La diputada del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), Abril Gordienko López, presentó un proyecto de ley para sancionar con penas de prisión a quienes ofrezcan dinero, bienes u otros beneficios a personas candidatas o dirigentes de partidos políticos a cambio de que influyan en las decisiones de los votantes. La propuesta también incorpora una nueva circunstancia agravante cuando los delitos contra la libertad del sufragio sean cometidos por personas que ejerzan autoridad religiosa, jerarquía o dirección sobre una organización o colectivo.
🟣Para quién trabajaba el exjefe de inteligencia de Alemania detenido por espionaje y traición
El exjefe de los servicios de inteligencia de Alemania, August Hanning, fue arrestado bajo sospecha de espionaje, traición y obtención de información clasificada para una potencia extranjera, según ha informado la Fiscalía Federal del país.
A los “liberales en lo económico” que apoyan al gobierno les pregunto: ¿en qué momento piensan empezar a preocuparse?
Ya propusieron darle al MEIC potestades para cerrar bancos. Quieren permitir embargos de Tributación sin orden de un juez. Impusieron control de precios a medicamentos. Plantean avanzar hacia la renta mundial y eliminar múltiples exoneraciones del IVA. Y ahora pretenden ampliar el acceso de Tributación a información privada sobre la composición accionaria y beneficiarios finales de las empresas.
¿Cuántas propuestas estatistas más del oficialismo hacen falta para admitir que de “liberales en lo económico” no les queda ni la careta?
Cuando tenía 8 años tuve una enfermedad autoinmune grave. Luego las cosas mejoraron. Gabriel eso lo sabe porque fuimos amigos. No sé, usar información que es privada para atacar a quienes lo cuestionan retratan su integridad y su madurez. Yo me curé, otros están enfermos de odio.
No podemos ser el país que aplaude al diputado -un superpuesto educador- que silva a otra diputada, o al ministro que matonea privados de libertad. Esa no es la 🇨🇷 que nos caracteriza, ni mucho menos la que merecemos
Ante el avance de la derecha, mujeres exigen en la calle un aborto libre y seguro en América Latina
De Colombia a México y Chile, las calles se tiñen de verde. En el Día de Acción Global por el Aborto Legal y Seguro, miles de mujeres reclaman poder decidir sobre sus cuerpos.
En algunos países, para defender derechos ya conquistados. En otros, para exigir que se amplíen.
-Laura: ¿qué va a decir la gente y Trump viendo que no fui al escudo de las Américas…?
*Despide al canciller y finge demencia
*El país vecino: está descocada, qué pena ajena…
Doña Laura le quedan opciones de exdiputaciones muy leales que votaron siempre con Gobierno y están esperando el posible pago con un puesto:
1-Lesly Bojorges.
2-Gilber Jiménez.
3-Alexander Barrantes.
4-Fabricio Alvarado.
Varios cumplen con el requisito de tener investigaciones por posibles casos de corrupción o acoso sexual.
Una foto habla más que mil palabras. Esta foto va a legitimar a Delcy Rodríguez ante el mundo. Sienta un precedente para que otros jefes de estado la reciban de igual a igual, como si fuera una presidenta democrática. Que ironia: Mientras Trump la recibía sonriente en Nueva York, no dejaban regresar a su Venezuela a María Corina Machado, la líder del movimiento opositor que ganó las elecciones del 2024. Una bofetada a la democracia.
Una foto que puede cambiar el rumbo del hemisferio
El 23 de septiembre, cuando la dictadora Delcy Rodríguez se fotografió sonriente con Donald Trump en Nueva York, muchos lo vieron como farándula política. La foto vistosa, el giro inesperado, la curiosidad de ver a una chavista con su zona de confort extendida a los EEUU. Y a solo unos kilómetros en donde su antecesor, Nicolás Maduro, permanece encerrado en una celda. Entenderlo como una excentricidad entretenida es un error. Esa foto no es una imagen más. Es un mensaje cifrado con varias capas, y cada una de ellas toca una libertad que hasta ahora dábamos por sentada en América Latina.
El punto de partida es entender que Delcy Rodríguez, la dictadora interina, llega a Estados Unidos invitada por la Casa Blanca. Hace un año era una rea de la justicia acusada de delitos aberrantes contra los venezolanos y de ser la segunda y lavandera de dinero sucio de un régimen corrupto hasta la médula. Ahora es la jefa del chavismo. Sigue siendo la administradora de un régimen brutal. Pero igual es recibida con todos los honores.
