#OremosJuntos para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, ayudando a superar el estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales.
Añadimos dos nuevas oraciones a nuestras series para orar con el Papa.
@clicktopray_es
Hoy en día hacen falta más que nunca testigos del evangelio que no cambien sus formas en función de algoritmos, que apunten a Dios con sus palabras y gestos, y que sean consistentes en el tiempo y coherentes en la vida.
Una mujer que había en la ciudad, una pecadora, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume...
Hoy me brota la gratitud por quienes en la vida han sido refugio; quienes han sido hombro en que llorar; quienes han sido escuela del perdón; quienes me han mostrado en que consiste el amor, al modo de Dios.
"No permitas que las preocupaciones te roben la paz del alma. Todo pasa, pero Dios permanece. Cuando sientas debilidad, mira a Cristo y encontrarás fortaleza. Cuando aparezcan las dudas, vuelve a la oración y descubrirás que quien tiene a Dios nada le falta" (S. Teresa de Jesús)
Eclipses de Dios
Alguna vez se te oculta,
encubierto por la duda
la tristeza o la indolencia.
Se va apagando la fe
y el mundo se ve sombrío.
No hay colores
que reflejen la belleza.
No hay paisajes
que descubran al hermano.
No hay señales
que aparezcan en la ruta
para abrirnos el camino
hacia lo eterno.
Los hay parciales,
preguntas que muerden,
laberintos interiores,
tiempos de sequía
en plegarias y respuestas.
La negrura no es total.
Algo brilla en la distancia,
manteniendo los rescoldos encendidos.
Se vislumbra, aun escondida, su presencia.
Cuando el eclipse es total
el abismo parece infinito.
Ni destello, ni rescoldo, ni vislumbre.
Se niega la fe, se olvida el amor,
se apaga la espera
y la vida es solo un puente entre vacíos.
Aunque no lo vemos, sigue ahí.
Y las lunas interpuestas son ficciones.
Algún día seguirán su trayectoria.
Nuevamente, lo veremos.
Entonces, se encenderá
la alegría.
El perdón imposible
«¿Cuántas veces
hay que perdonar?»
pregunto.
Me dices «70 veces 7».
Y yo respondo
«Eso es siempre, Señor».
¿Cómo hacerlo,
si cada acto de perdón
pesa más que el anterior?
Si cada vez que lo otorgo
me siento derrotado.
Si el corazón se desangra
por las deudas no cobradas.
Si el dolor manda en mí.
Si la mente vuelve,
una y otra vez
a la hora maldita
de las heridas
y las decepciones.
¿Cómo salir
del laberinto de los agravios?
¿Cómo pasar páginas
grabadas en la entraña?
Me cuentas que toda deuda
tiene dos caras.
Que toda herida
cuenta dos historias.
Que hay un perdón
que aligera la carga.
Empieza dices por cambiar la mirada.
Ve, más allá del sufrimiento
que te atrapa, la vida que sigue.
Comprende la flaqueza
de quien te hirió,
y no dejes que su sombra
te aleje de la Luz mayor,
del Amor primero,
de la Misericordia
que Dios sembró
en tu entraña hoy herida.
70 veces 7.
Sea.
Cada 22 de agosto la Iglesia Católica celebra la memoria de Santa María, Reina de los cielos y la tierra.
Fue el Papa Pío XII quien instituyó en 1954 una celebración dedicada a María como Reina de todo lo creado. En su encíclica Ad Caeli Reginam, explicó que Cristo es Rey por ser Hijo de Dios y Redentor, y que María es Reina por ser Madre de Dios y estar asociada a Cristo como la nueva Eva junto al nuevo Adán.
En 1997, San Juan Pablo II recordó que la devoción popular invoca a María como Reina y que el Concilio Vaticano II enseña que, después de su Asunción, fue elevada por el Señor como Reina del universo, para estar más plenamente unida a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte.
El Papa Benedicto XVI señaló en 2012 que María es Reina precisamente porque nos ama y nos ayuda en nuestras necesidades, siendo también nuestra hermana y humilde servidora.
En 2021, el Papa Francisco destacó que en María se alcanza la meta y que ella nos recuerda que nuestro camino no está orientado a conquistar cosas pasajeras, sino a alcanzar la patria celestial, que permanece para siempre.
¡Que viva Santa María Reina!
Señor mío y Dios mío, esta nueva semana la pongo en tus benditas y poderosas manos. Dame lo que necesito, quita todo lo que tengas que quitar y pon eso que me beneficiará, aunque al momento no lo entienda.
Jesús, yo confío en ti. 🙌