A 13-year-old Canadian kid uploaded R&B covers to YouTube in 2008 from his bedroom. A talent manager named Scooter Braun stumbled on the videos and signed him.
For the next 15 years, Braun controlled everything. Tours, branding, business deals, public image. The kid became the biggest pop star on the planet, sold 150 million records, racked up 32 billion Spotify streams, and had three Diamond-certified singles before turning 25.
Then in 2022, he got hit with Ramsay Hunt syndrome. Partial facial paralysis. Cancelled the world tour. Disappeared from public life entirely.
Here's where it gets interesting.
In January 2023, he sold his entire 290-song catalog to Hipgnosis for $200 million. Every song he'd ever released. "Baby." "Sorry." "Love Yourself." All of it. Gone. At 28 years old, he cashed out his past.
Then he dropped Scooter Braun. After 15 years. No manager. No agent. For the first time in his career, nobody was making decisions for him.
Fast forward to this weekend. Coachella calls. He picks up the phone himself. Rolling Stone confirmed he negotiated his own headlining deal directly with Goldenvoice. No agent commission. No manager cut. $10 million for two weekends, and he kept all of it.
Then he walked onto the biggest stage in music, sat down behind a MacBook, and pulled up YouTube.
He played "Baby" from 2010. He played his bedroom covers from 2008. He harmonized with his 13-year-old self in front of 100,000 people. Katy Perry joked about whether he had YouTube Premium.
Half the internet called it lazy. The other half called it genius.
They're both wrong. It was a receipt.
He sold his catalog for $200 million. He fired the man who discovered him. He negotiated his own deal. And then he went back to the exact platform where it all started and said: I built this from a laptop. I'm headlining Coachella from a laptop. And for the first time in my life, every dollar is mine.
The kid from YouTube just closed the loop.
22 minutos intentando que el autor, Juan Miguel Zunzunegui, diga lo que la progresía y el Gobierno quieren que sea "la verdad" de la presencia española en México, y 22 minutos recibiendo (educadamente) collejas del entrevistado
En 1800, todos los venezolanos éramos españoles. Decir «venezolanos» era decir provincianos. Porque éramos provincia, no colonia. Y ello no parecía humillar a nadie, salvo a algunos señoritos afrancesados, más altivos que sabios.
Venezuela era una
🔴 #URGENTE | Mónica García me pone la mano encima cuando le pregunto por la Ley ELA y se ríe de los enfermos.
Toda España debería saberlo. Es repugnante.
Los maestros están a la izquierda de la gente.
Los periodistas están a la izquierda de la gente.
Los cineastas están a la izquierda de la gente.
Los funcionarios están a la izquierda de la gente.
Los académicos están a la izquierda de la gente.
Los trabajadores de las ONG están a la izquierda de la gente.
Los artistas plásticos y escritores están a la izquierda de la gente.
Los sindicalistas y líderes gremiales están a la izquierda de la gente.
Los actores y músicos están a la izquierda de la gente.
Los intelectuales están a la izquierda de la gente.
Así es como la gente votó a Trump y estos grupos se quedaron pasmados.
En Europa y en España se viene el mismo agotamiento de la izquierda.
Las obsesiones de la izquierda: el calentamiento global, el género, la culpa por ser blancos y occidentales, la empatia con los criminales, amor por culturas extrañas, estas no son las preocupaciones de la gente. Estos no son los intereses de la gente.
La gente quiere tener un buen trabajo, una familia, amigos, un coche, un hogar caliente en invierno y frío en verano, salir a la calle y sentirse seguros. La gente quiere vivir sin que le digan todo el tiempo lo que tienen que hacer y cómo lo tienen que hacer. La gente ama a su país y no quiere verlo pobre e invadido.
Las declaraciones de Trump sobre España y la OTAN han expuesto una realidad incómoda: bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, España ha perdido peso en el tablero internacional y se ha convertido en un país sumiso a los intereses globalistas, representados por figuras como George Soros y la burocracia de Bruselas. Sánchez no solo ha debilitado la posición de España dentro de la OTAN, sino que ha impulsado una política económica y social que está llevando al país al colapso.
España: Un país sin rumbo en la OTAN
Trump tiene razón cuando afirma que España aporta poco a la OTAN. Mientras otros países han incrementado su inversión en defensa para cumplir con el 2% del PIB exigido, España sigue rezagada, a pesar de las promesas vacías de Sánchez. Su gobierno ha preferido destinar miles de millones a políticas ideológicas y a mantener una administración pública sobredimensionada en lugar de reforzar la seguridad y la soberanía nacional.
Un lacayo de Soros y del globalismo decadente
Pedro Sánchez no gobierna para los españoles, sino para los intereses globalistas que dictan las políticas de la Unión Europea. Su agenda está completamente alineada con las estrategias de George Soros y otras élites que buscan debilitar las naciones soberanas mediante el control económico, el adoctrinamiento ideológico y la imposición de una inmigración masiva descontrolada. España se ha convertido en un laboratorio de la Agenda 2030, donde se exprime fiscalmente a la clase media y trabajadora para financiar un modelo que solo beneficia a burócratas y oligarcas internacionales.
Impuestos asfixiantes y un modelo económico insostenible
El gobierno de Sánchez ha llevado la presión fiscal a niveles históricos, convirtiendo a España en uno de los países con mayor carga impositiva de Europa en relación con los ingresos de su población. Se castiga al trabajador, al autónomo y a la empresa, mientras se derrochan recursos en subvenciones ideológicas, propaganda mediática y ayudas a colectivos que no contribuyen al desarrollo del país. La economía productiva está siendo destruida en favor de un modelo de dependencia estatal donde cada vez más ciudadanos son rehenes de las migajas que reparte el gobierno.
Inmigración descontrolada: España, el centro de tránsito de Europa
El descontrol migratorio impulsado por Sánchez ha convertido a España en un país de tránsito para la inmigración ilegal. La falta de medidas efectivas y el incentivo de ayudas públicas han hecho que miles de inmigrantes utilicen España como puerta de entrada para después moverse a otros países europeos. En lugar de proteger a su propia población, Sánchez ha priorizado a los recién llegados con ayudas, viviendas y privilegios, mientras los españoles ven cómo su calidad de vida se deteriora y su acceso a servicios básicos se complica.
Trump ha expuesto lo que muchos ya sabemos: España, bajo el gobierno de Pedro Sánchez, es un país irrelevante en la geopolítica internacional, sometido a los intereses de la UE y de las élites globalistas. Mientras otras naciones defienden su soberanía y fortalecen sus economías, España se hunde en un modelo de impuestos confiscatorios, inmigración descontrolada y políticas ideológicas que solo benefician a una minoría. En lugar de plantar cara a Trump, Sánchez debería preocuparse por recuperar la dignidad de un país que lleva años siendo saqueado por su propia clase política.
Soy español.
Hace 16 años, las economías de la UE y los EE. UU. estaban a la par.
Hoy, la economía de los EE. UU. es un 50% más grande que toda la UE combinada.
Os cuento la devastadora verdad detrás del suicidio económico de Europa 🧵: