Monteriano y Cordobés | Ex Candidato a la Alcaldia de Montería | Politólogo y Magister en gerencia para el desarrollo sostenible | PMR4 Professional @el_BID
Un resumen gráfico de todo lo que fue este año para nosotros.
¡Gracias Monteria! el camino apenas comienza.
Hay más futuro que pasado. #Monteriaycordobamerecenmas
Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida. #ViajeApostólico
La mayoría de las personas quieren resultados que no están dispuestos a construir y quieren cumplir metas sin pagar el precio.
Todo eso cambia cuando dejas las excusas a un lado y comienzas a crear dirección.
!Feliz día de feria para todos Montería!🎉
Muy triste levantarnos con la noticia del fallecimiento de Amalia Guerra de Anaya y Jaime Reyes en Montería. En mi caso personal me duele su partida, gran aprecio les tenía. A sus familiares, Mayi, Roberto, Alejandra y a todos, mi más sentido pésame, lo lamento mucho. Les daré un abrazo de fortaleza.
Que Dios los tenga en su santa gloria. Que descansen en paz. Dejaron una gran huella aquí en la tierra.
A esta generación de liderazgos lo último que nos debe dar es miedo o vergüenza de ser libres, a expresar nuestras posiciones, así que aquí va:
Lo que menos le preocupa a la mayoría de la gente aquí en Montería no son unas elecciones, son sus problemas diarios.
Porque más allá de por quién vaya a votar cada uno, aquí hay problemas que siguen ahí todos los días. Problemas que no desaparecen después de las elecciones.
Y al final no son problemas complejos (que puedan comer, tener servicios buenos baratos, un trabajo, un techo, que no los extorsionen, poder tener un proyecto de vida aquí), lo que pasa es que con el egoísmo, avaricia y la desidia de quienes toman las decisiones, poniendo negocio y el poder por encima del bienestar de los que más necesitan, se la ponen a la gente muy difícil.
Y por eso hoy, se siente tanto desorden, que no hay rumbo en la ciudad, y tanta gente que siente que trabaja más, pero progresa menos.
Y aunque estamos jodidos porque hemos normalizado tanta cosa aquí, que ni siquiera la gente se da cuenta todo lo que está mal, sea porque maquillan las cosas o porque volteamos a mirar para otro lado. El problema está lejos de ser la gente, porque Montería está llena de gente berraca. Llena de comerciantes, emprendedores, trabajadores y familias que todos los días salen a luchar por construir algo mejor. Lo que tiene son demasiados obstáculos, demasiados abusos normalizados y demasiados años de decisiones equivocadas que terminaron beneficiando a unos pocos mientras la mayoría sigue intentando sobrevivir.
La elección pasará. Pero la factura de energía seguirá llegando. La extorsión seguirá golpeando. Y la gente seguirá levantándose todos los días a trabajar.
Pero hay algo que no puede pasar. Que después de las elecciones volvamos a lo mismo. A las mismas excusas. A las mismas roscas. Y a los mismos ciudadanos estancados y sin rumbo.
Por eso yo voy a seguir hablando de estas cosas. Porque hasta que no resolvamos lo básico, Montería podrá seguir creciendo en tamaño, pero nunca va a crecer en progreso.
Y esa es la conversación que nos debe importar aquí.
Franklin, te equivocas llave. Una cosa es participar en política y otra muy distinta vivir de ella.
He participado en política, sí. Y precisamente por eso puedo hablar con conocimiento de causa. Pero nunca he tenido un cargo de elección popular, nunca he vivido de la política y siempre he trabajado en el sector público, en el privado y en mis propios proyectos empresariales.
Justamente por conocer esos mundos es que me preocupa más lo que pasa con la gente después de las elecciones que lo que pasa durante las campañas.
Y precisamente porque no dependo de la política para vivir, puedo decir lo que pienso con libertad, aunque no siempre le guste a todo el mundo.
Franklin, y precisamente porque la política no es una religión, uno puede conversar, construir acuerdos o incluso coincidir en algunas cosas con personas distintas sin convertirse en propiedad de nadie.
