Imaginen si saliéramos así en apoyo a las madres desaparecidas o exigiendo el fin de la narcopolítica o demandando las medicinas que aún escasean o manifestándonos contra la corrupción y la impunidad que aquejan a México. Seríamos otro país. Un país mejor. Más ciudadano y menos conformista.
Se puede emocionarse por los 90 minutos de futbol. Preocuparse por el país, enojarse con la FIFA y detestar la política y organización del gobierno de la CDMX.
La vida no es blanco o negro. Somos seres capaces de múltiples pensamientos y emociones.
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