NO quedará IMPUNE una treta tan BANANERA como alterar el código ético RFEF justo tras conocer q Hacienda investigaba los pagos del Bar$a a Negreira suprimiendo del mismo las sanciones por CORRUPCIÓN y negando además el marco regulatorio FIFA.
Por aquí los van a cazar
Recuerden que el Fútbol Club Barcelona va a ganar esta liga con Lewandowski y Koundé fichados saltándose el fair play financiero con una palanca falsa, con Araujo, Pedri, Gavi y Cubarsí renovados con otra palanca falsa, con Gavi jugando con una cautelar y con Olmo inscrito por el Gobierno fuera de plazo. Juegan con 7 jugadores ilegales gracias a Tebas. Y con todo el colectivo arbitral masacrando jornada tras jornada al Real Madrid. La Mugrienta Liga Negreira. La corrupción sistémica.
🚨El Real Madrid lleva más Champions que Ligas.
🚨El FCB lleva más rojas en UCL que en Liga.
🚨El FCB ha sido descubierto pagando al jefe de los árbitros durante décadas.
💣 Pues hay gente que aún necesita un esquema. 🤣🤣
La inminencia de la historia, que el equipo que te corre por las venas sea el protagonista de la Final, ha hecho que el día de hoy sea absolutamente diferente, único. Desde que me desperté el sentimiento era distinto, mezcla de emoción, tensión, alegría y no sé cuántas cosas más. Y con el pasar de las horas, todo se acentúa. Y tiene acento VENEZOLANO.
Toda una vida esperando Narrar para Ustedes un juego como el de hoy.
Los esperamos por @1baseballtv
Vamos!
🇻🇪 ¡VENEZUELA A SEMIFINALES!
La selección de Venezuela derrotó a Japón 8-5 y avanza a la semifinal del Clásico Mundial de Béisbol, dejando en el camino al campeón defensor.
La ofensiva vinotinto respondió con Ezequiel Tovar, Gleyber Torres, Maikel García y Wilyer Abreu, con García y Abreu conectando cuadrangulares claves.
El bullpen con Eduardo Bazardo, Enmanuel De Jesús, José Buttó, Ángel Zerpa, Andrés Machado y Daniel Palencia frenó a la ofensiva japonesa.
🔥 Triunfo histórico para Venezuela.
📅 Próximo juego: lunes vs Italia, por el pase a la final.
#WorldBaseballClassic
Lo que la prensa que padecemos, de manera harto predecible, está vendiendo como simplemente el acta de rendición de la Superliga es en realidad un acuerdo histórico entre UEFA y Real Madrid para la transformación del fútbol europeo con arreglo a detalles que ya se conocerán, pero que tienen estos puntos básicos:
1. El Madrid renuncia a los daños y perjuicios que iba a reclamar a UEFA.
2. El formato de competición va a cambiar con arreglo (en mayor o menor medida, no lo sabemos aún) a lo expuesto por A22.
3. La tecnología entra en juego, lo que implicará fútbol gratuito o más barato, a través de streaming (Unify?).
Nada de esto habría sido posible sin el éxito que para el Madrid y Florentino supuso la sentencia del TSJE poniendo fin al monopolio de la UEFA. Pronto entenderemos el impacto brutal de esa sentencia.
Me extenderé en cuanto pueda, pero es un éxito absoluto allá donde casi todos veían un fracaso ominoso.
L REAL MADRID Y EL FISCAL ACORRALAN A LAPORTA MIENTRAS LALIGA Y LA RFEF SE QUITAN LA CARETA
La declaración de Joan Laporta ya pertenece a los hechos.
Y lo que ha dejado tras de sí es una certeza devastadora: cuando el Real Madrid entra con bisturí, no queda espacio para el relato.
Florentino Pérez lo había advertido: “Esto no es normal”.
Ayer se confirmó con precisión clínica.
El Real Madrid desplegó sus preguntas -todas basadas en hechos acreditados y en el interrogatorio preparado al milímetro- con un propósito claro: mostrar lo que Laporta no podía explicar.
Y así fue.
Porque Laporta no puede responder cuando cada respuesta abre otra grieta:
No puede explicar por qué los pagos crecieron un 800 %.
No puede explicar por qué se aceptaron actas fiscales que calificaban los pagos como meras liberalidades.
No puede explicar por qué el club ocultó información a Hacienda, a Fiscalía, al compliance y hasta a sus propios auditores.
No puede explicar que el primer encargo “documentado” fuera una factura por “packs de aloe vera”.
No puede explicar un Mundial analizado… antes de jugarse.
No puede explicar que los “informes técnicos” incluyeran información privada de árbitros, imposible de obtener sin influencia interna.
