Dice mi amigo @sergio_fajardo "Este domingo llegamos a las urnas con una Colombia llena de miedos y rabias, dividida hasta lo más profundo. Gane quien gane, no sabemos cómo vamos a amanecer el lunes 22 de junio". No es así Sergio, no es así, ya amanecimos el 1 de junio con los resultados de primera vuelta y con un país volcado a la competencia democrática sin violencias, el 31 de mayo pasó sin incidentes de violencia. Creo que eso mismo ocurrirá este domingo y este lunes.
Colombia esta democraticamente dividida entre dos proyectos políticos profundamente divergentes en todos los campos: Una nueva derecha tributaria de Donald Trump, Milei, Bukele y Novoa; y una nueva izquierda representada en Iván Cepeda respetuosa de la institucionalidad democrática con claros ejemplos en el gobierno de Lula en el Brasil y el gobierno de Claudia Sheinbaum en México.
El centro político, al que dignamente representas, no pudo convencer a la mayoría del país de una tercera vía, de una vía distinta a estas dos; pero sumados los votos tuyos, con los votos que les pusieron Oviedo, Galán y otros a Paloma, más los que conquisto Claudia López, tenemos una suma de no menos de tres millones de votos, nada despreciable esta suma de votantes que se mantuvieron aferrados a ideas moderadas en medio de la confrontación.
No creo que un candidato que obtuvo un millón de votos -Sergio Fajardo- deba enviarle a sus electores el mensaje de que "gane quien gane, no sabemos como vamos a amanecer el 22 de Junio". Es una frase preñada de incertidumbres y miedos. Tristemente se impuso la campaña de miedo de Abelardo De la Espriella y de la nueva derecha. De la Espriella logró el objetivo de neutralizar a una parte del centro del espectro político a punta de miedo y odio.
Al inicio de esta campaña, hace un poco más de un año, el electorado estaba partido en tres tercios: un 30 o 35% acompañaba a la izquierda; otro tanto al centro; y otro tanto a la derecha. El centro no fue capaz de mantener su tercio y crecer, esa es la realidad. Y una de las razones, una entre varias, es que cifró su campaña en el antipetrismo y ese antipetrismo no le rentaba al centro, ese antipetrismo le llevaba agua al molino de la derecha.
Yo que tantas veces he acompañado con mi voto a Segio Fajardo y que comparto muchos de sus valores y perspectivas, tengo ahora una tristeza enorme con el rumbo que ha tomado su acción política.
Las campañas de miedo hay que enfrentarlas con la esperanza, con la mirada puesta en el futuro, con una valoración cierta de los proyectos políticos que llegaron a segunda vuelta ¿De verdad crees, Sergio, que estos proyectos son iguales?
Esta es la tercera vez que eludes tomar partido en segunda vuelta y creo que eso no es justo con la democracia. El sistema de dos vueltas se hace precisamente para garantizar que el país elige un presidente que alcanza la mayoría absoluta del electorado, se hace para dejar atrás mayorías relativas, para que un presidente no sea elegido por el 25 o el 30% de los electores. Cepeda y de la Espriella están pujando por conquistar la mayoría, la democracia les ha dado esa posibilidad, la obligación democrática es escoger uno entre los dos para ayudar a cumplir la regla de segunda: que el presidente sea elegido por más del 50% de los votantes.
Antes de ayer tuve la alegría de que otra amiga mia del alma: Claudia López saliera de la perspectiva del voto en blanco y aclarara su voto independiente por uno de los dos candidatos en contienda.
Quizás no sea tarde, hay aún dos largos días de por medio, para aclarar el voto tuyo, Sergio, y el de Oviedo, cruciales para empujar la democracia hacia adelante, para espantar el miedo, para tener una voz autorizada a la hora de llamarle la atención al nuevo gobierno a lo largo de su mandato.
Mi artículo en @lasillavacia Explico en detalle por qué es Abelardo de la Espriella quien pone en mayor riesgo el orden constitucional.
https://t.co/XDrkVCgWxI
Dos cosas me cuesta entender de las nuevas generaciones: la idea de que solucionaron cosas de la vida que sus antepasados no, y lo serio que se toman todo. 'Mi evento canónico'. https://t.co/Vp9PP3SLVr
Señor @AndresPastrana_ ,
Sea lo primero manifestarle que su solicitud de rectificación es infundada y por tanto no rectificaré ninguna de las opiniones planteadas en mi columna “Epstein y Pastrana”. Respondo de manera pública su intento intimidatorio, la misma vía por la que decidió usted remitir su acomodada misiva.
Sea lo primero advertirle que no conozco la causa judicial que enrostra usted con el congresista Germán Navas Talero, ni la allega usted a su solicitud. Tengo absoluta certeza, eso sí, de que no existe jurisprudencia alguna que prohíba pedirle a un expresidente de la república que aclare sus vínculos con el pedófilo más famoso del mundo. Mi columna está fundamentada en toda la información que hizo pública el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en la que usted aparece mencionado en numerosas ocasiones.
En ninguna parte de mi columna señalo que “en ese entonces” el avión de Epstein en el que usted se transportó se conociera como el “Lolita Express”. Lo cierto es que, tras años de revelaciones, así es como se le conoce a ese vehículo del delito de explotación sexual de menores. Cómo lo llamaran en ese entonces solo lo sabrían las personas que frecuentaron ese espacio, como usted.
