Ha habido 9 referenda en Pto Rico, la mayoría con triunfo de la estatidad. Pero eso lo decide Congreso EEUU. aquí hicieron varias encuestas. Te sorprendería el resultado @RafaelRuanoMont@rosa_periodista@argumentosgv@zorienmy
🇻🇪🧵 Venezuela anunció formalmente el inicio de un proceso de reestructuración de deuda soberana y de PDVSA, marcando uno de los pasos financieros más importantes desde el default de 2017. Sin embargo, el proceso apenas comienza.
La Licencia General 58 emitida recientemente por OFAC permite contratar asesores legales, bancos de inversión y consultores para preparar una eventual negociación. Pero la licencia NO permite ejecutar transacciones financieras. Es decir, se pueden diseñar propuestas y escenarios de reestructuración, pero no intercambiar bonos, cerrar acuerdos ni ejecutar operaciones sin autorización explícita de las autoridades estadounidenses.
En opinión de @ecoanalitica , la ruta correcta pasa por el FMI. Pero antes de cualquier negociación seria de deuda, Venezuela tendría primero que avanzar en una normalización institucional y estadística. Aunque el BCV volvió a publicar cifras macroeconómicas, el propio instituto reconoce que los datos desde 2018 son “provisionales”, y persisten debilidades importantes en recolección y procesamiento estadístico.
El primer paso debería ser una misión técnica del FMI para revisar las cifras oficiales. Luego tendría que realizarse un Artículo IV, algo que Venezuela no hace desde hace más de 20 años. Ese diagnóstico técnico es fundamental para estimar el verdadero tamaño de la economía, su capacidad productiva y, sobre todo, su capacidad de pago. Solo estas 2 etapas podrían consumir fácilmente entre 10 y 12 meses.
Además, el mercado enfrenta uno de los casos de deuda más complejos del mundo emergente. Los bonos soberanos y de PDVSA rondan los ~$70 mil millones, pero los reclamos totales —incluyendo litigios, arbitrajes e intereses acumulados— podrían superar los $180 mil millones.
Las experiencias internacionales muestran que las reestructuraciones más rápidas toman alrededor de 2 años, mientras que los procesos complejos consumen 4 años o más. En @ecoanalitica no vemos una reestructuración integral cerrada en los próximos 4–5 años.
Y probablemente eso sea positivo. Procesos de esta magnitud deben hacerse de forma ordenada, transparente y técnicamente consistente. Intentar acelerarlos sin suficiente institucionalidad puede terminar generando más riesgos que soluciones.