Ojalá que sí. Nadie merece vivir bajo un régimen autoritario y socialista que aplasta la libertad y empobrece a su gente.
Dicho eso, también es importante decirlo con claridad: no debería ser función de otros países decidir qué autócratas son “buenos” o “malos”, especialmente cuando existen dictaduras aún peores que son aliados cercanos de Estados Unidos y reciben silencio o apoyo.