Nunca me sentí tan mal emocionalmente como me estoy sintiendo últimamente, y si me preguntan cuál es el motivo, les juro que no lo sé.
Es una acumulación de cosas que me preocupan, estoy cansado de todo.
Te das cuenta de que estás reprimiendo tanto tus sentimientos que ya no retienes información, te falla la memoria, te cuesta concentrarte y olvidas hasta palabras al hablar.
Solo quiero despertar un día y que mi cabeza deje de ser mi propia batalla.
Dejar de pelear con pensamientos que no me dejan respirar en paz.
Que la vida vuelva a sentirse ligera, sin miedo, sin estar esperando que algo salga mal.
Y poder decir, por fin: hoy estoy bien.
Un hombre atrapado en el consumo compulsivo de porn*grafía suele empezar a cambiar mucho antes de admitir que tiene un problema.
Y las señales no siempre son obvias.
A veces aparecen en su energía, su concentración, sus relaciones.
El primer signo es: