Nuestro cuerpo entero está a Su disposición… todo lo qué hay en nosotros debe someterse a su placer, si gemimos y lloramos es para excitarlo, si nos quiere en silencio se apagan los ruidos y dejamos en silencio que tome lo que por derecho le pertenece
La sumisión es un camino distinto para todos, algunos hermanos sumisos avanzan por ella de forma horizontal. Otros se van sumiendo en la degradación y la entrega.
Cuando se toma el camino del esclavo se asume que cada vez será más importante el placer del Amo que el nuestro
La ordeña nos niega como esclavos el derecho a autosatisfacernos y le da al Amo el poder sobre nuestros orgasmos. No hay mejor forma de “emascularnos” que negarnos ese privilegio y controlar un periódico vaciado de nuestros testículos por salud.