Cuando mi esposa quedó embarazada de nuestra primera hija, pasó de ser la mujer más enferma del planeta, a quien le hacía daño hasta el agua, a ser la mujer más sana que he conocido. Yo estaba perturbado, no sabía que lo que había pasado. pero esa mujer se había convertido de "acero". Empecé a investigar y cuando supe lo que sucede en el intercambio de células entre madres e hijos, entendí todo. La vida es maravillosa. Los hijos protegen a sus madres antes de que ellas los protejan.
Malditos hijos de puta quienes promueven el aborto.