La compartí con los que me quieren, que fueron Rayistas esa noche y hoy sienten un poquito más el Rayo. Esta derrota ha sido nuestra mayor victoria, porque no me importa nada que nunca ganes nada, para nosotros la franja es sagrada.
No conocí mayor victoria, que contigo en una derrota.
Compartí Leipzig con mi hijo y mis amigos y compañeros de grada, los Antonios, Freddy y Jose, y Carlos en la distancia. Lo compartí con los 11000 de Leipzig y con los que salieron a las calles de Vallekas por todo el mundo.
El liderazgo de las peñas, que han logrado que 11000 Vallekanos estuviéramos en Leipzig organizando viajes y desfaciendo estafas, y especialmente de los Bukaneros de este Santa Inés que dirigieron nuestras voces haciéndolas resonar por encima de las de 20000 ingleses.
El liderazgo. De Iñigo, el hombre más sensato del futbol; del Chocota, el capitán más humilde y cercano; de Isaac, que cumplió con la canción; o de Oscar, Sergio, Iván, Andrei, Augusto, Álvaro, Dani o Florian, que son Vallekanos aunque en su DNI no lo ponga.
Pfaffendorfer Str: ese es el recuerdo que más quiero proteger. 35m de anchura, 485 de longitud recorridos por el Rayismo con una sola voz ondeando bufandas y banderas. Padres, hijos, amigos, compañeros de grada y desconocidos. En ese lugar nos convertimos en uno: el Puto Rayo
Si hay algo que quiero recordar de estos días son los sentimientos de identidad y pertenencia. Identificarme con el Puto Rayo y pertenecer a Vallekas, aunque desde hace años viva lejos. Porque Vallekas también está lejos de Vallekas, pero el Rayo jamás estará lejos de Vallekas.
Vallekas son muchas cosas y tiene miles de caras, pero sin duda tiene identidad propia. Vallekas está en Madrid pero no es Madrid. Ahora también Vallekas está en Grodno, Goteborg, Bratislava, Bialystok, Samsun, Atenas, Estrasburgo y por supuesto en Leipzig.
El barrio más grande del Europa. Vallekas no es un entorno geográfico. Vallekas es su gente. Gente humilde y trabajadora casi siempre. Gente a la que muchas veces la vida no le pone las cosas fáciles. Vallekas son madrugones, inmigración, transporte, sanidad y escuela pública.
Allí estábamos, liderados ese grupo de amigos, que además de darlo todo en el campo ha establecido una increíble comunión con la masa social de este Rayo Vallecano. El Puto Rayo. Una plantilla cercana, humilde y valiente. Una plantilla que conoce el barrio y a su gente.
Indiscutiblemente una final europea no es el lugar esperado para el Rayo Vallecano. Pero allí estábamos. Gracias a ese grupo de amigos. Gracias a la afición que lo ha acompañado en los 57 partidos de la temporada más increíble de nuestras vidas, la temporada de El Puto Rayo.
Para mí, como rayista, lo importante de estos días, tiene que ver con identidad. La identidad de una afición, la identidad de un barrio y la identidad de un grupo de amigos que han formado un equipo de futbol que nos representa, a la afición y al barrio.
No ha sido solo un partido, por eso la derrota es lo menos importante. Probablemente si hubiéramos ganado, los rayistas no hubiéramos sido conscientes de ello. Confieso que al principio no entendí la pancarta que lució nuestro fondo al sonar el silbato final. Ahora me la tatuaría
Gracias por los recuerdos, Iñigo. Aun con la resaca emocional de estos días (Madrid - Leipzig) necesito escribir unas líneas para plasmar lo vivido. Aunque el resultado no fue el deseado no quiero olvidar nada de lo acontecido. Escribir ayudará a que estos recuerdos perduren.
@ivan_balliu@anarkorayo@EternoWilly La familia que habéis creado en ese vestuario ha sido algo nunca visto en 102 años de historia de nuestro club.
Deber o no deber es algo secundario. Lo que hemos disfrutado primero con Andoni y después con Íñigo, con el grupo formado, ha sido algo tremendo.
Poyeteas algún día?