La amarilla que le sacan a Embolo, era la que merecía Tagliafico en el 1T que se tiró a barrer con una tijera y nunca tocó la pelota.
No lo van a decir, pero es así.
El VAR llegó para ser una herramienta que decante un partido para el lado que la corrupción quiera, hace al fútbol mucho más injusto.
- Si el otro equipo hace un gol, revisas mil veces hasta encontrar la forma de anularlo. Algo le vas a encontrar.
- Si hay un penalcito dudoso a favor del equipo del sistema, lo cobras sin dudar. Tenés mil ángulos para hacerlo ver penal.
- Si el penalcito es dudoso para el otro cuadro, simplemente desestimamos. Siga siga.
- Si hay un patadón del equipo contrario, te llama el VAR y roja directa. Si es al revés, el VAR entiende que no es para roja, entonces ni siquiera te llama.
- Si hay un gol en offside del equipo del sistema, movemos el vídeo al punto que "parte la pelota del pie" justo cuando está habilitado, si son centímetros. Si es al revés, la pelota deja el pie en el momento que justo está en offside. Después trazas líneas digitales y haces ver lo que te conviene.
Así con todo.
Les dió tiempo y tecnología a los árbitros de dirigir un partido para el lado que convenga.
Llegó para quedarse, y pudrir al fútbol.
Gracias, Vozinha, por la lección de humildad que nos dejaste.
Te paraste frente a quienes se creían los más grandes de todos los tiempos y, sin arrogancia les diste una lección que quedará para la historia: la verdadera grandeza no se proclama, se demuestra.
Y en eso, admirado Josimar Évora Dias, fuiste gigante.
A tus 40 años, cuando muchos ya hablan de despedidas y finales, tú elegiste escribir una de las páginas más hermosas de tu carrera. Jugaste con el corazón, con la experiencia de quien ha vivido mucho y con la humildad de quien nunca olvidó de dónde viene.
Pero tu victoria más grande no estuvo únicamente en la cancha. Estuvo en la forma en que honraste a tu madre, en ese amor sincero y agradecido que conmovió al mundo entero. Porque un hombre puede levantar trofeos y ganar partidos, pero solo los verdaderamente grandes saben arrodillarse ante el amor de su madre y reconocer a quien estuvo desde el principio.
Hoy mereciste ganar, pero aún perdiendo, te llevaste lo más importante: el respeto, la admiración y el cariño de millones. Y eso, al final, es la victoria que realmente trasciende.
Felicidades Campeón
@vozinha1
@FutbolConAstros Justamente por eso creo que el problema es la regla misma porque da lugar a interpretaciones. Entiendo que es un juego de contacto, pero al ser tan subjetivo da lugar a que unos vean una cosa y otros otra, y coincido en que si es penal.
La conferencia de prensa de Marcelo Bielsa fue magistral.
Yo no soy un admirador de él como DT, no me considero Bielsista ni mucho menos, pero de esta manera se explican las cosas.
El respeto al elegir las palabras fue colosal. Y dejó todo muy claro.
La clave de su proceso en Uruguay (además de tener una generación de jugadores flojita), para mi, pasa por esto que dijo:
"Todo lo que yo se (que no se si es mucho o poco) lo volqué a cualquier organización, persona o profesional que me lo haya solicitado. Lo que sí tengo la absoluta certeza es de que a nadie le importó. Todo lo que quise transmitir, nunca fue importante. A ningún nivel. No le veo nada de malo, pero fue así: lo que yo sé a los demás no le interesó aprenderlo".
No podes tener un DT al que no le das pelota. Simple. Los uruguayos se creyeron mas de lo que son. Y acá están los resultados.
FIN DE LA ERA BIELSA EN URUGUAY
Ayer escribí que no esperaba que Marcelo Bielsa se fuera destapando internas ni señalando jugadores.
Y así fue.
En la conferencia se hizo responsable del fracaso. Defendió al plantel hasta el último día, como ya lo había hecho en la Copa América, y evitó convertir a alguien en el villano de la historia. Podría haber expuesto muchas cosas. Eligió no hacerlo.
Fue coherente con lo que mostró durante toda su carrera. Un señor.
Pero, entre líneas, confirmó algo que muchos intuíamos: durante estos años hubo una tensión permanente entre su forma de entender el fútbol y la forma en que parte del entorno uruguayo lo vive.
Dejó varias frases que merecen análisis:
Los jugadores le pidieron reducir las charlas a 10 minutos porque se saturaban mentalmente.
Los Jugadores luego pidieron interrumpir las charlas, porque no les gustaban.
Los jugadores le pidieron entrenar todos juntos, aunque eso significara menos tiempo efectivo de trabajo.
Bielsa aceptó, porque entendía que un entrenador también debe adaptarse a su grupo.
Eso describe un choque entre dos maneras completamente distintas de entender el profesionalismo. Bielsa pertenece a una escuela donde cada detalle importa. Donde cada minuto de entrenamiento suma. Donde analizar al rival, corregir errores y repetir movimientos no es un castigo, sino parte del trabajo.
Uruguay, lleva años funcionando bajo la lógica de hacer las cosas como “siempre fueron”. Donde el talento suele compensar carencias de método. Donde el vestuario tiene un peso enorme. Donde adaptarse al grupo pesa más que transformar al grupo.
Y cuando se le complicó el vestuario, (o se lo complicaron), no logró acomodarlo. Incluso intentando ceder, escuchar y darle al grupo parte de lo que pedía.
Sigo pensando que perdimos una oportunidad enorme de crecer futbolísticamente como selección.
Tuvimos un entrenador obsesivo, metódico e innovador. Admirado en todo el mundo por su capacidad para mejorar futbolistas, profesionalizar estructuras y elevar el nivel de exigencia.
Pero terminó chocando, y perdiendo, contra la uruguayez... la que privilegia la comodidad sobre el cambio, el “siempre fue así” sobre la innovación.
También creo que ligó mal.
A pesar de varios jugadores lesionados, Uruguay fue claramente superior a Arabia Saudita y a Cabo Verde. Pero errores individuales, falta de eficacia frente al arco y circunstancias propias del fútbol terminaron condenando el proceso.
Las chances estuvieron ahí. Los futbolistas no pudieron hacerlas efectivas. El fútbol tiene eso. A veces hacés todo para ganar y no ganás. Otras veces jugás peor y terminás clasificando. Es parte del juego.
Nos quedamos sin Mundial. Y nos quedamos sin saber hasta dónde podía llegar un proceso que pretendía cambiar algo mucho más profundo que un esquema táctico.
Pienso que con un poco más de ganas, apoyo y paciencia de todos los involucrados, esta historia terminaba distinto.
A lo mejor el verdadero final de la era Bielsa no sea esta conferencia, sino la pregunta incómoda que nos deja: Queremos seguir siendo el Uruguay de hoy, o construir el Uruguay que podemos ser?
Fin de la era Bielsa en Uruguay.
El pedido de jugadores de charlas más cortas es el pedido al que no debe ceder el profesor en aulas de liceo. Favorecer la atención y la concentración, se entrena . Para no quedar víctima del algoritmo, para no quedar preso de las emociones . Para poder pensar y responder con libertad .
El final del ciclo de Bielsa deja conclusiones tremendamente claras. Uruguay dejó de ser una potencia futbolistica y la prensa deportiva del país está muy lejos, en general, de tener capacidad de análisis futbolistico y comprensión. Los bailó en cada una de las conferencias.