No importa cuánto ames / quieras a una persona, tu amor no le va a ganar nunca a su crianza, a los años donde nadie le escuchó, a los padres que no le vieron, a la idea mediocre de amor con la que creció.
Y mucho menos a su fachada de autosuficiente.
No me interesa un nuevo año, nueva yo. No me interesa un borrón y cuenta nueva.
Porque todo lo que he aprendido ha costado. Quiero construir sobre eso.
No me interesa la perfección porque ahí no hay libertad. Me interesa agarrar este lienzo y volverlo más mío que antes.