Suelo ser arriesgada y no pensar demasiado, cosa que con los libros... definitivamente no.
Creo que eso ha sido lo que me ha llevado a elegir el contacto diario con ellos como profesión. La duda, intriga y lo inesperado.
Desde mi humilde visión, uno en la vida real realiza cosas y generalmente no piensa las millones de posibilidades. Por el otro lado, al tener un libro y el final de la historia a pocas hojas, la sed de saber cómo concluye y si nuestra teoría es cierta, abunda más.