Le anunciaron a Édith Piaf que su tiempo había concluido. Entonces entonó «No me arrepiento de nada» y ofreció una interpretación que no solo se volvió legendaria, sino que quedó grabada en la memoria cultural para siempre.
En diciembre de 1960 estaba agotada, gravemente enferma y con la orden estricta de sus médicos de no volver a pisar un escenario.
El Olympia estaba al borde de la quiebra. Para la mayoría, su trayectoria artística ya era cosa del pasado.
Aun así, decidió presentarse.
Semanas antes, Charles Dumont y Michel Vaucaire le habían entregado una canción recién nacida: Non, je ne regrette rien.
La escuchó una sola vez y la hizo suya de inmediato: sin dulzura, sin adornos, solo una marcha feroz y una convicción moral que no admitía titubeos.
Su estilo escénico era célebre por su austeridad: permanecía erguida, inmóvil, con su vestido negro sin pretensiones, dejando que sus manos y su voz cargaran con todo el peso emocional. No interpretó la pieza. La habitó.
Aquella noche rescató un teatro y convirtió un ajuste de cuentas íntimo con la pérdida en una de las grandes proclamaciones de resistencia del siglo.
Frágil en el cuerpo, inagotable en el espíritu, sigue siendo una de las voces más emblemáticas que alumbró el siglo XX.
El Gorrión no voló lejos.
Simplemente se negó a descender.
🚨🎙️ Jürgen Klopp on Gianni Infantino’s plan to sell stakes in the FIFA World Cup;
🗣️"Look, I try to stay out of the politics, I really do. But at some point, you just have to ask: who is actually thinking about the game here?
"Gianni Infantino comes out with this idea to sell twenty percent of the World Cup to private equity investors, and I just shake my head. It’s always about more money, more games, more commercialization. They want to hand out twenty million dollars to every federation to buy votes, but what about the actual sport? The World Cup isn't a tech startup you can sell stakes in to the highest bidder on Wall Street. It belongs to the players and the fans. But as usual, the people making these decisions are sitting in air-conditioned offices, miles away from a football pitch, treating a hundred years of history like an investment portfolio.
"And then UEFA comes out and says, 'Oh, football has a soul, we will boycott!' Come on. Give me a break.
"I’ve been criticizing UEFA for years about the Nations League, the bloated Champions League formats, and squeezing the players until they break. Now suddenly they want to act like the guardians of traditional football? It’s laughable. UEFA isn't angry because football is being commercialized—they’ve been doing that themselves for a decade. They’re just angry that FIFA found a bigger bag of money and didn't leave a cut for them.
"It’s two giants fighting over who gets to keep the wallet, while the players and supporters are left in the middle, completely ignored. We keep adding tournaments, adding money, adding investors—and nobody stops to ask if the product on the pitch will even survive it."
Durante el Mundial de 1934, realizado en Italia, Benito Mussolini intervino personalmente en la elección de los árbitros que dirigían los partidos de la selección italiana. Según las crónicas de la época, el dictador cenaba formalmente con ellos la noche anterior a los encuentros para dejar en claro qué se esperaba de su actuación.
En el partido de cuartos de final contra España, el árbitro belga Louis Baert permitió un juego salvaje por parte de los italianos, especialmente contra las principales figuras españolas. El arquero Ricardo Zamora terminó con las costillas rotas. En el desempate posterior, el árbitro René Mercet anuló dos goles legítimos a España; su actuación fue tan cuestionada que la propia Federación Suiza terminó suspendiéndolo de por vida.
En la semifinal contra Austria, el árbitro Ivan Eklind convalidó un gol italiano en una jugada en la que varios futbolistas empujaron al arquero austríaco hacia adentro de la red. Minutos después, el mismo árbitro interceptó con la cabeza un pase que podía derivar en un contraataque claro de Austria. Tras ese partido, Mussolini designó nuevamente a Eklind para dirigir la final contra Checoslovaquia.
La jugada más polémica de la final ocurrió cuando Luis Monti derribó al delantero checo Oldřich Nejedlý dentro del área italiana. La falta parecía un penal evidente, pero Eklind la ignoró y dejó seguir el juego. Antes del silbato inicial, el árbitro se ubicó frente al palco presidencial y realizó el saludo fascista dirigido a Benito Mussolini.
