@ARMYBogotaCol un ponchito para la lluvia! El clima de Bogota es muyy variable - en el dolarcity venden unis ponchitos muy economicos. Canguro con lo necesario, dinero en efectivos, documento de identidad, powrback y toallitas humedas. Tarjeta de transmilenio.
@SegurosBolivar uno trata de manera decente a sus agentes y todavia sale regañado... perfilen mejor sus productos para que no lleguen a los clientes incorrectos.
@Amaltea_A En el centro de la ciudad, cerca al centro internacional ( mas arriba lei el ibis hotel, es una buena recomendacion) Desde el centro te puedes mover para cualquier parte de la ciudad y hay una estacion de transmilenio que te lleva y te trae directamente del aeropuerto.
A Colombia le va mal en las pruebas PISA por variadas razones: los estudiantes no quieren hacer nada, a los profesores los tienen precarizados, los papás no hacen sino quejarse cuando algún profesor es medianamente exigente, la mitad del país vive en un barrial...
La Calle 100, de la 7 a la 19, lleva siete años en obras. No han entregado 5 metros. Cierres por todos lados. Tráfico inclemente. Y ojo, no están haciendo la Central Hidroeléctrica de las Tres Gargantas. Están haciendo una vía para un Transmilenio. Una vergüenza.
Y ahora esto👇🏻
Obra en la Av 68 hace más de 5 años: inconclusa
Obra en la Calle 100 hace más de 5 años : inconclusa
Cra 7ma entre 106 a 116 destrozada
Y ahora a romper la 7ma con 100… cuándo tendremos en Bogotá un auditor serio de obras? Lo que pasa es vergonzoso
Acerca de la Reforma Pensional.
La Corte Constitucional dejó en pie el corazón de la reforma pensional de Gustavo Petro. Aunque algunas disposiciones deberán volver a la Cámara para corregir defectos de trámite, sobrevivió la arquitectura fundamental del nuevo sistema. Para entender por qué la decisión provocó tanta alarma entre economistas y expertos pensionales, miremos qué cambia realmente.
Hoy los trabajadores eligen entre dos regímenes: Colpensiones, donde las cotizaciones de los trabajadores actuales ayudan a pagar las pensiones actuales, y los fondos privados, donde cada afiliado acumula sus aportes en una cuenta individual. La reforma elimina esa competencia y crea un único sistema organizado en cuatro pilares: solidario, semicontributivo, contributivo y de ahorro voluntario.
La reforma también tiene virtudes. Amplía la protección de los adultos mayores que nunca lograron pensionarse, crea una renta para quienes cotizaron pero no alcanzaron las semanas necesarias y reduce algunos de los subsidios que históricamente beneficiaron a pensionados de mayores ingresos en Colpensiones. Incluso Fedesarrollo, uno de sus críticos, ha reconocido estos avances.
El problema empieza en el pilar contributivo. Todos los trabajadores deberán cotizar obligatoriamente a Colpensiones sobre sus ingresos hasta 2,3 salarios mínimos. Solo la parte que exceda ese monto irá a una cuenta de ahorro individual. Para la mayoría de los trabajadores, eso significa que buena parte de sus aportes futuros dejará de acumularse como ahorro propio y pasará a financiar el componente público del sistema.
Los ahorros ya acumulados en los fondos privados no desaparecen. Pero ahí nace otra de las críticas a la reforma: para quienes no están en el régimen de transición, buena parte de las cotizaciones futuras ya no se acumulará en una cuenta individual a su nombre. En lugar de construir un capital propio, el trabajador entregará esos recursos al componente público y recibirá a cambio el derecho a una pensión futura. Por eso algunos hablan de una “pérdida del ahorro”: no porque el Estado borre lo ya acumulado, sino porque se pierde la posibilidad de seguir capitalizando individualmente esa parte de las cotizaciones.
Ahí aparece la factura. Durante los primeros años Colpensiones recibirá enormes flujos de nuevas cotizaciones. Pero esos mismos trabajadores adquirirán derechos pensionales que deberán pagarse durante décadas. Hacienda estimó durante el trámite que el pasivo pensional podría pasar de 84 % a 126 % del PIB hacia 2100. El CARF ha advertido, además, que el costo dependerá de cuánto se logre ahorrar y de que el Fondo de Ahorro no termine siendo utilizado para cubrir necesidades fiscales de corto plazo.
El problema, además, es demográfico: Colombia envejece. Habrá proporcionalmente menos trabajadores financiando a más pensionados. Por eso Fedesarrollo propuso bajar el umbral obligatorio de Colpensiones a 1,5 salarios mínimos: menos subsidios, más ahorro individual y menores obligaciones futuras para el Estado.
Y la reforma tampoco resuelve el problema más básico del sistema: la informalidad. Millones de colombianos no se pensionan porque pasan buena parte de su vida laboral sin cotizar. La reforma reorganiza dónde cotizan quienes ya están en la formalidad, pero no resuelve por qué tantos trabajadores siguen por fuera del sistema.
La crítica de fondo, entonces, es otra: la reforma recibe caja hoy, reduce el ahorro individual y traslada mayores obligaciones hacia mañana. Sus beneficios son inmediatos y políticamente visibles, pero la factura es de largo plazo. Y esa cuenta recaerá, en buena medida, sobre las próximas generaciones.