No puede explicar por qué un hijo que dice “no saber nada de los pagos a su padre” era, según el club, el autor de unos informes que él ha reconocido cobraba por otro lado.
No puede explicar cómo un analista en Turquía podía simultáneamente analizar la Liga española.
Estas fueron las preguntas del Real Madrid.
Preguntas directas.
Preguntas simples.
Preguntas devastadoras.
Preguntas que revelaron que la declaración de Laporta no fue una declaración: fue un inventario de imposibles.
Un campo minado que él mismo había sembrado y que ahora estalla bajo sus pies.
Pero la causa añadió algo más.
Algo todavía más destructivo para el relato oficial.
Ernesto Valverde declaró ante el mismo juzgado.
Y fue tajante: nunca nadie en el F.C. Barcelona le ofreció informes arbitrales.
Nunca supo de su existencia.
Nunca él ni nadie de su cuerpo técnico los recibió, los pidió o los utilizó.
Y no fue el único.
Luis Enrique Martínez también declaró.
Y dijo exactamente lo mismo.
Que no sabía nada.
Que nadie le entregó informe alguno.
Que nadie de su staff tuvo jamás acceso a esos supuestos análisis.
Dos entrenadores.
Dos etapas distintas.
Dos testimonios coincidentes.
Una sola conclusión.
No es una casualidad.
Es una prueba.
Porque si ni Valverde ni Luis Enrique —entrenadores del primer equipo— conocieron esos informes,
si ningún cuerpo técnico los utilizó,
si nadie los pidió,
entonces la pregunta ya no es deportiva.
La pregunta es otra:
¿para qué se pagaron millones durante años?
¿Para quién eran esos informes?
¿Y con qué finalidad real?
El patrón es evidente:
Nada encaja si no se acepta la verdad que Barcelona y Federación llevan años intentando ocultar.
Y Fran Soto -la apuesta de Rafael Louzán- pide públicamente y sin pudor olvidar.
El contraste no pudo ser mayor.
El Real Madrid preguntó para iluminar.
Mientras tanto, LaLiga apenas compareció.
Su abogado, Francisco Martínez, se limitó a una sola pregunta:
si era cierto que el hijo de Enríquez Negreira acompañaba a los árbitros al Camp Nou.
Una pregunta.
Solo una.
Cuando el procedimiento ofrecía decenas de flancos para una acusación real.
Y, como si el sarcasmo fuera poco, Javier Tebas aparecía a la misma hora en los medios dando lecciones de ética al entrenador del Sevilla.
La ética, esta vez, hubiera sido otra:
guardar silencio
y permitir que su abogado ejerciera una acusación seria, inquisitiva y exhaustiva frente a Laporta.
No ocurrió.
La ética es garantizar la integridad de la competición.
Algo que para Javier Tebas parece una quimera.
El partido de Miami es una prueba.
Y su negativa a llevar a efecto la reciente sentencia del Supremo que afecta al Fair Play financiero de los clubes, otra.
Peor aún fue lo de la Federación.
Personada como acusación, estuvo representada por la abogada Beatriz Seijo, que prefirió no formular ni una sola pregunta.
Ni una.
Vergüenza absoluta.
Y la vergüenza es mayor cuando se recuerda que Beatriz Seijo pertenece al círculo íntimo de Rafael Louzán y es miembro de la Junta Directiva.
Ejercer como abogada de la Federación en estas condiciones no es solo una anomalía:
vulnera el código de buen gobierno, la Ley del Deporte y el Real Decreto de Federaciones,
y evidencia una incompatibilidad palmaria.
El resultado fue tan claro como inquietante:
solo el fiscal y los abogados del Real Madrid ejercieron realmente la acusación.
La comparecencia de Laporta dejó expuesto que:
– Los pagos no tenían justificación técnica.
– Los supuestos informes no existieron como herramienta deportiva real.
– Los entrenadores del primer equipo —Valverde y Luis Enrique— no los conocieron ni los utilizaron.
– La relación con Negreira no fue un error, sino un sistema.
– La ocultación no fue un accidente, sino una práctica sostenida.
– La estructura de influencia arbitral fue real, constante y conocida por quienes debían detenerla.
– Y que LaLiga (Javier Tebas) y la RFEF (Rafael Louzán) han estado en el procedimiento como meras comparsas.
El caso Negreira ya no es una sospecha.
Es una realidad judicial, fiscal y federativa.
Y tras lo visto y oído en el juzgado, hay una conclusión que ya no admite rodeos ni maquillajes:
lo ocurrido no fue un exceso aislado, ni una irregularidad administrativa, ni una mala práctica puntual.
