Una tarde fuimos a ver a uno de nuestros posibles rivales, una selección europea: sus jugadores nos parecieron superhombres. El fútbol europeo nos intimidaba por su velocidad y su fortaleza física, y Alemania, desde la misma presencia, confirmaba esa leyenda. Nadie decía nada, pero mirábamos aquel espectáculo físico con cierto complejo de inferioridad. Sin embargo, Menotti se mantenía tranquilo. De pronto, uno de los más atrevidos le dijo: ‘César, los alemanes son fuertísimos’. ‘¿Fuertes?’ –contestó Menotti con unos reflejos inolvidables–. ‘No diga bobadas. Si a cualquiera de esos rubios lo llevamos a la casa donde usted creció, a los tres días lo sacan en camilla. Fuerte es usted que sobrevivió a toda esa pobreza y juega al fútbol diez mil veces mejor que estos tipos’”. Era la reivindicación del potrero como la hora cero del fútbol argentino.