Archimboldo es fascinante. Justo con Rodolfo II y su apuesta por la búsqueda de la piedra filosofal llenando su corte de alquimistas, magos y astrólogos. Dos personajes de realismo mágico.
En mi despacho cuelga su imagen con la pregunta ¿qué quieres decir?
La Primavera (1563) es una de las obras más fascinantes y célebres del pintor manierista italiano Giuseppe Arcimboldo.
Esta pintura forma parte de su famosa serie de "cabezas compuestas" conocida como Las cuatro estaciones (La Primavera, El Verano, El Otoño e El Invierno), concebidas originalmente como un regalo alegórico para el emperador Maximiliano II de Habsburgo.
Arcimboldo crea un retrato de perfil utilizando exclusivamente flores, brotes y hojas de temporada.
La piel de las mejillas está hecha de rosas y peonías, los labios son capullos de rosa, los dientes son diminutos lirios del valle y el ojo es una brillante belladona.
El ropaje del personaje está cuidadosamente figurado por un denso follaje verde, donde una gola de encaje (cuello) está compuesta minuciosamente de pequeñas margaritas blancas.
Un lirio blanco corona la cabeza imitando la pluma de un sombrero cortesano.
Los historiadores del arte y biólogos han identificado alrededor de 80 variedades distintas de plantas plasmadas con una precisión científica impecable.
Esto se debe a que Arcimboldo tenía acceso directo a los "gabinetes de curiosidades" de la corte imperial, donde se resguardaban especies exóticas traídas de todo el mundo.
La Primavera (1563) es una de las obras más fascinantes y célebres del pintor manierista italiano Giuseppe Arcimboldo.
Esta pintura forma parte de su famosa serie de "cabezas compuestas" conocida como Las cuatro estaciones (La Primavera, El Verano, El Otoño e El Invierno), concebidas originalmente como un regalo alegórico para el emperador Maximiliano II de Habsburgo.
Arcimboldo crea un retrato de perfil utilizando exclusivamente flores, brotes y hojas de temporada.
La piel de las mejillas está hecha de rosas y peonías, los labios son capullos de rosa, los dientes son diminutos lirios del valle y el ojo es una brillante belladona.
El ropaje del personaje está cuidadosamente figurado por un denso follaje verde, donde una gola de encaje (cuello) está compuesta minuciosamente de pequeñas margaritas blancas.
Un lirio blanco corona la cabeza imitando la pluma de un sombrero cortesano.
Los historiadores del arte y biólogos han identificado alrededor de 80 variedades distintas de plantas plasmadas con una precisión científica impecable.
Esto se debe a que Arcimboldo tenía acceso directo a los "gabinetes de curiosidades" de la corte imperial, donde se resguardaban especies exóticas traídas de todo el mundo.
Brujas yendo al Sabbath (1878) es una de las obras más célebres y magnéticas del pintor postromántico español Luis Ricardo Falero, famoso por entrelazar con maestría el rigor académico del desnudo femenino con el ocultismo y la fantasía.
Bajo el manto de una noche sin luna, el lienzo cobra vida en un torbellino de misticismo y carne.
Luis Ricardo Falero orquesta en Brujas yendo al Sabbath una danza aérea y vertiginosa, donde los cuerpos se despojan de la gravedad terrenal para entregarse al llamado de lo oculto.
La neblina nocturna, densa y espectral, se quiebra ante una marea ascendente en espiral.
En el epicentro de este torbellino, la lozanía de la juventud y la decrepitud de la vejez se entrelazan en un abrazo profano; dos generaciones de iniciadas que custodian, con devoción febril, la imponente silueta del macho cabrío, tótem de los secretos prohibidos.
Falero no solo retrata un mito; esculpe en la penumbra una oda a la fascinación decimonónica por lo esotérico, uniendo con sutil elegancia la pureza del desnudo clásico y el magnetismo de la magia negra.
El cuadro, hoy resguardado de la mirada pública en el secretismo de una colección privada, permanece como un eco eterno de aquella noche en que las brujas desafiaron al cielo.
Egun on!! Cargamos pilas con el desayuno que más me gusta. Tostadas de pan integral con humus de remolacha, pimentón y aceite virgen extra y tostada de pimientos asados con falso caviar
@tuiteamon Lemaitre es un monstruo del noir y su trilogía y cuatrilogia (los hijos del desastre y los años gloriosos) es una deliciosa mezcla de dumas y dostoidvsky
Hemos pasado de los Bib Gourmand, donde comer bien por menos de 35 euros era una declaración de principios, a la guía de los 100 por menos de 100. Sin solución de continuidad, la democratización de la alta cocina ahora empieza donde antes terminaba el lujo.