El odio generalizado que está recibiendo Argentina está perfecto, y es una de las tantas cosas espectaculares que vivimos los que hemos tenido el privilegio de nacer en este suelo.
Cualquier otro país fuera del (mal llamado) "primer mundo", lejos de todo, sin poderío militar ni influencia económica, con las carencias, desigualdades, contradicciones y complejidades nuestras, debería pasar completamente desapercibido. Pero a nosotros simplemente no pueden ignorarnos...
Porque a pesar de no tener todo eso, somos uno de los países culturalmente más influyentes del mundo.
Consumen nuestro contenido, escuchan nuestra música, admiran a nuestros deportistas, leen a nuestros escritores... Están al tanto de nosotros constantemente. Y por qué!? Nadie lo sabe, es contraintuitivo e inexplicable. Pero que de acá broten incontables cosas creativas, innovadoras, espectaculares y llamativas es sencillamente inevitable. Los argentinos somos inevitables.
Y a eso agregale el condimento de que toda la vida la peleamos de abajo. No tuvimos muchas de las facilidades que tienen otros, y aun así ahí estamos siempre para competirles mano a mano con huevo y corazón. Lo cual hace que todo esto moleste aún más.
Y por qué digo que está perfecto? Porque como nos insultan sin conocernos, lo que ignoran es que esto que hacen es lo que más nos fortalece. No hay nada que agigante más las ganas incansables de vencer de un argentino que el hecho de que otro lo minimice o lo acuse.
Soy argentino. Estoy orgulloso? Sin duda alguna. Defiendo a los míos? Siempre, es ley primera. Me preocupo por el más vulnerable? Lo llevo en la sangre. Me achico? Jamás. Me doy por vencido? Me tenés que sacar con los pies para adelante.
Y para un cachito: Como que racista?! Mucho menos, todo el que quiera decir que es argentino y venga a poner huevo y tirar para adelante es abrazado por esta sociedad. Más allá de que tenemos un humor ácido, picante, y a veces nos pasamos dos o tres pueblos, en la práctica nos importa un carajo tu color de piel, que acento tengas o de donde vengas. Si querés ser argentino, sos argentino y te sentás a la mesa del domingo con nosotros. Te vamos a joder, y vos nos podés joder a nosotros todo lo que quieras, que nos vamos a cagar de risa. Porque no comulgamos con el común denominador de la modernidad de ofendernos por boludeces, ya que la risa es y fue siempre nuestra forma de sobrevivir a todas las pálidas que nos tocaron.
Y si esto último no lo tenés claro, es porque jamás pisaste territorio argentino... Ergo, cerrá el orto.
Yo no elegí nacer en Argentina, solo tuve el privilegio. Pero, al igual que casi todo lo bueno de esta nación tan inexplicable como inigualable, ese privilegio no es para unos pocos suertudos. Vos, que nos insultas, todavía estás a tiempo de recapacitar y subirte a la contracultura más apasionante del planeta.
Animate papá, dale. No tengas miedo, que acá no es como en otros lados. Acá, posta, hay lugar para todos.
Benito Martínez Ocasio nos dio un show que honró a toda Latinoamérica con referencias que solo nosotros entendemos. El niño durmiendo en las sillas juntadas, los puestos de comida, las fiestas, la familia, lo vibrante que es nuestra cultura desde sus colores hasta los sonidos.
La mejor protesta siempre será mostrar nuestra alegría, nuestra cultura, porque ser capaces de sentir felicidad frente a la agresión es un acto de protesta por si mismo. De aquí nadie nos saca, de aquí no nos movemos, esta es nuestra casa. Donde nacieron nuestros abuelos. Gracias Bad Bunny ❤️
Muy interesante lo de Bad Bunny hablando naturalmente en castellano a un auditorio anglo y audiencia global e intercalando parte de la alocución en inglés pero sin traducir lo q había dicho. Un speech q se desarrolla en dos idiomas concatenados. Excelente decisión. #GRAMMYs
Lacan plantea que, "el sujeto no es su historia, sino que responde con ella".
Es decir, no hay identidad fija en el relato biográfico, sino una forma de significar lo vivido.
¿Pasó? ¿Pasó así? No lo sé.
Lo que importa es cómo eso se dice hoy, y qué lugar ocupa en quien habla.
La escucha es tener a un otro enfrente, distinto, profesional, que está preparado para soportar el dolor ajeno. Una máquina te lee, pero jamás podrá reemplazar una mirada de consuelo, un horario personalizado, una relación interpersonal. Escuchar supone dos personas y un lazo.