Cada vez que pasa algo en Venezuela y yo tengo que estar en una reunión estúpida de trabajo del otro lado del mundo siento una arrechera profundamente descomunal.
no paro de llorar pero tampoco puedo parar de ver los videos. Me siento culpable si me desentiendo pero me hace mal ver todo desde lejos. A veces no sabes si agradecer el estar lejos o maldecir al coño de su madre que te sacó de tu país. No estoy soportando
A los que andan diciendo "no es momento de recordar los robos del chavismo", "no politices una tragedia", les recuerdo que hoy se conoció que el chavismo adquirió una deuda de 240 mil millones de dólares y SE ROBARON TODO.
No hay dinero en el fondo de emergencia, no hay dinero para reconstrucción, los hospitales están destruidos, algunas zonas no podrán ni restablecer servicios básicos, y los pocos servicios de emergencia que existen trabajarán con las uñas porque no hay suficiente personal ni tecnología adecuada.
Así que, si quieren lavarle el rostro a ladrona interina, Delcy Rodríguez, lo puede hacer bien lejos de mis redes sociales.
Nuestra prioridad es la seguridad de todos los venezolanos. Como medida de apoyo ante la situación de hoy estamos tomando las siguientes medidas:
🏥 Todos los viajes con destino a hospitales y clínicas en Caracas serán gratuitos, financiados por Yummy.
🚗 No habrá surge pricing durante el resto del día para mantener la movilidad accesible para todos.
💚Los conductores que decidan salir a trabajar recibirán el 100% de sus ganancias. Hoy, Yummy no cobrará ninguna comisión.
La seguridad siempre es lo primero. Nadie tiene la obligación de salir a conducir. Seguiremos compartiendo actualizaciones a medida que evolucione la situación.
Hace poco más de un año el mundo se estremeció al ver como secuestraban a la activista venezolana María Oropeza.
La sacaron de su casa y la encarcelaron en el Helicoide.
Hoy su captor está encarcelado y María ha sido liberada.
Hoy es un gran día.
En las ONG de derechos humanos estamos viviendo una paradoja y es que mientras se anuncia la posible excarcelación de no-se-sabe-aún-cuántos presos políticos, otras cifras aumentan.
¿Y por qué?
Porque aumentan las expectativas y entonces más personas se animan a informar de nuevos-viejos casos que no se sabía que estaban presos. No los habían reportado. Les daba miedo acudir a organizaciones, denunciarlos en medios o los trabajaban como casos comunes y no como de derechos humanos. Sentían que estaban en riesgo y que habría peores tratos o represalias.
Con eso también hay que trabajar porque todos deben ser libres.
Estoy absolutamente seguro de que nos iremos enterando de más casos que son parte de la cifra negra. Si tomamos en cuenta que hay centros de reclusión en todos los estados del país y hay presos políticos en comandancias, guarniciones, sedes regionales de cuerpos de inteligencia y hasta oficinas administrativas, sumando además los centros clandestinos de tortura, muy seguramente hay más presos políticos de los que todos creemos.
En Venezuela es ‘normal’ que la policía o los militares te paren en la calle y se metan a tu celular (algo tan privado e intimo) para ver si tú eres opositor. Y si te ven mensajes en contra del régimen, te lleva preso.
¿Y el derecho internacional?
Alerta: Fuentes detonaciones se registran en la zona del 23 de Enero, en Caracas. Testigos informan lo que esta ocurriendo. Uno de ellos, me envía este video con la intención de que se dé a conocer.
Ahora, 5 de Enero 2026. 8pm.
Divulguen,
En este momento hay periodistas presos y bajo interrogatorio por cuerpos represivos bajo el mando de Delcy Rodríguez que están vinculados a crímenes de tortura y desaparición forzada.
La comunidad internacional, tan preocupada por Venezuela de una forma y otra, debería frenarlo.
