Nadie te prepara para sentir que seguís tus días por inercia, con un agujero en el estómago, sin ganas de nada. No duele sólo el corazón, duele todo el cuerpo.
"Pero yo no olvido. ¿Por qué no olvido? No sé por dónde empezar a olvidar.
Aún continúo asombrada por no estar loca. Pero ¿es posible vivir así, enloqueciendo de asombro por no estar loca?"
Alejandra Pizarnik