Lo que nunca ha cambiado en estos años es que sigo siendo independiente, sigo trabajando en mis propios proyectos y sigo diciendo lo que pienso aunque incomode.
La coherencia no es quedarse peleando toda la vida con todo el mundo. La coherencia es mantener los principios, aun cuando cambien las circunstancias.
@fredysanchezk Fredy es que a los Monterianos no se nos olvida que hace 4 años saliste con el mismo discurso. Pero después te uniste con Nataly López y a Erasmo Zuleta. Por convicciones ?. Solo te pido es coherencia.
Amar una ciudad no es aplaudir todo lo que pasa. Amar una ciudad también es señalar lo que está mal para que pueda mejorar. Yo reconozco avances cuando los hay, pero también veo desorden, cero progreso para la gente, jóvenes todos los días varados o teniendo que irse de esta ciudad, y familias enteras sobreviviendo. Problemas que llevan años acumulándose, que se saben de siempre, llenos de promesas y sin ninguna solución.
Y te soy honesto, prefiero una conversación incómoda sobre la realidad que una cómoda sobre lo que nos gustaría creer.
@fredysanchezk@fredysanchezk por qué tanto pesimismo y negativa por la ciudad?
El buen político, por menos decente, independiente de su filiación política, reconoce lo bueno que esta administración está haciendo por Montería.
La encuesta está en la calle, compruébelo usted mismo!
Te equivocas en algo importante, Alberth. Yo no soy un político de profesión. Soy un ciudadano, empresario y emprendedor que ha participado en política. Muy distinto. Y precisamente por eso creo que la política debe servir para resolver problemas reales, no para convertir a la gente en barras bravas.
Nosotros no nos vamos a dejar distraer. Mientras muchos siguen peleando por políticos y fanatismos, aquí vamos a seguir hablando de los problemas reales de Montería, de los que casi nadie quiere tocar y de la ciudad que miles están viviendo todos los días.
Menos barras bravas. Más Montería.
Franklin, te equivocas llave. Una cosa es participar en política y otra muy distinta vivir de ella.
He participado en política, sí. Y precisamente por eso puedo hablar con conocimiento de causa. Pero nunca he tenido un cargo de elección popular, nunca he vivido de la política y siempre he trabajado en el sector público, en el privado y en mis propios proyectos empresariales.
Justamente por conocer esos mundos es que me preocupa más lo que pasa con la gente después de las elecciones que lo que pasa durante las campañas.
Y precisamente porque no dependo de la política para vivir, puedo decir lo que pienso con libertad, aunque no siempre le guste a todo el mundo.
Mientras todos pelean por quién va a gobernar Colombia, yo voy a seguir hablando de por qué Montería sigue estancada y cuáles son los problemas que nadie quiere hablar.
No hay nada, ni nadie que nos distraiga.
¡Buenos días!
Arranca Junio y una nueva semana. Hay muchas emociones en el ambiente, pero nosotros no nos dejamos distraer; muchos siguen y seguirán peleando por políticos, candidatos y fanatismos, pero nosotros vamos a seguir hablando de Montería y de los problemas que esta ciudad tiene hace años y que casi nadie quiere tocar. A veces por miedo, otras porque hacen parte del sistema y otras porque simplemente se acostumbraron a que aquí las cosas sigan igual.
Pero esta generación está hecha de otra cosa. A nosotros nos toca levantarnos todos los días a camellar, sacar adelante sueños, empresas, trabajos y familias. Por eso es difícil que nos metan cuento. Porque Montería ya pasó por demasiados discursos y demasiadas promesas, que aquí solo le va bien a algunos pocos, que parte de la apenas ciudad “avanza” y aun así esa mayoría sigue sintiendo que no progresa.
Así que pa’ lante. Menos barras bravas, menos maquillaje y más hablar de frente sobre la ciudad que realmente estamos viviendo.
Pasó la primera vuelta. Ganó uno. Pasó otro. Y Colombia quedó más polarizada que nunca.
Mientras tanto, Montería continúa esperando respuestas reales y menos maquillaje.
Porque aquí llevan años vendiéndole humo a la gente. Discursos, anuncios, renders, shows políticos y promesas que no se cumplen o no cambian la vida de la mayoría de la gente
Y sí, claro que esto tiene responsables.
