Sobre la tesis de la supuesta contradicción del gobierno de Trump al derrocar a Maduro y convalidar a su Vicepresidente, y como consecuencia, la “vulnerabilidad jurídica” que ello implica, es importante destacar algunas nociones y principios elementales de Derecho Público -y específicamente de Derecho Administrativo- verbigracia, la presunción de legitimidad de los actos administrativos. Según tal principio, todo acto emanado de una autoridad pública se presume válido mientras no sea anulado por el órgano competente.
De allí deriva la clásica diferencia entre: acto nulo de pleno derecho (que carece de efectos desde su origen); acto anulable (que produce efectos hasta que una autoridad competente lo invalide).
Aplicado al caso de la elección de un presidente, si una elección presidencial presenta vicios o incluso pudiera calificarse como ilegítima, ello no significa automáticamente que todos los actos del gobernante sean inexistentes. La razón es evitar un vacío de poder. Esta doctrina se fundamenta en que el Estado se rige por un principio de continuidad constitucional. En virtud de éste, la existencia del Estado y de sus órganos no depende de la perfección absoluta de la investidura de sus titulares.
Por eso, desde un punto de vista técnico, suele sostenerse que una elección presuntamente ilegítima no convierte automáticamente en inexistentes todos los actos del presidente. Con base en el principio de conservación de los actos del Estado, el Derecho Administrativo y Constitucional procuran preservar la eficacia de los actos públicos siempre que sea posible. La razón es práctica: si todo acto de un gobernante cuya elección luego fuese cuestionada se considerara inexistente, el Estado colapsaría.
De tal manera que en ausencia de una declaración de nulidad con los efectos que el propio ordenamiento establezca, esos actos normalmente se presumen válidos y, en muchos casos, serían anulables antes que radicalmente nulos, especialmente cuando han producido efectos frente a terceros de buena fe.
Así pues, la eficacia de un nombramiento y por ende, la cualidad del funcionario nombrado conservan vigor legal.
Qué desastre comunicacional tan innecesario el que se ha desprendido de la afirmación de que Machado "está presa en Panamá". La verdad es que, lejos de ayudarla, la troupé de comunicadores sin criterio para distinguir propaganda de evidencia fáctica está añadiendo leña a una hoguera que sólo socava la credibilidad de ese liderazgo, que sólo le resta aliados. En este caso, una estrategia de control de daños no sólo implicaría reparar los desguaces de las torpezas diplomáticas, sino poner un freno interno al entusiasmo de diletantes y fanáticos que no miden las peligrosas consecuencias de sus palabras.
@LaDivinaDiva Lamentablemente las políticas y visión populistas de los últimos años “muy Bolivarianos” convirtieron precisamente la avenida Bolívar y la Libertador, en lo que son hoy en día.
Ciertamente valdría la pena recuperarlas.
@gracielarequena “…derrotamos militarmente” , por favor!, si fue ella la primera sorprendida y la verdaderamente desplazada. Más que embustera -que lo es-, mitómana.
Esa patente falta de comprensión es corolario previsible de quien discurre su “acción política” sobre un <Hasta el Final> . En política no hay finales. Ésta se desarrolla sobre la base de procesos dinámicos, en constante movimiento, transformación, negociaciones, acuerdos, etc, que van creando nuevas realidades a partir y sobre la ya existente que se reconduce. Un “político” que hable de ese tipo de fórmulas, denota una comprensión deficiente de la realidad.
Comencemos por lo básico: desde el punto de vista operativo, una transición pactada es, ni más ni menos, el fruto de un acuerdo entre élites, las favorecidas por la circunstancia para asumir ese delicado rol. No es un acto mágico ni de rendición, sino un ejercicio pragmático e institucional que exige transacciones. El malestar por no poder ser parte de esas élites negociadoras que se ha hecho patente entre algunos actores, no debería confundir a resto de los ciudadanos. Ahora, que dichas élites tengan como misión habilitar mecanismos para consultar y dar cabida a las demandas sociales, es otra cosa. Lo ideal, claro, es que asuman una representación que trascienda el simple interés sectario y privilegie el de la Nación. Eso esperamos. Entretanto, no conviene afirmar cosas que dejan en entredicho la capacidad de comprensión real de estos procesos.
