explicarle a alguien llorando lo mucho que te dolió o te duele algo, pedirle que no te lo haga de nuevo para después ver como va y lo hace otra vez; es sin dudas de las cosas más dolorosas, tristes y decepcionantes del mundo; no se lo deseo a nadie.
No es fácil dejar ir a alguien. Porque dejar ir a alguien es dejar ir una parte tuya, una parte que quizás nunca va a volver. Hay personas que llegan tan adentro, que cuando se van no vuelves a ser igual.