El primer mensaje que esconde es el más obvio y el más brutal: se acabó la condición democrática. Durante treinta años, desde que terminó la Guerra Fría, la regla no escrita fue: se puede ser de izquierda o de derecha, se puede caerle mejor o peor en Washington, pero si se necesitan dólares, préstamos del FMI y una foto en la Casa Blanca, tiene que haber una elección que, al menos, parezca creíble. No hacía falta que fuera perfecta. Alcanzaba con que hubiera oposición, con que la prensa pudiera informarla. Esa ficción obligaba a los gobiernos a no cruzar del todo la línea.
Ese foto le puso fecha de defunción a esa regla. En marzo, la administración Trump les dio a petroleras norteamericanas acceso a una quinta parte de los más de 300 mil millones de barriles en reservas probadas de Venezuela y a cambio levantó sanciones y la sacó de la lista negra antinarcóticos. No pidió elecciones, ni liberar a todos los presos políticos, ni garantías reales para la prensa independiente. Como dijo el propio Trump ese día, "Venezuela no está preparada para votar". Traducido: no me interesa si votan. Me interesa que cumplan con barriles, con frenar la droga y con frenar migrantes.
El segundo mensaje es más técnico, pero más erosivo para la soberanía al sur del Río Grande. Es la tutela sin tropas. La Orden Ejecutiva 14373, firmada en enero, no le devuelve la plata del petróleo a Venezuela. Crea, y cito textual, una "cuenta de custodia" en Washington que administra el Departamento de Estado. Es decir, el gobierno venezolano pone la cara, pero la billetera la maneja otro. No es una invasión. Es más sofisticado: es un contrato donde, para seguir siendo presidente de un país con el apoyo de Estados Unidos, sus recursos vitales pasan a ser administrados por el socio más fuerte. Si esto funciona en Venezuela, ¿por qué no en el futuro en Bolivia con el litio o en Ecuador con el cobre?
El tercer mensaje es el que más debería preocuparnos a los periodistas y a cualquier ciudadano. Toca directamente nuestras libertades. Porque la foto blanquea que se puede apretar a la prensa y salir premiado. Mientras Delcy es recibida, Venezuela ocupa el puesto 159 sobre 180 en el ranking de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras. Es uno de los peores lugares del mundo para hacer periodismo. Y sin embargo fue admitida sin condiciones. El mensaje que baja a la región es devastador: perseguir periodistas ya no te cierra puertas, te las puede abrir.
Y ya se está viendo el efecto contagio. En su informe de abril, Reporteros Sin Fronteras habló de la peor caída global en 25 años y puso a cuatro países latinoamericanos en alerta roja. Argentina, que bajo el gobierno de Javier Milei cayó 69 puestos desde 2022, después de que en abril se prohibiera el ingreso de periodistas acreditados a la Casa Rosada -un gesto imitado por Trump con medios disidentes días atrás-. En El Salvador, Nayib Bukele usa la nueva Ley de Agentes Extranjeros para abrir causas penales a medios independientes. En Ecuador, donde Daniel Noboa adelantó elecciones municipales y dejó afuera a la principal fuerza opositora, se denuncia un hostigamiento similar. No es que copiaron a Delcy. Es que aprendieron que ahora pueden hacerlo sin pagar costo en Washington.
El problema es que se trata de un mismo método que, cuando es usado por el mismo chavismo o sus aliados cubanos, nicaragüenses o un gobierno de izquierda como el mexicano, despierta críticas entre muchos de los que, cinco minutos después, minimizan esos incidentes o se hacen parte de la horda anti-periodistas cuando se cometen desde la derecha. Y lo hacen ante una prensa que, un rato antes, decían no odiar lo suficiente. O piden certificados de veracidad y pureza al periodismo por encargo de líderes que hacen de la mentira y la promesa rota un canto cotidiano. El cinismo de ambos extremos de la militancia política suena en estéreo. Y ese enervante, demencial y, por sobre, todo hipócrita.
