Por si alguien se anima a hacer lo mismo, dejo este artículo de Marina Díaz antes de irme. Da bastante que pensar y lo recomiendo mucho: https://t.co/XGZo3934IG Ahí van todas las razones.
Bueno, pues me voy de Twitter, no sé si temporal o definitivamente, a ver cómo sale el experimento. Necesito unos meses para desconectar y vivir de forma más consciente, alejada de las redes :)
Y el culmen de todo esto era un váter se juguete que venía con un muñeco de estos que hacían caca.
Entrabas en el baño y el váter empezaba a tirarse pedos.
Apoteósico.
Ibas por el pasillo y un Piolín en una jaula cantaba "Me gusta meceeerme, soy muy feliiiiz..." 🐥
Entrabas en una habitación y un Furby te decía "¡Buenos diaaas!"
Llegó un momento en el que (dice mi madre) fueras a donde fueras en mi casa había un puto juguete diciendo algo y parecía que esto estaba lleno de gente. Lo mejor es que ella se acuerda a la perfección de lo que decían los juguetes. Pobrecita, el trauma.
Cuando era niña, hubo una época en la que se pusieron muy de moda los juguetes interactivos estos que decían cosas cuando pasaba alguien por delante. Y yo siempre los pedía en Navidades y cumples.
Es probablemente el hombre más guapo del planeta y la gente NO SE ACUERDA DE SU CARA. Esa historia es un insulto a la inteligencia humana lo mires por donde lo mires.
Yo sé que Superman tiene muchos años, y que la verosimilitud en la ficción funcionaba de forma de distinta, y que las prioridades al construir una historia eran otras... pero EN SERIO ES QUE SE PONE UNAS GAFAS Y NO LE RECONOCEN A VER NO PUEDO ENTENDERLO POR FAVOR