Uff pienso demasiado en esto.
Venezuela tiene un vacío enorme de storytelling propio. No hay casi series, libros, películas que cuenten nuestras historias, o reversiones basadas en ellas, y son esas historias las que crean y fortalecen identidad.
Ni siquiera deben ser históricas en sí, solo por contexto. Ejemplo: una comedia romántica durante el Mega Apagón. Un coming of age de chamos en un viaje de graduación a la playa interrumpido por la Guardia.
Cualquier cosa, es infinito