Pero no es solo la libertad de prensa. Es la libertad de elegir o de que un juez defienda al ciudadano del abuso del poder y la prerrogativa de que cada voto valga. Cuando se legitima a alguien como la dictadora venezolana que, según la encuestadora Delphos de junio, tiene 61% de rechazo y 24% de apoyo, y al mismo tiempo se deja afuera a María Corina Machado, que ganó una primaria con 92% de los votos y que hoy mide más de 70% contra menos de 4% de Rodríguez según Datanálisis, le estás diciendo a todo el continente que la legitimidad ya no viene de abajo, de la gente, sino de arriba, de tener algo para transar.
Por eso esa imagen de la dictadora y su tutor modifica la historia del hemisferio. No es como otros giros de Trump. No se trata de aranceles, no es un insulto predecible en Twitter. Es el momento en que Estados Unidos deja de ser, con todos estándares flexibles acostumbrados, el garante de que la democracia era el peaje para entrar al sistema, y pasa a ser el aval de que la estabilidad y los negocios son suficientes.
En el siglo XX tuvimos la Doctrina Monroe: América para los americanos. Después tuvimos la doctrina de la promoción democrática: América para las democracias. Lo que nace es una tercera doctrina: América para quien garantice orden y recursos, se vote o no.
Y acá viene el último mensaje, el más irónico y el más difícil de digerir. El chavismo, que durante 25 años dijo que venía a enterrar a la derecha, le terminó enseñando cómo quedarse en el poder. Y da cátedra sobre cómo pasar de un tutelaje chino y ruso a uno de Estados Unidos sin caerse. Pero que siempre hay que ser tutelado. Y algunos gobiernos latinoamericanos ya rindieron examen al abrazarse a la dictadrua venezolana a la que hace un año repudiaban. O al callarse ahora esas mismas críticas, aunque contradigan el pensar de quienes los votaron o lo que ellos mismo decían respecto al chavismo.
Allí hay otro residuo político, en la caída de las ideologías. La dictadora que militó el desprecio a Trump, al que llamó "terrorista de Estado" y "criminal". Hoy, se encuentra con el mismo que llamó al chavismo un "régimen narco", "ladrones", "sucios" y "repugnantes". Socialismo y conservadurismo, fundidos políticamente. No es una anomalía, es un golpe re realidad.
Ese transformismo político mutuo es un ejemplo didáctico que cae como una lección hacia sus respectivas sociedades, sus líderes y sus ciudadanos. Vale todo, lo que importa es el líder, el negocio y mantenerse en el poder.
Y tiene un efecto imitativo que no está disociado del origen real de muchos de los “nuevos dirigentes”, que surgieron del final del intestino de aquellos partidos e ideologías a las que luego declararon sus adversarios a muerte. Y a su vez achata el debate de ideas para trasladarlo al de las conveniencias transaccionales que lleva el discurso público, a un nivel de retórica sobreactuada de obediencia al líder, en un grado que hasta hoy se creía que era solo una excentricidad norcoreana. O chavista.
Y la tristeza del "por algo el líder pide que matemos a los gorriones", pero replicado en un discurso de miles de personas que deja en manos de una figura política su futuro sin cuestionar ni corroborar la factibilidad de cada propuesta. Para eso está el posteo, no se necesita mas texto. La hambruna intelectual promete ser épica.
Esta contorsión es caracterizada en la neolengua como "realpolitik", que es una forma poco elegante de acomodarse y justificar una renuncia a valores para intentar validar al líder y emparenta a derecha e izquierda en una misma escuela política. Y de paso frivoliza el debate para pasar de las ideas argumentadas a una emocionalidad que acude con más frecuencia al grito que a la reflexión conjunta.
No es solo la ideología, es el método donde convergen los polos opuestos de la política. El chavismo inventó una forma de gobernar: un líder que encarna al pueblo, un enemigo interno que es traidor y no rival —antes el imperialismo, ahora el Estado profundo—, el Estado usado como botín para premiar leales y un vínculo directo por redes sociales saltándose a los medios. Observen hoy a Buenos Aires, a San Salvador, a Quito. Luego a Caracas, a La Habana y a Managua. Vuelvan la vista a Washington. ¿No es exactamente la misma tecnología de poder, pero con otro color político?
