La buena salud te regala más mañanas. Más cafés con tu pareja. Más caminatas con tus hijos. Más atardeceres. Más abrazos. Más cumpleaños. Más días que todavía no sabes que serán inolvidables. Cuida tu cuerpo para estar más tiempo aquí: contigo, con los tuyos y con la vida que todavía te falta vivir.
La salud hace que la vida se disfrute más. La comida sabe mejor. Los viajes dejan más recuerdos. El trabajo pesa menos. Las pláticas duran más. El mundo no cambia. Lo que cambia es tu capacidad para vivirlo.
Como hombre, haz que una vida aburrida te resulte normal. Acuéstate temprano. Lee libros largos. Toma té. Regula tu sistema nervioso. Pasa tiempo a solas. Sal a pasear sin auriculares. Come comida sencilla. Reduce tu círculo de amistades. Baja el volumen.
Entrena piernas. Porque algún día tu fuerza va a decidir si puedes levantarte sin ayuda, subir escaleras sin depender de nadie y seguir haciendo lo que más te gusta hacer. La vejez no empieza cuando cumples años. Empieza cuando pierdes músculo.
Asegúrate de poner siempre palabras positivas en tu boca. Habla del progreso, de éxito, de felicidad, de salud. Habla de sueños y proyectos. Llénate de buena energía, para atraer buenas cosas. Te mereces eso.
Nadie te va a regalar nada.
Levantarte temprano duele. Entrenar duele. Aprender duele. Construir duele.
Pero todo lo que ahora tienes y valoras en tu vida... también dolió en su momento.
Hay gente pensando que los suplementos hacen milagro.
Lo único que realmente te cambia por completo es entrenar fuerza durante 20 años sin tomarte vacaciones
Tu cuerpo no es un problema que tienes que arreglar. Es un regalo que tienes que proteger. Aliméntalo bien. Llévalo a caminar. Fortalécelo. Déjalo descansar. Sácalo al sol. Mientras más cuidas tu cuerpo, más vida te permite disfrutar.