INTA: AVANZAN EN LA LOBOTOMIZACIÓN DEL ESTADO.
El gobierno anunció el remate de 5O mil ha del INTA. Es falso q no se necesiten para la investigación. Son campos experimentales (indispensables para la investigación). No generan pérdidas, al contrario, compensan el grave desfinanciamiento q sufre el organismo.
El ajuste q viene haciendo Milei ya provocó la salida de 900 profesionales mediante "retiros voluntarios" (forzados x la degradación salarial). El Estado pierde científicos y técnicos altamente capacitados q migran al sector privado. Están destruyendo la inteligencia del Estado.
Espero q las entidades del campo se pronuncien.
La Agenda 2030 se está forjando en algo que descubrieron las elites que funciona: se pueden romper eficazmente comunidades locales con las micro comunidades, muchas de ellas globales.
Gente que dice estar en contra, es financiada por esa Agenda, crean odio entre pro y antis cualquier cosa política o de desarrollo económico (Greenpeace, verdes, Mapuches) pero los más buscados son los propagadores del odio entre el hombre y la mujer, (ya sean feminazis o Laje), ya que afecta directamente la familia y el crecimiento poblacional.
Argentina pese a su extensión es una de las pocas comunidades locales que sigue siendo extremadamente cohesiva pese a las micro comunidades impuestas, y eso es gracias a Malvinas, al fútbol, al rock nacional, al mate, a Messi y el Diego. Y muchas más. Familias que se convierten en Tribus pero que se forman una sola Gens, explicado en Imperio Romano. Il sangue non è acqua.
Eso hace sus planes imposibles por nuestra mentalidad de pertenencia y de defender lo nuestro.
No existe muchos países con tanta cohesión o nacionalismo en toda la bases sociales. Y este Mundial en vez de desprogramarlos para el beneficio de ellos, los va a hacer más hacia nuestras ideas. Las ideas de lo que todavía resistimos.
Toda derrota es una oportunidad. Ahora, observen a nuestros líderes. Es una oportunidad para ser libres nosotros mismos. O para que intenten imponer sus ideas con toda la población en contra.
En todos los escenarios, la victoria contra el mal llega al final. Ya sea a través de la razón o de la ira.
Crean, porque tenemos con qué.
DEUS VULT.
¿Civilización o barbarie?
La pelota no se mancha y cada cuál puede hinchar por quién quiere. Es imposible no disfrutar de las asistencias de Olise o esperar el gol de Haaland. Aunque en una situación mundial tan polarizada, atravesada por guerras, genocidios, levantamientos de masas, era impensado que todo eso no terminara colándose en este mundial de fútbol. Las y los fanáticos nos queríamos concentrar en la pelota y todo irrumpía: el maltrato histórico al equipo de Irán, la posibilidad de que juegue Estados Unidos que no le dieron a Rusia en 2022 ya que la FIFA la suspendió por la guerra con Ucrania, la discriminación hacia el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, la intromisión de Trump para que se retire una tarjeta roja, el técnico de la selección de Egipto blandiendo la bandera palestina, la silbatina al propio Trump el día de la final y otros hechos.
En ese contexto, que daría para horas de debate, asoló la ubicación de sectores progresistas de distintas partes del mundo, incluso de la izquierda, buscando argumentos para no hinchar -algo que nadie puede pedirles- ni apoyar a Argentina, aún después que esa bandera de “Las Malvinas son argentinas” cayera flotando sobre la cancha, sea tomada por las manos de los jugadores de la selección y llevada a las tapas de los diarios y redes sociales de todo el planeta.
Argentina estalló. No es para menos, tenemos una ocupación colonial en Las Malvinas y un presidente que admira a Thatcher. ¿Cómo no gritarlo como (otro) gol? ¿Cómo no salir a la calle y cantar contra la potencia usurpadora?
El conservador diario británico The Telegraph lanzó un ataque delirante contra la selección argentina. Tituló: “España gana el Mundial en un triunfo del fútbol sobre la delincuencia argentina”. Un diario que apoyó el colonialismo inglés. Claro, para ellos, en la vida hecha ajedrez, nunca el peón se come al rey. Tanto en los medios de comunicación de Inglaterra como en España, hubo voceros que trataron de poner a la Selección argentina como los malos de la película, como una forma de sacar el foco de la presencia, primero, colonial, y luego imperialista de esos dos países en Argentina y en América Latina. No comemos vidrio.
