soltar nunca es fácil y mucho menos cuando se trata de soltar a alguien que para ti es importante; despedirse por obligación duele, tanto, que a veces te rompe en tantos trozos que dudas que vuelvas a ser, pero con el tiempo te das cuenta de que era lo mejor que podías hacer.
hay un límite para seguir peleando por alguien, si ya lo diste todo, si buscaste, intentaste y amaste con todo tu corazón y no lo supo ver y valorar, no es para ti, mereces más. Asi que ya está, aléjate de ahí que estás para más.