Italia ganó el partido por 4 a 2.
No sé por qué se me vino a la memoria esta serie de datos sobre un tema que no es el mío, como es el caso de los deportes.
¿POR QUÉ NO PUEDO VOTAR POR KEIKO FUJIMORI?
En primer lugar, una advertencia: soy una persona con opiniones, que tratan en lo posible de estar informadas (hasta donde me resulta posible, ya he recomendado que conozcan qué es el Teorema de Bayes, así que una opinión no es un dictamen). En ningún momento pretendo decirte por quién votar o por quién no.
El principal problema con el fujimorismo, y que lo hace muy distinto al alanismo, no es la corrupción. En todos los gobiernos peruanos bajo los que he vivido ha habido corrupción. Basta darle una lectura somera a “Historia de la corrupción en el Perú”, de Alfonso Quirós, un libro monumental e imprescindible, para observar que la corrupción es una constante en nuestra historia desde la época virreinal.
Lo que hace diferente, novedoso y destructivo al fujimorismo es su permanente destrucción de las instituciones. Las dictaduras también lo hicieron, me responderán. Pero el fujimorismo busca tal destrucción desde los mecanismos democráticos. Esto es lo realmente novedoso. El fujimorismo venció a Vargas Llosa, líder de un proyecto político liberal y empecinadamente institucionalista y constitucionalista. Y desde entonces ha sido la fórmula para erosionar de manera severa y aparentemente irreversible aquello que sostiene una democracia, que no son solamente las elecciones, sino las instancias que servían de contrapeso al poder. Los actores políticos post fujimoristas descubrieron que era posible. Se puede decir que el chavismo aprendió del fujimorismo.
Al destruir las instituciones, aparece la desconfianza de los ciudadanos ante el sistema político. Con ello, la confianza (sin la cual ningún sistema funciona) se trasladó al caudillo, al líder, a la figura redentora. En ese punto, el castillismo es una de las derivas (no deseadas) del fujimorismo. Los partidos no tienen mayor importancia y los intentos por formar partidos sustentados en programas, ideologías, proyectos y cuadros formados (como lo fueron el PPC, el APRA o Acción Popular) han fracasado. El último intento serio por formar un partido con tales características (es decir, una doctrina, un programa, una formación de cuadros) fueron Juntos por el Perú (de izquierda) y el Partido Morado (de centro) en sus etapas iniciales. Los llamados “vientres de alquiler” no son más que la consecuencia de la desinstitucionalización generalizada y el retorno a una época de la república que parecía superada, a saber, la del caudillismo. Los peruanos no deberíamos olvidar lo que Keiko Fujimori, con su poderosa mayoría parlamentaria, hizo con el gobierno de Pedro Pablo Kuczinski. Me responden que el gobierno de PPK se volvió también inaceptablemente corrupto. Y lo fue. Pero la defenestración de Kuczinski no tuvo como fin combatir la corrupción sino causar una crisis política para dejar sin las últimas armas disponibles al sistema político peruano, ya bastante precario. El fujimorismo no es entonces “autoritarismo competitivo” porque no admite la competencia: la destruye o la fagocita.
No le puedo exigir cultura al fujimorismo. Pero quienes puedan han de recordar que quien sostuvo la doctrina de que el Parlamento es el primer poder del Estado fue Haya de la Torre. Ahora bien, para no calumniar al fundador del APRA, Haya imaginaba una república en la que los poderes presidenciales estuviesen limitados por la representación menos indirecta, que es el Parlamento y que idealmente reúne las voluntades de las distintas regiones del Perú. Haya también era un asambleísta, proponía la conformación de un Congreso Económico Nacional, institución que, por fortuna en mi opinión, fue bloqueada por la Asamblea Constituyente de 1978.
Hasta donde alcanza mi limitado entendimiento, el keikismo impuso mediante reformas sucesivas ese asambleísmo parlamentario que obstaculiza toda reforma, todo intento por constituir poderes de control, con lo cual logró lo que el fujimorismo primario no pudo y lo llevó a su caída en el 2001.
