Tendría unos 13 años cuando empecé a ver los vídeos de unos influencers mexicanos de los que rápidamente me volví fan. Sus videos eran pila entretenidos y una parte de mi humor actual nace d ellos, y sin duda supieron darme una alegría en los peores momentos de mi adolescencia.
No volvería a revisitar su contenido hasta hace muy poco, cuando para mi desgracia, habían sido acusados de hacer cosas muy feas que demostraron ser ciertas. Y apesar dq deje de ver sus vídeos por todo lo qhicieron, maldita sea la nostalgia que barre la memoria una y otra vez.