No solo aparecería Milei llamando “termos mononeuronales” a quienes reclaman en forma popular la soberanía, también surgiría “fuego amigo”. Acá está el problema; algunos dijeron que el reclamo por Las Malvinas “era de la dictadura”, otros se pusieron a buscar más argumentos; fueron desde que “Argentina no es un país oprimido” hasta tratar de instalar que lo único que divide el mundo es el apoyo a Palestina y que la selección española sería pro Palestina y la de Argentina, sionista.
No creo que sean casualidades. Una cosa es denunciar crímenes en otras tierras, otra es denunciar a sus propios imperialismos, colonialistas y cómplices del genocidio, que no dejaron de venderle armas a Israel porque un jugador como Yamal levantó la bandera palestina. La prueba del carácter de una persona progresista, de izquierda o socialista en un país central, es justamente esa. Ser capaces, como decía el Che, de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Pero, agrego, sobre todo en las regiones oprimidas por el país donde reside uno.
@SantiagoLupeBCN desde Barcelona escribió “La victoria deportiva de la selección española ha desatado celebraciones multitudinarias en todo el Estado. Más allá de la comprensible alegría por un éxito deportivo, el fenómeno vuelve a poner sobre la mesa el papel político que desempeña la selección en la promoción del nacionalismo español: la normalización de los símbolos del régimen del 78 (de transición pos franquista), la negación del derecho de autodeterminación de las naciones del Estado español —cuyas selecciones tienen vetada su participación en los campeonatos internacionales— y el refuerzo de un marco ideológico que blanquea el imperialismo español con un discurso "progre", al tiempo que alimenta el crecimiento de la derecha y la extrema derecha”. Y agrega sobre el Estado Español “no es el Estado amigo del pueblo palestino que se pretende vender. Si bien los gestos de algunos deportistas, como Lamine Yamal, han supuesto un importante apoyo mediático a su causa, el papel del Estado español y del Gobierno de PSOE-Sumar es bien distinto. Más allá de algunos discursos y decisiones simbólicas, el Estado español es plenamente cómplice del genocidio contra el pueblo palestino, tal y como siguen denunciando las organizaciones propalestinas en cada movilización”.
A ninguno de esos pensadores progresistas que fueron tan rápidos para asimilar a toda la Argentina al pensamiento de Milei, se les escuchó una palabra sobre los festejos del corrupto rey de España con sus princesas, ni sobre la naturalización de la existencia de esa monarquía, bastante colonialista, además.
¿Por qué me parecen tan graves esas posturas en este momento?
Porque toda América Latina está bajo un fuerte asedio imperialista, Venezuela, Cuba, la intromisión en procesos políticos y un largo etcétera. Argentina es un caso particular porque ese avance imperialista se lleva adelante con la anuencia -y promoción- de su Presidente y con la complicidad de la mayoría de los gobernadores y de sectores de la oposición tradicional del radicalismo y el peronismo. Están aplastando la más elemental soberanía: con la deuda externa, el RIGI, super RIGI, la reforma de la Ley de Glaciares, la reforma laboral que pidieron las multinacionales extranjeras. Ahora preparan una Ley de inviolabilidad de la propiedad privada, que en realidad es una ley para saquear la propiedad pública y extranjerizar nuestras tierras.
Trump quiere convertir nuestro país en un enclave colonial. Las grandes empresas del mundo entero se relamen. Y un porcentaje cada vez mayor del pueblo trabajador de nuestro país se resiste a ese destino. Es raro que se los tenga que contar yo, pero eso grandes sabiondos de la política internacional ¿no pensaron que quienes más nos opusimos a esas políticas de entrega y saqueo, al alineamiento del gobierno con Israel, hoy encabezamos las encuestas de reconocimiento público? ¿No les indica nada?
Es un gran momento para volver a discutir las categorías clásicas de imperialismo, países dependientes y tantas otras. Ante todo, es momento de no ser cínicos. Hinchen por quién quieran, esto es fútbol, pero si tienen ganas de ser parte de los gobiernos imperialistas o directamente gestionar esos imperialismos, no busquen excusas.