Delcy, Balaguer y la lógica de la continuidad, por qué las potencias no imponen al líder popular tras la caída del dictador
Cuando un régimen personalista colapsa, ya sea por la captura de su líder, como ocurre hoy con Nicolás Maduro, o por su eliminación física, como sucedió con Rafael Leónidas Trujillo en 1961, surge una pregunta inevitable, ¿por qué no se impone de inmediato al líder opositor más popular?, ¿por qué no María Corina Machado hoy, o por qué no entonces el candidato con mayor respaldo popular en República Dominicana?
La respuesta no es moral ni ideológica, es geopolítica y de control del riesgo.
En Venezuela, Estados Unidos tenía capacidad material para neutralizar a Delcy Rodríguez, o para desconocer cualquier continuidad del chavismo y forzar una transferencia directa hacia la oposición. Sin embargo, no lo hizo. Al contrario, toleró, aunque no legitima, que Delcy Rodríguez, figura orgánica del régimen, quedara al frente del aparato estatal de forma provisional. Esto no equivale a respaldo político, sino a una decisión estratégica clásica, preservar continuidad administrativa, control de fuerzas armadas, cadena de mando y estabilidad mínima, mientras se diseña una transición.
La historia dominicana ofrece un espejo casi perfecto. Tras el asesinato de Trujillo, Estados Unidos pudo haber desplazado de inmediato a Joaquín Balaguer, figura íntimamente ligada al trujillismo, y haber impuesto otro liderazgo. No lo hizo. Joaquín Balaguer permaneció como presidente formal porque representaba la continuidad institucional del régimen sin Trujillo, permitiendo descomprimir tensiones, evitar una guerra civil y garantizar que el aparato estatal no colapsara.
El líder popular de la época no era Balaguer, ese líder fue Juan Bosch, quien gozaba de legitimidad social y respaldo democrático real. Sin embargo, Bosch no fue impuesto tras la muerte del dictador, llegó después, mediante elecciones en 1962, cuando el sistema estaba mínimamente estabilizado. Incluso así, fue derrocado al año siguiente, lo que demuestra que las transiciones no se ganan solo con legitimidad popular, sino con control efectivo del poder real.
Este patrón se repite, las potencias no colocan primero al líder más querido, sino al que reduce el riesgo inmediato. El líder popular representa ruptura, el continuista representa contención. En términos crudos, la estabilidad precede a la democracia, no al revés.
Por eso Delcy, como Balaguer, no es el futuro deseado, sino el amortiguador temporal. Y Corina, como Bosch, representa la legitimidad democrática, pero también el desafío al aparato que aún sobrevive. La transición real comienza después, no en el minuto cero del colapso del dictador.
La lección histórica es incómoda pero clara, las transiciones pactadas casi nunca comienzan con justicia plena ni con el líder más legítimo, sino con el mal menor que garantiza que el Estado no implosione. El riesgo no es reconocer esa lógica, el riesgo es confundir la fase de contención con el destino final
Durante mucho tiempo me pregunté si esos discursos tan alejados de la realidad eran pura actuación o si realmente se los creía.
El “good night, happy new year” en ese contexto me terminó de cerrar algo: años rodeado de aplaudidores desdibujan la frontera entre la realidad y el propio discurso.
No es que no vea lo que pasa. Es que lo reinterpreta para evitar la caída de su yo.
Ahí entran las defensas narcisistas, con rasgos paranoides.
La captura no se vive como caída, sino como confirmación de poder:
“Si el enemigo más grande vino por mí, es porque soy importante, especial, temido”.
La humillación se transforma en grandeza simbólica.
Así el yo inflado no cae: se refuerza incluso en la derrota.
Cuando alguien así gobierna, esa megalomanía no se sostiene sola.
En este caso el precio lo pagó un país entero, obligado a sostener una fantasía de poder a cualquier costo.
Él mismo lo dijo alguna vez: lo que no lograra con votos, lo haría mediante las armas.