Mi bisabuelo era apicultor y tenía tantas colmenas que mi abuela, pese a su demencia las recuerda alegremente. Me enseñaron que eran ellas vida. D pequeña me daban miedo y ella decía; "No les temas, no te hacen nada, por ellas estamos aquí, son vida..."
Gracias a mis raíces.
Después de...
Me sentí vulnerable, invisible y torpe. Súmando que lo que me dió un jaque fué un corazón que se alejó de mí y por ende, varias sonrisas que quizás no volveré a ver.
Quiero escribir que no merecía el trato, ni todas las palabras que me dijiste. Yo me quedé callada y lo único que no accedí fué a disculparme por tercera vez.
Se me hace bien raro ver fotos de gente que consideraba muy cercana a mi y que ahora no estén presentes en mi vida, es como un mal trip no recordar bien como son en persona.