Porque miren, esto es una ciudad donde miles de personas sobreviven es en la informalidad, donde tener vivienda propia se volvió un lujo imposible porque se gastan la plata en otras cosas, donde los jóvenes se tienen que ir porque aquí no encuentran oportunidades y quieren ponerlos a depender de las administraciones locales, donde el transporte público da pena y donde cada vez más gente siente que quedó por fuera del sistema, donde los tratan como un 0 a la izquierda… una ciudad no llega a ese estado por casualidad.
Las ciudades llegan ahí, porque se convierten reflejo de sus prioridades. Y Montería hace rato viene reflejando prioridades equivocadas.
Por eso aquí no necesitamos más fanatismos ni más políticos jugando a las barras bravas mientras la ciudad sigue estancada.
Aquí lo que hace falta es carácter, dirección y gente que tenga el valor de decir las cosas como son.
Porque el futuro de Montería no se define en redes peleando por políticos. Se define resolviendo los problemas que nadie ha querido enfrentar de verdad.
Y apenas estamos empezando.
Hoy todo el mundo sale a votar con algo encima: esperanza, rabia, miedo o ganas de cambio.
Y hace un rato me encontré una señora en la calle vendiendo tintos, trabajando desde temprano para sacar adelante su casa. Ese es el reflejo de Montería hoy. Y mañana, gane quien gane, a millones de personas les va a tocar igual levantarse a trabajar y seguir luchándola.
Por eso vote. Pero vote libre, por favor. Sin miedo, sin odio y sin dejar que nadie le diga por quién pensar o votar 🇨🇴
¡Nos vemos en segunda vuelta!
Esta es la razón fundamental por la que voy a votar por mi candidato:
Básicamente porque me da la hp gana y me importa un reverendo culo lo que pienses y me vale 50 millones de hectáreas jupiterianas las razones que tengas para que tú quieras votar por otro.
Sea esta la ocasión para recordarles que Dios los está viendo desde arriba y que todos sus actos serán juzgados 🙏🏻
Bendiciones del que se levanta todas las mañanas
Bueno muchachos, hoy todo el mundo sale a votar con algo encima, unos con esperanza, otros con rabia, miedo, ganas de cambio o cansancio de lo mismo.
Y aquí andan muchos matándose en redes como si esto fuera una pelea entre barras bravas.
Mientras tanto, mañana al Monteriano de a pie, a usted y a mí, igual nos toca levantarnos a trabajar y seguir empujando esta ciudad para adelante.
Por eso sí:
Voten.
Pero voten libres, por favor. Sin odio, sin fanatismos y sin dejar que nadie les diga cómo pensar.
Porque ningún político es un mesías. Pero sí necesitamos gente y decisiones que de verdad ayuden a que Montería tenga más oportunidades, más progreso y menos gente sobreviviendo.
¡Nos vemos en segunda vuelta!👀🇨🇴
Acabo de escuchar esto de una persona en un discurso de graduación en @Kennedy_School@Harvard:
“The world needs us to walk into every difficult room and raise our voices for those with no seat at the table, and for the problems that are too easy to ignore.”
Y en español:
“El mundo necesita que entremos a las salas difíciles y levantemos la voz por quienes no tienen asiento en la mesa, y por los problemas que son demasiado fáciles de ignorar.”
¡Qué claridad para este momento mujer!
Una perla de mi columna de esta semana:👇🏻👀👂🏻👋🏻
Yo siempre voy a tomar posición del lado de la gente que más necesita en Montería. Del lado de la gente que decide libremente. Del lado de los que están cansados de que unos pocos crean que son dueños de la verdad absoluta, de la moral completa y hasta del pensamiento de los demás.
Esos que viven señalando al otro muchas veces terminan siendo simplemente los tontos útiles de quienes sí terminan aprovechándose del poder.
Y mientras todos pelean por etiquetas, Montería sigue llena de problemas que parecen del siglo XIX.
