La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó el libro El juego de pelota mesoamericano: Temas eternos, nuevas aproximaciones, una obra coordinada por la historiadora María Teresa Uriarte Castañeda que profundiza en la trascendencia política, religiosa, deportiva y económica de esta práctica prehispánica con más de 3 mil años de antigüedad.
A lo largo de 351 páginas, el volumen reúne ensayos de renombrados académicos como Eduardo Matos Moctezuma y Alfredo López Austin, quienes analizan cómo la actividad sobrevivió a los intentos de prohibición durante la conquista española. En entrevista, la especialista desmitificó la creencia popular del sacrificio del ganador, aclarando que los registros históricos y la escritura maya sugieren que la ejecución correspondía al bando perdedor, operando frecuentemente como un mecanismo de control político y muerte honorable para los líderes de los pueblos subyugados.
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Magnífica fotografía de Héctor García Cobo realizada alrededor de los años cincuentas donde se ve a un hombre cargando una puerta con la ayuda de un mecapal por las calles de la #CDMX, de la misma forma que se utilizó durante la grandeza de la gran Tenochtitlan, en Monte Albán o Teotihuacan hace más de 1,500 años! En el pasado a los cargadores que usaban el mecapal se les llamó tamemeh o mozo de cordel. Ahora se les conoce como mecapaleros. Noten la leyenda en la puerta, “Entrada de Artistas”. Los contrastes de nuestra sociedad desde décadas, y siglos…
¿Sabías que en la Isla de Sacrificios existe un monumento dedicado a los soldados franceses que fueron inhumados en dicho sitio durante la intervención en México?
Este obelisco, ubicado frente al puerto de Veracruz, fue construido en 1893 por el gobierno francés para honrar algunos de los militares fallecidos durante la Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867). La Isla de Sacrificios fue utilizada como lugar de sepultura para numerosos soldados y marinos franceses que no murieron en combate, sino víctimas de la fiebre amarilla, una enfermedad tropical que diezmó a las tropas expedicionarias durante su estancia en Veracruz.
Hoy, aunque la isla permanece cerrada al público para proteger su patrimonio histórico y natural, el monumento sigue en pie como testimonio de uno de los episodios más complejos de la historia entre México y Francia. Su presencia recuerda tanto el alto costo humano de la intervención como la posterior restauración de la República en 1867. Su inscripción dice (incluyendo a la “Guerra de los pasteles”:
LA MEMOIRE DES OFFICIELS
MARINS ET SOLDATS
FRANÇAIS
INHUMÉS DANS
L’ILE DES SACRIFICIOS
1838-1867
Fotografía Héctor Strobel