Hubieran sacado un comunicado cuando Enner Valencia fingió una lesión para escaparse en la ambulancia porque había entrado la policía al campo para detenerlo por no pagar la pensión de manutención a su ex pareja.
Pero ahí se quedaron callados.
Presidente, ya basta de intentar disfrazar privilegios y errores políticos con cartas victimistas. Usted no escribió un mensaje al país: escribió un intento desesperado de limpiar su imagen mientras Ecuador se hunde entre apagones, crisis hospitalaria, desempleo e inseguridad.
Qué insultante resulta ver a un presidente hablando de carros de lujo, títulos universitarios y ‘trolls’, mientras hay familias enteras que no saben si mañana tendrán trabajo, medicina o electricidad. El problema no es que usted tenga dinero; el problema es la obscena desconexión entre su realidad y la del ecuatoriano común.
Y no, criticarlo no convierte a nadie en mafioso, enemigo del país o defensor del pasado. Ese discurso ya cansa. Todo gobierno autoritario empieza igual: desacreditando la crítica para no asumir responsabilidades.
Usted habla de transparencia, pero responde con sentimentalismo cuando le exigen explicaciones. Habla de empatía, mientras gobierna desde el privilegio. Habla de sacrificio, mientras el sacrificio real lo hace la gente que madruga, que vive con miedo y que sostiene este país pese al abandono estatal.
El Ecuador no necesita un presidente influencer que haga control de daños por carta cada vez que estalla un escándalo. Necesita un jefe de Estado con madurez política, autocrítica y resultados.
Porque gobernar no es pedir lástima.
Gobernar es responder.
Y hasta ahora, usted responde más como figura pública herida que como presidente de una República.
Todo el mundo se paralizó, la prensa tomo imágenes, la gente saco los telefonos. A ella no le importo ni Williams ni Kate, ella siguió su vida sin que nada la altere.
La cantidad de empresarios que se quejan por el aumento del salario básico es impresionante. Si así se quejaran por la inseguridad que vive el país, o de la falta de intervención del actual gobierno en temas de salud o educación. Pero bueno, existen prioridades
Daniel Noboa es un presidente viajero, ausente y presuntuoso. Ama el turismo político, las redes de influencia y los contactos internacionales. Su mandato es una ficción y el ejercicio de gobernar se materializa en un post en X. Despacha y supervisa desde el aire. No recorre el mundo a nombre de los ecuatorianos, sino en representación de sus intereses corporativos y familiares. Hace relaciones públicas y lobby con banda presidencial. ¿Qué han ganado los millones de hombres y mujeres humildes con sus viajes? Nada, absolutamente nada, tan solo, abandono, miseria y dolor.
Niño, ¿quiénes son estas personas contigo?” preguntó el policía. Tenía seis años, estaba de pie junto a la puerta del hogar de acogida, cuando dos personas con chaquetas de cuero entraron. El policía en el escritorio parecía confundido. Jake dijo, “Estamos aquí por Miles.” +
Yo me la saco. El concejal de Machala, Luis Gaibor, salió huyendo para no contestar porqué el alcalde Darío Macas no ha cumplido con su oferta de hacer el plan social de vivienda “Se viene tu casa”. Mejor se fue. Video de Alta Voz #ElOro
Esto no es solo un problema de “correístas” o “Noboistas”. Es más profundo: descomposición social, desinstitucionalización, un Estado que ya no protege. Y todos lo estamos pagando.