Algunos tenemos familiares que murieron peleando contra la ocupación colonial. Roberto Bordoy tenía 19 años, era hijo de la tía Angélica Becker, hermana de mi abuela María. Fue uno de los soldados que estaba en el Crucero General Belgrano y no volvió.
Ni olvido ni perdón para Margaret Thatcher, ni para ninguna de las acciones coloniales que están vigentes en el mundo, ni para los indignos cómplices locales.
La izquierda será antimperialista, o seguramente, no será.
Le reprochan a los jugadores argentinos haberle dado la espalda a la coronación de los campeones del mundo. Maleducados y malos perdedores es lo menos que dicen en la prensa europa y también la estadounidense, parte de la narrativa instalada en el último tiempo, la que ahora los lleva casi a hablar de civilización o barbarie.
Este video lo tomé yo desde la tribuna de prensa. Se los regalo. Lo que vi fue a un grupo de jugadores heridos, con Lionel Messi al frente, de cara a sus hinchas. La coronación, que es hermosa para los campeones (España es un gran y justo campeón) y será inolvidable para Rodri y los suyos y para los hinchas, es una gran puesta televisiva. Ocurre en una porción del campo, de espaldas a más de la mitad del estadio. Y diría que es hasta lógico que así sea (luego, para eso, tenemos la vuelta olímpica). Nadie sabe qué hicieron los franceses en Qatar. Tampoco Argentina reclamó nada. No se reclama pleitesía a los perdedores porque ya bastante tienen con ser perdedores.
El fútbol en la Argentina es de los jugadores y su gente, mucho más que de los protocolos y la televisión, que también existen, por supuesto. Los jugadores argentinos fueron a ponerse de frente a su hinchada. El fútbol en Argentina es más colectivo de lo que creen conocer los cronistas del New York Times o los intelectuales europeos que se asoman a este deporte cada cuatro años.
Hablan de Argentina como individualidad -en contraposición al equipo España- porque no deben haber visto jugar un partido de esta selección en los últimos años. Sólo el que vio lo que armó Lionel Scaloni con Argentina sabe que hizo lo contrario a la idea de que solo sea Messi. Potenció a un equipo, a sus jugadores, a futbolista que podían ser comunes y que se convirtieron en estrellas. Scaloni formó futbolistas de selección. Argentina fue un equipo. No mostró lo mejor en este Mundial y, sin embargo, llegó a la final.
Esos jugadores argentinos tenían la medalla del segundo puesto colgada. Faltarle el respeto a España era sacársela. No me interesa defender todo, no me gustó nada ver a Paredes pelearse en la mitad de la cancha. Somos muchas veces también insoportables y cancheros. Pero, ¿leyeron algún escándalo por el sopapo que Bellingham le pegó al Colo Barco? Ahí estaban entretenidos porque los jugadores mostraron una bandera que reivindica a las Islas Malvinas. Porque cuando ganábamos también éramos los malos.
Somos diversos. Hay de todo. Nosotros también somos Scaloni yendo a calmar a todos. También somos Messi levándonos en la tristeza para abrazar a Yamal. No nos van a hacer creer lo que ustedes quieren creerse. Yo también, como esos jugadores, me hubiera ido a abrazar con los míos, y no estar escribiendo esto en un departamento de Nueva York.
POPULISMO.
Esta vez de derecha.
Seguro los que se escandalizaban no van a decir nada sobre la "escencialidad" de la Educación, los millones que se pierden por no producir y varias otras bobadas que decían cuando la misma decisión era tomada por un gobierno de otro signo político
En Instagram "Juanma_artwork" armó las "Malvinas Sans", fuente en base a la bandera para poder replicarla o escribir lo que quieras. La descargan desde si perfil.
Hola amigos. Como en las últimas ocasiones, les comparto el trailer que armé de cara a la final del domingo. Me tomé el atrevimiento de experimentar con una voz de lujo, que relata mejor que nadie la fábula del eterno pibe amateur.
Espero que lo disfruten y vamos Argentina.
