Cómo es el duelo; un día estás en tu cuarto doblando ropa muy tranquilamente y, de repente, estás en llanto porque no entendés por qué la vida te hizo pasar por eso.
Soy muy de fijarme en los detalles, así que gracias por invitarme, por estar, por acordarte de mí, por compartir conmigo, por escribir, por hacerme sentir querida, por escucharme y por preocuparte.