No me gusta cobrar las que me hacen porque yo no tengo piedad para devolver ataques o faltas de respeto, regularmente el que las hace no las aguanta, la mayoría de las veces prefiero dejarselas a Dios, me sale menos caro y es más efectivo.
Sé que las opiniones son como los glúteos que todos tienen una, pero a menudo me sorprende ciertas opiniones no por la opinión en sí sino la persona que le transmite esa información.