Mientras fuma un cigarro, y observa los tatuajes de la luna, su mente fabrica una pregunta; una duda incoherente que acecha a todos por igual:
"¿Cuántas vidas habré vivido antes de esta que muere sin poder contemplar la eternidad de su mirada?"
Camacho.
No son terremotos, son gritos de mujeres apasionadas.
No son gotas de lluvia sobre la tierra, son lágrimas de mujeres sobre los campos de la lucha.
No son huracanes, son faldas manejando el viento.
No son explosiones, son mujeres caminando.
Me he unido al valor de algunos hombres
Y viví con furia,
Sin envejecer, mi misterio
Entre ellos. Vibraba
De la existencia de todos los demás
Como un barco salvaje, ha
De fondo.
-- René Char (vigilancia silenciosa)