Porque la calma en su mirada enamorada, el particular aroma emanado de sus rizos, y la calidez de su cuerpo, han disipado el frío de mis días más grises.
"Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla,
Llora por cosas
lejanas".