Por eso Trump se entiende mejor con Delcy que con Machado. Delcy no tiene un proyecto de país que la obligue a pelearse con él. Solo quiere sobrevivir administrando el aparato que le dejó Maduro. Es predecible. Machado, en cambio, tiene un mandato real de la gente y si la reconocés, tenés que ayudarla a hacer lo que prometió: contar los votos y meter presos a los corruptos. Y eso incomoda al nuevo socio petrolero.
La imagen de Delcy Y Donald no es farándula. No es una foto curiosa para el archivo. Si este precedente queda en pie, dentro de diez años quizás vamos a mirar este 23 de septiembre como miramos hoy la caída del Muro de Berlín o la firma del Consenso de Washington: el día que entendimos que las reglas habían cambiado y no nos habíamos dado cuenta.
La pregunta ya no es si Delcy es democrática o no. La pregunta es si la región está dispuesta a aceptar que a partir de ahora la democracia es un asunto opcional. Y comprender que, una vez que bajaron los estándares democráticos, los próximos gobiernos, sean de derecha o de izquierda, encontrarán una democracia cada vez más magullada y al sistema de garantías republicanas ajado. Destruir una república, muestra la experiencia venezolana, lleva muy poco tiempo. Recuperarla es una tarea titánica. El chavismo que hoy se pasea tutelado por la tierra de su viejo adversario es una invitación y una advertencia al mismo tiempo.
Tampoco se trata de enfocarlo todo como una oposición o defensa de Trump, porque a fin de cuentas es una figura que resalta pero que no deja de ser una circunstancia pasajera, al igual que su dictadora asociada de Venezuela. La cuestión es mirar más allá del circo político y pensar sin fanatismos lo que va a quedar establecido.
Es mucho más que una foto. Es un sinceramiento de un cambio que se propone y que se acomoda por derecha o por izquierda para legitimar una lógica de poder transideológica. Para el momento en que se consolide, puede que ya no haya dónde quejarse una vez muerto el mensajero y el resto de los canales para expresar la disidencia. El fin de los medios se justifica para los que creen que el fin justifica los medios. Parece un trabalenguas, pero es una alarma cifrada para el que pudo llegar hasta aquí al conservar la capacidad de leer en un texto de mas de dos párrafos.
Los extremos ya no pelean, se nutren y expulsan el pensamiento critico y reflexivo del debate. Esa es el bonus de una relación en la que la teoría de la herradura Jean-Pierre Faye terminó por develar que errar es humano, pero sumarse a los extremos es para equinos.
Ahora sí, un aplauso para la pareja política y su invitación al resto del continente para su fiesta populista en estéreo. Están todos invitados, siempre y cuando accedan a agacharse para cruzar la entrada.
PS: es una editorial escrita desde la alarma y el enojo. La indignación a veces obliga a salirse del periodismo de datos para expresar lo que, si se queda guardado dentro, se pudre.
Aquí se revelan varios detalles importantes. Este hecho representa una ruptura del pacto social. Es el rechazo explícito a reconocer a otro costarricense como igual, con derecho a la memoria y al respeto. Es un acto de sectarismo donde la militancia anula la empatía y los valores cívicos.
Por otro lado, expone también la existencia de un mayor con autoridad sobre la fracción del oficialismo; alguien ante quien deben bajar la cabeza, aún traicionando a un costarricense.
Un hecho como este refleja lo que ha sido, Y SERÁ, siempre la clase política: los intereses de mi proyecto pol��tico primero, el país después. Han cambiado los nombres y las banderas, pero el problema sigue ahí, con tendencia a empeorar ante el aplauso de muchos.
People around the world want leadership willing to take risks for peace. The United Nations must become less risk-averse—its biggest risk today is the risk of not trying. Trust is the scarcest and most valuable asset of diplomacy, and the UN must regain it through discipline and delivery.
These are some of the ideas I shared in this article for @TheEconomist. #newUN
https://t.co/HtiZQ5lmPD
Great to learn that the USA has granted a two year extension of the African Growth and Opportunity Act (AGOA) extending trade preferences to qualifying African countries. Hope this will help stimulate mutually beneficial and greater Africa-USA trade! Thanks to Congress, the Administration, and the numerous individuals and organizations that worked hard to make this happen. Credit also to the African Union @_AfricanUnion and African leaders for patience and persistence on this issue.
@WaysandMeansGOP@WaysMeansCmte@SenFinance@USTradeRep@usmissiongeneva