Más tarde, en la capilla dirigí la homilía y mi padre fue el primero en tomar la comunión, vi su lengua agrietada y pestilente e intuí que quizá su muerte estaba mas cercana de lo que mi corazón hubiera deseado.
Nahual y hombre vuelven juntos al cráter antiguo y pueblan el mundo de los sueños, visitan a los que viven aun en la tierra tomando la forma de un cocodrilo, para advertir de intrigas, o de toros viriles para presagiar una amenaza.
Los días recorriendo las calles de los pueblos indios, comiendo los guisos y las bebidas de maíz, me aliviaban siempre el alma de una presión que he tenido siempre en el pecho, una presión muy cercana a la angustia: la necesidad de ser amado.
Jean tenia esa forma de hablar que me hacia enfurecer en poco tiempo, monseñor, bajaba la voz y apretaba los labios como si hubiera probado algo amargo y las venas de su cuello se inflamaban como lombrices que emergen de la composta o de la carne putrefacta.
-Teme de los pensamientos débiles -me dijo. Debí entonces prestar atención a esa profecía, porque iba a ser mi mano de palmas suaves con líneas oscuras como los caminos del arado, la que iba a cometer el mas grande de mis pecados.
Luisa llego justo como lo había planeado, cuando el agua ya había escurrido por las inclinaciones naturales de la casa, y el resto se había evaporado dejando en la casa un olor delicado a anís, olía como uno debe recordar el aroma de un hogar o las manos de una madre.
Los días de limpieza eran siempre felices. La casa se inundaba con chorros de agua fresca traídos de la pila. Y los niños de los criados jugaban en los corredores inundados, los perros lamían con sed el agua de los charcos y todo se purificaba y renovaba.