La Ministra de Seguridad de Milei encabezó un encuentro de "AGENTES ENCUBIERTOS" y publicó una foto mostrando LAS CARAS de todos jajajajajjaj somos un capítulo de Los Simpson lpm
Canciller, se está hablando de Malvinas gracias a los jugadores argentinos. Si fuera por ustedes, se olvidaría cualquier reclamo. Milei hasta dio por hecho que iba a haber una sanción. Así que antes de señalar a otros por comprensión de texto, aprendan a escribir sin usar IA y, sobre todo, a hablar sin balbucear. Ya ni hablemos de gobernar. Y sean más responsables con el uso de las redes porque, como diría el zurdo más grande de este país, se les escapó la tortuga
Berlín, 14 de mayo de 1938.
La selección de Inglaterra haciendo el saludo nazi.
Vengan ahora a pedir sanciones para un grupo de jugadores que mostraron una bandera con un reclamo por soberanía territorial. Hipócritas.
Después de ganarle a Inglaterra me quedé pensando en estos pibes. Todos salieron del barrio, del potrero y de un club que los bancó cuando recién arrancaban.
Yo sé lo que es no tener un mango para viajar y jugar igual. Por eso hay que defender a los clubes de barrio, acompañarlos y darles una mano. Porque ahí nacen los sueños y también los campeones.
Lautaro Martínez -de acá en adelante, Lautaro- vivió lo que viven miles y miles de pibes en una pensión de un club del fútbol argentino. A diferencia de esa gran mayoría de miles y miles, Lautaro llegó (y “llegar”, en el ambiente del fútbol acerca del que escribe Lautaro, quiere decir, o muchas veces se reduce, a debutar en la Primera División). Pero Lautaro, más que dejar Bahía Blanca, instalarse en la pensión de Racing en Buenos Aires y debutar en Primera, siguió -y sigue-, y ahí está su corazón, su esfuerzo y su temple: en seguir.
¿O por qué, después de meter tres goles en un partido, Lautaro piensa en las jugadas que no terminaron en gol, en las definiciones que falló, en las pelotas que perdió en la cancha, y no se siente bien, cómodo con él mismo?
¿O por qué, después de convertirse en profesional, destaca a Manuel Fernández, el primer entrenador que tuvo cuando llegó a Racing?
¿O por qué, después de que lo empezaran a llamar Toro, animal tatuado en su muñeca, quiso que un nutricionista personal le regulase la alimentación y, desde entonces, no toma gaseosas, no come dulces ni grasas?
¿O por qué, después de cada partido, pide los videos y analiza su juego con obsesión, a sabiendas de que en los pequeños detalles está la diferencia?
¿O por qué, después de los entrenamientos en las inferiores, ayudaba barriendo los pisos de la pensión?
¿O por qué, después de eso, jugaba al básquet como lo hacía en Bahía Blanca y pedía ir de alcanzapelotas a los partidos de Primera?
¿O por qué, después de que Cecilia Contarino, psicóloga de Racing, les realizara pruebas de concentración a más de 200 chicos del club, Lautaro era el que las resolvía más rápido y, entonces, el que sacaba el puntaje más alto?
¿O por qué, después de debutar en la Primera de Liniers de Bahía Blanca a los 15 años, se probó en Boca, no quedó, y no agachó la cabeza?
¿O por qué, después de ser reconocido como una figura del fútbol argentino, eligió sin embargo vacacionar en las playas de Monte Hermoso, cerca de su familia y amigos, jugando al truco y tomando mate?
En estas palabras simples y potentes, quizá Lautaro, deportista serio, disciplinado, decidido y dedicado, entregue, aunque sea sin querer, una pista.
El 13 de julio de 2014, el día que Argentina jugó ante Alemania la final del Mundial de Brasil, Lautaro se pintó en los cachetes banderas celestes y blancas (o blancas y celestes). Había llegado ese año a Avellaneda. Tenía 16. Miraba los partidos por la tele de la pensión. Casi cuatro años después, fue citado por primera vez para jugar en la Selección, y se le cayeron algunas lágrimas, y recordó aquellos días duros en que se quería volver a Bahía Blanca.
Siguió.
Y donde quiera, Lautaro será siempre ese chico que sigue.