Uno no llora por personas, llora por la deslealtad y lo mal agradecido que pueden llegar a ser, que no valoren nada, eso duele. Porque superar a una persona se supera, pero lo difícil es superar lo mal que le pagaron a uno.
El trauma no te hizo más fuerte, alteró tu sistema nervioso, te rompió el corazón, te provocó noches de insomnio, estrés postraumático, problemas de confianza y esos estragos que solo tú sabes. Quién se volvió más fuerte fuiste tú, gracias a ti y no al trauma.
Hay días que me duelen hasta las cosas que creía superadas y me hacen darme cuenta que a lo mejor el dolor nunca se va, solamente lo empujas a un rincón de tu mente y tratas de hacer espacio para otras cosas, pero si lo buscas, en el fondo, siempre están ahí.
A esa amiga que me dijo “ven nos tomamos un vino y hablamos”.
A esa amiga que me llamó a preguntarme si estaba bien.
A esa amiga que sabía que estaba triste y me invitó a un café.
A esa amiga que me dejó quejarme de lo mismo semanas, meses.
Gracias infinitas por existir ❤️