"La memoria corporal tiene, después de todo, ese efecto casi permanente de las primeras veces: cada cosa que conocemos, la conocemos primero con el cuerpo".
"El idioma de los peces", Lara Armada
Vivimos en una Cultura que solo acepta dos comportamientos: producir y consumir. Que nos empuja a consumirnos en el espejismo que poseer nos garantiza la existencia. Aunque para existir haya que agotarse dejándonos sin energía para preguntarnos nada…
No existe preparación que elimine la pérdida. Podemos anticiparla, imaginarla, incluso saber que llegará, pero nada de eso evita lo que ocurre cuando finalmente llega.
En la pérdida ningún saber alcanza.
Dijo una vez Paul Auster: “Se vive solo. Los demás están cerca, pero la vida se vive en soledad. A veces logramos asomarnos al misterio del otro, rozar su verdad, pero eso ocurre rara vez. Es el amor, casi siempre, lo único que permite esos breves encuentros, esas grietas luminosas en la pared de nuestra soledad. Y aun así, volvemos a estar solos. Siempre.”
Hay experiencias que dejan marcas. Emigrar, crecer, separaciones, enfermedades, amor que deja de serlo.
Cuando se puede hablar de ello, libremente, también se puede vivir lo que pasó de otra manera. La cura es poder sentir que el pasado no nos condena…
Construir un lazo es aprender a habitar la cercanía y la distancia.
Acompañar, coexistir, habitar cerca. Hacer pausas, separarse, sostener algunos adioses y volver.
El amor no vive solo del encuentro.
Si he de construir un amor, que sea un amor que no prometa eternidades.
Que te mire en tu falta
/sin salir corriendo/
Que no necesite incendiarlo todo.
Que acompañe.
Y que, en ese acompañar, acepte el riesgo.
El de no asegurar,
de no cerrar, de no saber.
Un amor que no capture
/que elija quedarse/
Quien escucha a diario el sufrimiento de los otros, necesita un espacio que sea refugio.
Un lugar donde no tenga que responder desde el hacer, donde pueda ser.
Un espacio para nutrir y reparar la propia humanidad.
La peor soledad no es la de no tener personas a tu lado, sino la de no poder comunicar las cosas que te parecen importantes, o la de estar obligado, a callar ciertos puntos de vista porque otros los encontrarían inadmisibles.
-Carl Gustar Jung:
Parafraseando a Recalcati, amar también es respetar el secreto absoluto del otro, su soledad. No por falta de intimidad, sino porque siempre hay algo que no se comparte. El amor se basa en la distancia de la diferencia, en lo incompartible, en la realidad inasimilable de ambos.
El futuro beneficiará a quienes sepan hacer buenas preguntas La pobreza léxica suele degenerar en pobreza cognitiva
El empobrecimiento del lenguaje no solo afecta al pensamiento, sino que también amplía la brecha social
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"Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio de información, las relaciones se reemplazan por las conexiones y así solo se enlaza con lo igual; la comunicación digital es solo vista, hemos perdido todos los sentidos."
— Byung-Chul Han
Recordar lo que duele no es quedar fijados al dolor, sino poder darle un lugar en lo que sigue, en la vida que intentamos armar.
Como lo escribió Silvia Bleichmar:
“La memoria no puede resumirse al sufrimiento que padecimos sino que tiene que estar engarzada en el proyecto que queremos construir”.
El "si quieres, puedes" es la estafa piramidal del siglo XXI. Hay contextos que aplastan y realidades biológicas que limitan. Negar esto no es optimismo, es delirio. Y culparte por no poder con lo imposible es simplemente cruel.
Que estés triste porque tu vida actual no te llena no es depresión, es lucidez. Pastillarte sistemáticamente para no sentir el golpe solo retrasa lo inevitable. A veces el síntoma no es la enfermedad, es la señal a gritos de que tienes que cambiar de vida, no de medicación.
Nunca olvides el primer principio estoico:
“En la vida, nuestro primer trabajo es dividir y distinguir las cosas en dos categorías: las circunstancias externas que no puedo controlar, y las decisiones que tomo con respecto a ellas y que tengo bajo mi control.”
- Epicteto