Déficit de vivienda disparado. Miles de familias sin techo propio. Jóvenes obligados a irse porque aquí no encuentran oportunidades. Transporte público en pésimas condiciones. Informalidad por todas partes. Gente sobreviviendo en el rebusque diario mientras les venden renders, anuncios y proyectos que muchas veces terminan convertidos no en elefantes blancos… sino en mamuts blancos.
🚨Les comparto columna de esta semana‼️
Léanla completa. Y algunos no se vayan a delicar😅👇🏻
La verdadera posición
Esta semana todo el mundo anda desesperado preguntando de qué lado está el otro. Que si este va con uno, que si aquel está con el otro, que si quién se tomó una foto con quién, que si quién se montó en qué tarima. Como si el problema más grande de Montería hoy fuera ese.
Y sí, claro que este domingo toca tomar posición. Pero la verdadera pregunta es: ¿posición por quién?
Porque conmigo sí pueden tener algo claro: yo siempre voy a tomar posición del lado de la gente que más necesita en esta ciudad. Del lado de la gente que decide libremente. Del lado de los que están cansados de que unos pocos crean que son dueños de la verdad absoluta, de la moral completa y hasta del pensamiento de los demás.
Esos que viven señalando al otro muchas veces terminan siendo simplemente los tontos útiles de quienes sí terminan aprovechándose del poder.
Y mientras todos pelean por etiquetas, Montería sigue llena de problemas que parecen del siglo XIX.
Déficit de vivienda disparado. Miles de familias sin techo propio. Jóvenes obligados a irse porque aquí no encuentran oportunidades. Transporte público en pésimas condiciones. Informalidad por todas partes. Gente sobreviviendo en el rebusque diario mientras les venden renders, anuncios y proyectos que muchas veces terminan convertidos no en elefantes blancos, sino en mamuts blancos.
Pero además hay una realidad todavía más dura: en Montería hoy hay más de 350 mil personas prácticamente por fuera de las decisiones de esta ciudad. Excluidas del sistema económico, del político y muchas veces hasta del social. Gente que vive, como decimos aquí, al garete. Y ni hablar del campesino, que durante años ha sido tratado como si no existiera, sin oportunidades reales para producir, crecer y salir adelante.
Ahí es donde está la verdadera discusión moral de esta ciudad.
Porque la verdadera patria no es una camiseta ni una consigna. La verdadera patria es preguntarnos cómo hacemos para que una madre pueda pagar un recibo tranquila. Cómo hacemos para que un joven no tenga que irse a otra ciudad a lavar baños porque aquí no encontró un empleo digno. Cómo hacemos para que la mayoría deje de sobrevivir y pueda empezar a vivir.
Y eso no se resuelve con fanatismos.
Se resuelve con voluntad política. Con reformas. Con cambios. Con transparencia. Con empatía. Con gente que entienda el territorio porque lo camina, lo escucha y lo vive.
Aquí hay más de 150 mil personas viviendo en pobreza. Aquí hay miles de jóvenes frustrados. Aquí hay una ciudad que creció hacia afuera, pero que por dentro sigue estancada emocional y económicamente.
Entonces, ¿quieren sentirse valientes? ¿Quieren decir que toman posición?
Tomen posición por ellos. Por la mayoría. Por los que no tienen micrófono. Por los que madrugan todos los días sin saber si mañana van a poder salir adelante.
Yo creo en la empresa privada, porque además trabajo y emprendo todos los días como miles de personas en Montería. Pero también entiendo algo: no puede existir una ciudad próspera mientras la mayoría siga jodida.
Y tal vez esa sea la contradicción que algunos no soportan.
Que uno pueda hacer empresa y al mismo tiempo hablar de desigualdad. Que uno pueda haber nacido con ciertas comodidades y aun así recorrer la calle y escuchar a quien le toca sobrevivir todos los días. Que uno pueda hablar con empresarios y también sentarse con mototaxistas, vendedores informales o campesinos. Que uno no sea un outsider pobre, pero tampoco haga parte del establecimiento político clásico de esta ciudad.
Pero precisamente esas contradicciones son las que hoy necesita Montería.
Porque esta ciudad se ha maquillado y construido para pocos, mientras la mayoría sigue igual de estancada o peor.
Y esta generación no se va a cansar de repetirlo hasta lograr cambiarlo.