Esa entrevista es de 2018. Yo la vi en su día. Siempre me pareció, y así lo comenté en un post de @PoleoRafael , que fue un abuso, una desconsideración y profesionalmente anti ético por parte de @BaylyOficial conducir de esa manera una entrevista, y en lo personal dejó en clara evidencia que es un estulto.
Veo que se replica en los TL de varios influencers el mismo video: una señora, seguramente una víctima de los sismos, que entre lágrimas pide a Machado que regrese "a ordenar la casa" y a Bukele que interceda a favor de Venezuela. La pregunta es: ¿qué logran estos mensajes fuera de instrumentalizar el vivo dolor de la gente, de exacerbar el pathos, la inyección de emoción en un momento tan sensible para los venezolanos, de agudizar a la larga la frustración, la sensación de impotencia? Ni Bukele -aliado leal de los EE.UU- tiene el poder para cambiar el estado de cosas, ni Machado los medios para operar como un mesías que conjurará con su sola presencia los males que hoy nos aquejan. Hay que ser un poco más compasivo, no alentar ilusiones que no van a ningún lado ni aprovecharse groseramente de la tragedia personal y colectiva para fomentar adhesiones partidistas. Hoy más que nunca es penoso, es grosero, es profundamente irrespetuoso.
La inercia del desgaste por expectativas incumplidas concita a sus actores, es parte de la dinámica natural del activismo político. MCM personifica ya en si misma, un desgaste importante, consecuencia de haber sido proyectada durante años como “única” y “legítima” representación de la oposición. Tal pretensión de monopolio por supuesto que también conlleva acumular el desgaste, ese que ahora conviene distribuir entre varios.
🇻🇪 Lilian Tintori consiguió la foto. Ahora viene el joropo.
Mi lectura personal de esta foto es bastante simple.
Después de más de una década sin ganar una elección en Venezuela, Leopoldo López (y por extensión figuras de su entorno como Lilian Tintori) parece seguir intentando reposicionarse como una alternativa política relevante dentro de la oposición venezolana.
Tras el fracaso de iniciativas como La Salida y, más adelante, del ciclo político del interinato encabezado por Juan Guaidó, considero que ese sector quedó con un desgaste político enorme ante buena parte de los venezolanos. De hecho, me atrevería a decir que eso lo sabe casi todo el mundo, menos ellos mismos.
Por eso no me sorprende que una fotografía junto a María Corina Machado tenga tanto valor simbólico para ellos. Una imagen así proyecta cercanía, vigencia política y alineación con la figura opositora de mayor fuerza en este momento.
También existe una pregunta legítima: después de tantos años de activismo internacional, ONG, fundaciones y estructuras creadas en el exterior, ¿dónde están los resultados tangibles para el venezolano común? Personalmente, no conozco al primer venezolano que me haya dicho que se benefició directamente de ese trabajo. Es una pregunta incómoda, pero válida.
Siempre he sostenido públicamente que María Corina Machado debería ser extremadamente cuidadosa con las alianzas, las fotografías y los respaldos que proyecta. Lo he dicho aquí antes y lo seguiré diciendo. Creo que su liderazgo se fortalece más desde la independencia que desde la asociación con figuras que arrastran altos niveles de desgaste político.
Y aquí viene la parte criolla del análisis: como decimos en Venezuela, dieron y dieron y dieron hasta que finalmente llegó la foto.
Después de años intentando volver a gravitar alrededor del liderazgo opositor más fuerte del momento, Lilian Tintori logró la imagen. La publicó. El mensaje político quedó enviado.
Ahora, como también decimos en criollo, viene el joropo.
¿Qué lectura hacen ustedes de esta imagen?
#Venezuela #MariaCorinaMachado #LilianTintori #PoliticaVenezolana