Tampoco incluí ninguna información sobre cómo se conocía a Epstein en ese momento, ni cómo lo conoció usted. (Asunto sobre el cual usted no ha ofrecido las explicaciones suficientes, a las que tiene derecho todo el país). En todo caso, las revelaciones documentales que han ocurrido en el último año dejan muy claro que la actividad a la que se dedicaba el señor Epstein no era el asesoramiento financiero, sino la trata de niñas para que otros hombres poderosos las agredieran sexualmente.
No es cierto que mi columna contenga “la insinuación de que el hecho de la ausencia de menores en los vuelos en mención se fundamenta única y exclusivamente en la palabra de Andrés Pastrana” (sic). Simplemente me limité a rescatar su dicho, según el cual en los vuelos en los que usted participó no habían niñas. Nada dije sobre los “logs” que supuestamente lo ubican o no en la isla que funcionó como centro de torturas para menores por años.
¿Y sabe por qué, señor expresidente, no me adentré en ninguna de las materias que usted enlista y con las cuales pretende evocar una rectificación sin sustento? Porque no es necesario. La evidencia en la que usted aparece relacionado con el pedófilo Jeffrey Epstein y su cómplice Ghislane Maxwell no solo es de público conocimiento, sino profundamente contundente. (Relación cuyo alcance y naturaleza usted tampoco ha aclarado como debería).
Lo que sí resulta sorprendente es que ante semejante evidencia liberada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, usted crea que es esta columnista la que tiene que salir a dar explicaciones.
Señor expresidente, la práctica de la censura de género ha sido ampliamente documentada, como la persecución, silenciamiento y eliminación de las voces públicas femeninas, en especial cuando denunciamos las violencias basadas en género cometidas por hombres poderosos. Este no es un asunto privado, se trata de lo que la Organización Mundial de la Salud ha descrito como la epidemia más larga de la historia de la humanidad: el maltrato contra las mujeres, en este caso contra las niñas.
Este es un problema de salud pública, sobre el cual se estructuran las peores desigualdades de nuestra sociedad. Por eso es importante denunciarlo y hablar de cómo ocurre, y es también por esto que cualquier persona pública, como un expresidente de la República, que haya tenido cercanía con los perpetradores de semejante horror debe ofrecer las explicaciones suficientes.
Por las razones previamente ofrecidas no me retractaré, ni tampoco me silenciarán sus estrategias intimidatorias.
En todo caso, debo aprovechar que tengo su atención y pedirle que nos conteste las siguientes preguntas de interés público:
¿En qué consistía su relación con el pedófilo, Jeffrey Epstein y su cómplice Ghislaine Maxwell?
Si, como pareciera inferir de su solicitud, él le prestó asesoría financiera podría señalar: ¿cuál fue, cuánto le costó, cómo la costeó?
¿Cuántas veces frecuentó a Epstein y a Maxwell?
¿En alguna de esas ocasiones observó la presencia de menores de edad?
¿Por cuenta de qué iniciativa trajo usted a Ghislane Maxwell a Cartagena en marzo de 2007? ¿Dónde se hospedó? ¿En qué detalles y eventos de la visita participó usted?
¿Es cierto lo que al parecer relata Maxwell en un correo en el que señala que usted organizó una visita en la que ella voló un helicóptero para que disparara a “terroristas” que corrían para ella? ¿Cuánto duró esa visita y qué otras actividades tuvieron lugar en las que usted participase?
¿Cuál era su afán por anunciarle a Maxwell su llegada a Nueva York en 2004? ¿En esa ocasión Maxwell le consiguió hospedaje en esa ciudad? ¿Este tipo de viajes en qué consistían y ocurrieron más de una vez?
¿Qué contenía el paquete que Epstein le envió a Madrid en 2003?
¿En qué constaron sus relaciones con otro depredador sexual, Jean Luc Brunel?
¿Por qué antes se ha referido a contactos esporádicos con Epstein y Maxwell y ahora surgen evidencias de una relación sostenida a lo largo de los años?
¿Existen más documentos, fotografías o videos que usted conozca
En el mismo sentido, y en virtud de sus esfuerzos por silenciar la verdad, resulta indispensable que le informe a la opinión pública colombiana si ha adelantado usted algún trámite ante el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre la información que han venido liberando en relación con usted, puesto que mi columna se basa en esa información publicada en este link por ese organismo: https://t.co/4GFEPAvE6h
Entenderá usted, señor Pastrana, que estos asuntos interesan a cualquier sociedad que se precie, por lo menos dientes para fuera, de querer eliminar la explotación sexual de menores. Se trata de un horror tan documentado y aberrador que quien estuvo cerca de sus perpetradores -incluso si fuese momentáneamente- debe dar explicaciones y contribuir con todos los esfuerzos para destapar estas prácticas. Ojalá las mujeres y niñas de Colombia y el mundo contemos con su ayuda.
De usted,
Ana Bejarano Ricaurte,
Columnista.
Aquí les dejo la intervención completa de Iván Cepeda. Véanla, les juro que no tiene pedazo malo y entenderán por que Paloma Valencia se puso como se puso.
Tremenda arrastrada la que le metió él solo a todo el Centro Democrático JUNTO.