Fue un sistema.
Un sistema sostenido durante años.
Un sistema financiado con millones.
Un sistema ocultado deliberadamente.
Un sistema tolerado por quienes tenían la obligación de impedirlo.
Una corrupción sistémica.
Siete millones por influir: anatomía del caso Negreira
El Fútbol Club Barcelona ya no se defiende: se sienta.
Imputado como persona jurídica, deberá declarar ante el juez por haber pagado durante años a quien controlaba el arbitraje español. Lo que empezó como un escándalo deportivo ha terminado como una causa penal. El caso Negreira ya no es un debate: es una autopsia judicial.
El disfraz se acabó.
El Fútbol Club Barcelona está imputado.
No como víctima.
No como testigo.
Como persona jurídica acusada de corrupción deportiva.
El Juzgado de Instrucción nº 1 de Barcelona lo ha ordenado.
Y su representante, Elena Fort Cisneros, deberá declarar.
No como portavoz, sino como investigada, en nombre del club.
La causa ya no es ruido mediático.
Es proceso penal.
Y las diligencias hablan solas.
Durante casi veinte años, el Barça pagó al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros,
a José María Enríquez Negreira.
Más de siete millones de euros.
Sin contrato.
Sin informe.
Sin justificación.
Pagaban para influir.
No para aprender, sino para condicionar.
No para entender el arbitraje, sino para controlarlo.
No para garantizar neutralidad, sino para comprar poder.
Lo sabían Laporta, Rosell y Bartomeu.
Perrín lo reconoció: “ante las mafias, mejor callar y pagar”.
Freixa lo confirmó: todas las juntas mantuvieron los pagos.
Godall lo justificó: “la buena relación con la Federación nos ayudó”.
Y Gaspart, con su memoria selectiva, admitió sin querer:
“si hubo irregularidades, el presidente lo sabría”.
Claro que lo sabía.
Y ahora el juez quiere nombres y responsabilidades.
Ha citado a declarar como testigos a Joan Gaspart y Ricardo Segura García,
el delegado que conocía como nadie el funcionamiento interno del arbitraje.
Ambos tendrán que responder.
Y lo harán bajo juramento.
Si mienten, podrían salir imputados por falso testimonio.
La frontera entre testigo y acusado nunca fue tan delgada.
Después llegará Elena Fort Cisneros.
Ella no tiene obligación de responder.
Puede callar.
Puede acogerse a su derecho.
Tal vez prefiera callar.
O mentir.
Pero esta vez, ni callar ni mentir borrarán los hechos.
Porque el sumario ya habla.
Y lo hace con nombres, cifras y fechas.
La Fiscalía Anticorrupción lo dejó claro:
no hay contrato, ni informe, ni causa lícita.
Solo una finalidad: influir en las decisiones arbitrales.
El Barça no compraba neutralidad.
La neutralidad no se compra.
Compraba influencia.
Trato.
Protección.
Y cuando Negreira dejó de ser vicepresidente, los pagos se cortaron.
Ni un euro más.
Ni un informe más.
Fin del simulacro.
El delito de corrupción deportiva no exige un penalti amañado.
Basta con pagar para intentarlo.
Y eso está acreditado.
En las transferencias.
En los testimonios.
En las palabras de sus propios dirigentes.
El Barça no jugaba solo en el campo.
Jugaba también en los despachos.
Durante años.
Hasta que el dinero habló.
Ahora el club es imputado.
Y el caso Negreira tiene, por fin, voz judicial y nombre propio.
Pagaban por influir.
Y hoy, por influir, se sientan ante el juez.
Porque esta vez —por fin—
ni callar,
ni mentir,
ni pagar,
servirá.
Ganar una Copa del Mundo es un logro enorme, pero son muchos los futbolistas que lo han conseguido a lo largo de la historia. Concretamente, 471. Te suenan los nombres de Peter Bonetti, Felice Borel, Paul Mebus o Virginio Rosetta? No? Pues ellos también son campeones del mundo.
Ser el mayor goleador en la historia del fútbol, en la historia de la Champions League, en la historia del fútbol de selecciones, en la historia del Real Madrid, en la historia de las Eliminatorias, en la historia de la Eurocopa… eso solo lo ha conseguido un ser humano de este planeta en el que convivimos más de 8.000 millones de personas.
Rendíos ya. Estáis golpeando vuestra cabecita contra una pared de acero.
Para ser del Barcelona hay que dejar la moral propia en la puerta. Tienes que estar de acuerdo con:
- Comprar árbitros.
- Explotar currelas construyendo estadios.
- Dar cobijo a un tocaniños.
- Si no eres catalán, que te consideren menos 'culer'.