El ojo de Vash la sigue con la mirada, esta casi seguro de haberla visto en otro lugar, pero ciertamente podría haber sido en cualquier lado . . .
— No, creo que recordaría haber visto a una joven tan adorable.
Sonríe, le da otra calada a su pipa y deja salir el humo +
Le ha saludado con la mano, acercándose de forma lenta para después observarlo mejor. La nariz continua moviéndose en todo el trayecto.
— ¿Que tal? Creo no nos habíamos visto antes.
@echoes_ofnoctis no quedó ninguno, para después voltear a ver a la fémina.
— Oye ¿Estás bien? No deberías correr a lo loco en este lugar . . .
Un bangbu llega corriendo segundos después, es el guía de Vash en la cavidad.
(((@echoes_ofnoctis)))
Su trabajo lo llevó a buscar en las cavidades algún núcleo etéreo lo suficientemente fuerte para fabricar el arma de un encargo. Sobre lo alto de una casa totalmente corrompida por la cavidad está de pié, con dos espadas cortas una en cada mano, las +
@echoes_ofnoctis que parecen perseguirla.
Vash saltó y de un solo impulso de sus fuertes piernas aterrizó justo entre la coneja y los etéreos, atravesando a uno con una de sus espadas justo en el núcleo. El ser se desvaneció en el aire y Vash empezó a aplastarlos uno tras otro hasta que +
golpes de seres etéreos más rudos que tú, gatito, puedo manejar un par de uñitas.
El espeso pelaje hace desvanecer la mano del gato, entonces levanta la pata y posa uno de sus grandes dedos bajo su mentón.
— Y dime . . . ¿Cómo quieres que midamos fuerzas? ¿Uhm?
Ni bien haya clavado sus garras podrá notar que la piel de aquél conejo es mucho más dura de lo que parece, después de todos las cicatrices en su cuerpo no son en vano, ha estado en combate muchas veces y todo su cuerpo tiene más músculo que tejido graso.
— He resistido +
ese cambió a su nombre le hacen bufar y poner los ojos en blanco en evidente fastidio, al gatito le gusta hacer la broma...no que la devuelvan.
“he tratado con presas más grandes que tú, meow~” verse arrinconado no fue suficiente para intimidarlo, totalmente al contrario, &.
Así que solo pediré que sea un mensaje con mucho cariño, las cosas hechas con amor siempre son más importantes.
Deja caer la ceniza de la pipa en el césped, golpea un par de veces con la pata y luego la guarda en su ropa.
— ¡Ah! Sería un regalo aún más impresionante, pero me temo que no uso celular con el que grabar tú voz, joven cantante, así que temo que solo será el autógrafo.
Se cruza de brazos, mirándola fijamente a los ojos con su único ojo.
— Bueno, yo no sé mucho de estas cosas . . . +
— Hecho! Podría hasta grabarlo, si lo desea.
Para ella no había mayor ternura que un padre consiguiendo obsequios para su familia. No podía evitar enseñar su alegría, tomando la cajita sin revisar más para dejar una firma que ocupe el dorso.
— Qué quiere que deje escrito?
— ¡Más de los que me gustaría admitir! Debo decir.
Risotada soltó nuevamente, cerrando su ojo al reír.
— Pero presencié muchos de los desastres de este mundo, nunca deja de asombrarme la capacidad de la humanidad para sobrevivir, es digno de admiración.
Mirada baja, +
Unos segundos de analisis le tomó el entender que realmente el conejo no representaba amenaza alguna, al menos mientras ella no la provocara.
— No suena a una mala idea. Puedo usar unos momentos.
Tomó la tarjeta de una vez, guardándola en un bolsillo interno de su chaqueta.
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salir de la tienda en que lo ordené.
La caja tiene buen peso, no solo por la madera y los herrajes, sino porque dentro hay una zanahoria. Una zanahoria real.
— Su nombre es Ellym, le encantaría un saludo de tú parte.
Metió la enorme pata en su ropa y de allí sacó una pequeña caja de madera, no demasiado grande, con acabados finos y elegantes.
— Quisiera que firmes esto, es un pequeño regalo que le tengo preparado, justo acabo de +
No se esperaba que le pidiera algo así, pero las sorpresas de la vida pocas veces son tan agradables. Quione enseñó los dientes en una amplia sonrisa, jugueteando con sus dedos antes de sacar un marcador desde detrás de su propia oreja.
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mullidos del conejo.
— ¿Qué te parece si damos un paseo? A los viejos cómo yo nos encanta hablar con los jóvenes, nos recuerda lo que era tener su edad.
Al ver su reacción alzó ambas manos lentamente, sin intenciones de luchar.
— ¡Haha! Me gusta esa respuesta, pero puedes estar tranquila, los agentes, legales o no, son parte de mí trabajo, es mí deber estar informado al respecto.
De sus ropajes saca una tarjeta negra, +
La idea de que reconozca el apellido y el nombre de su compañera tensó de inmediato la espalda de la clonada. Sus pupilas se dilataron ante el shock de la adrenalina, llevando una mano instintivamente a donde suele dejar su espada.
— Quién pregunta?
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completamente negra, con solo una dirección anotada.
— Ten, joven guerrera, si alguna vez llegaran a necesitar una mejora de equipamiento pueden ir allí, me aseguraré de darles un buen precio ya que me caíste bien.
La tarjeta casi parece perderse en los enormes dedos +