En los Juegos de París, fuimos muchos los que miramos el ring con una mezcla de estupor y náusea. Un boxeador que se sentía boxeadora pero con potencia masculina golpeando a mujeres bajo bandera olímpica y con aplausos oficiales.
Todos lo sabíamos y aun así se permitió. Ahora está confirmado por el propio interesado. Presencia del gen SRY en el cromosoma Y y tratamiento hormonal para bajar la testosterona y poder competir. Todo asumido con un retraso vergonzoso.
En boxeo, la biología no es una opinión. La masa, la densidad ósea y la violencia del impacto están ahi, nos gusten o no. Por eso hombres y mujeres no compiten juntos desde que alguien inventó el sentido común. No por capricho, sino porque es injusto y, sobre todo, peligroso.
Un ring no es un laboratorio de teorías extravagantes ni un altar donde ofrecer mujeres en sacrificio a ideologías delirantes.
Y no ha pasado solo ahí. La putada misogina se repite en otros deportes, mujeres entrenando durante años mientras un señor maquillado como una mona se cuela por la puerta de atrás . Menos mal que los osos no pueden redactar manifiestos ni declararse humanos, porque alguno ya estaría inscrito en boxeo, en pesos pesados, y el resto tendría que aplaudir con la sonrisa helada, por respeto.
Ahora que todo se sabe, que hasta él mismo ha reconocido lo que era evidente, podemos sentarnos a reflexionar. El problema no es el boxeador, sino quienes lo permitieron y quienes lo aplaudieron. Ellos son los responsables de este despropósito. A ellos hay que pedir cuentas y a ellos quiero dirigirles siete palabras, al más puro estilo Fernán Gómez.
Os podéis ir todos a la mierda.
Llegará el momento en que alguien llamará a tu puerta, sin prisa y sin ruido, no para pedirte nada, ni para exigirte que cambies para quedarse, sino para quedarse tal como estás, y con una alegría serena te dirá: siéntate aquí, come.
Y en ese gesto sencillo entenderás que no te está ofreciendo comida, sino descanso, que no te invita a una mesa, sino a quedarte, a dejar de huir de ti, a dejar de mendigar amor, a dejar de encogerte para encajar, porque el amor verdadero no te vacía, no te corrige, no te aparta de quien eres: el amor verdadero te reconoce, te sostiene y te devuelve a casa.
Hoy me he despedido del verano pero no de ti, Mar Mediterráneo, volveré a respirarte y a disfrutarte en este otoño.
#adiósvera#holaotoño#marmediterráneo 🩵🌸🍁
Aquí tenéis el cartel de este año realizado por @Tete__Navarro
Esperamos que os guste!!!
Muchas gracias al @AytodeCaravaca , patrocinadores y colaboradores por hacer posible este festival.
Entradas 15€+ gastos en:
https://t.co/cP1z1t5YzV y físicamente en @publanota de Caravaca.