Por eso el fujimorismo en su versión keikista es mucho más nocivo. Poner a Keiko Fujimori en la presidencia implica el arrasamiento definitivo de las instancias que protegen a los ciudadanos del abuso del Parlamento y de la Presidencia. Es el sometimiento de todos los poderes y la nefasta desprofesionalización de todas las instituciones, incluyendo las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Educación, la Policía Nacional del Perú, el Poder Judicial, el Ministerio Público. No importa quién sea elegido presidente, al hallarse todas las instituciones derruidas, ningún proyecto de reforma profesional, institucional, se vuelve posible.
Por último, concederle la presidencia a Keiko Fujimori es premiar y darle plenos poderes a la principal actriz de esta erosión completa de la democracia peruana. La buena voluntad de funcionarios u oficiales de la Policía o de las Fuerzas Armadas, los pocos honrados y patriotas que aún queden, es, como ya se ha demostrado una y otra vez, insuficiente.
Por último, alguien puede argumentar que estos resultados son “la decisión del pueblo”. Este argumento pasa por alto quiénes establecieron las reglas. Y en este aspecto cabe una crítica severa a quienes propusieron un conjunto de reglas, quienes, tratando de evitar la fragmentación, han logrado lo contrario. Por ejemplo, que un candidato regional con alta votación no alcance un puesto porque un partido con menos votación en esa región obtuvo más votos nacionales. O, por ejemplo, que hayamos tenido 37 partidos en competencia.
Cálmense, que luego explicaré por qué también me resulta a mí (repito, a mí) imposible darle mi voto en segunda vuelta a Sánchez o López Aliaga. Pero eso lo podré escribir cuando se defina con certeza quién competirá contra Keiko Fujimori en la segunda vuelta. Por ahora, repito que solo cabe el voto nulo o en blanco.
#EleccionesPerú #KeikoFujimori
Una sociedad crítica es incómoda.
Una sociedad desinformada es obediente.
Y ese es el sueño de cualquier autoritario.
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Bueno, he buscado a cada uno de los 130 congresistas actuales en las listas virtuales de candidatos del @JNE_Peru para las Elecciones Generales 2026, y 88 de ellos aparecen en las listas de 16 partidos en carrera. Abro hilo para contarles algunos datos: (1/11)
Fuerte y claro: #PorEstosNo no es solo es una campaña, es un acto de resistencia!!!
#PorEstosNo2026 es levantar nuestra voz de protesta, “parao, sin polo y sin miedo”, contra todos y cada uno de los responsables de la crisis que atraviesa hoy el Perú.
Porque ninguno de los integrantes de las organizaciones criminales que hoy gobiernan desde el Congreso merece ser reelegido. No olvidemos que son ellos quienes han hundido la institucionalidad, bloqueado reformas urgentes, convertido el Estado en su botín personal y justificado las masacres para su beneficio personal!
Cada vez que compartimos, comentamos o nos sumamos a #PorEstosNo, estamos diciendo con claridad:
📢 ¡No más corrupción!
📢 ¡No más impunidad!
📢 ¡No más víctimas del crimen organizado!
Esta no es una campaña más: es un muro de contención contra el retroceso, un grito colectivo para que nunca más nos gobiernen quienes solo buscan enriquecerse a costa del pueblo.
#PorEstosNo es nuestra línea roja.
Y juntos, la vamos a defender.
Saludos cordiales,
Antonio
El talento de los argentinos para estas cosas es grandioso. Qué maravilla de video de la AFA (Asociación de Futbol Argentina) o como dicen, Amantes del Fútbol Argentino. Lo que más me ha gustado es el orgullo de país, el orgullo de haber tenido un Papa Argentino. En mayúsculas.
Nicolás Yerovi decía que el Perú no tenía ciudadanos sino sobrevivientes. Pero, como decía en esta columna, hemos ido a peor. Ahora ya no te mata la precariedad, sino la negligencia en un centro comercial o el suero en un clínica privada. https://t.co/Utfk4do8gx
En 1984, Nike estaba muriendo en el mundo del calzado de baloncesto.
Adidas era el rey: la marca que todos los jugadores soñaban con usar.
Luego, Adidas cometió el error más caro de la historia del deporte y le entregó su imperio a Nike.
Esta es la historia completa: 🧵