Boca llega a la final de la Libertadores en gran parte gracias al enorme nivel de Chiquito Romero.
Para los hinchas de Racing poco memoriosos: en 2022 entrenaba como jugador libre en el Tita con nuestra pilcha mientras su representante le encontraba club. En las entrevistas decía que tenía muchas ganas de volver a Racing, pero finalmente llegó al Boca de Ibarra al filo del cierre del mercado de pases.
Mientras Chiquito se sacaba fotos con los pibes del predio y les daba consejos, desde la dirigencia de Racing nadie lo contactó, ni siquiera tuvieron el buen gesto de acercársele para preguntarle si necesitaba algo. Antes de irse a Boca le donó todos sus materiales de entrenamiento al predio Tita donde se formó.
Un tipazo, un verdadero señor que nuestra dirigencia ingrata, torpe, perezosa y corta de miras dejó ir como si fuese un extraño. Imperdonable.